Carmen Camarero: "La Universidad de Valladolid está preparada para que una mujer sea rectora"

La candidata al rectorado de la UVa apuesta por la estabilidad de la plantilla, la implicación estudiantil y una estrategia decidida de transformación digital

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Carmen Camarero: "La Universidad de Valladolid está preparada para que una mujer sea rectora"
Carmen Camarero.
El autor esRubén  Hernández Martín
Rubén Hernández Martín
Lectura estimada: 8 min.

En plena campaña electoral al rectorado, cuya votación se celebrará el próximo 28 de abril, Carmen Camarero ha concedido una entrevista a TRIBUNA Valladolid en la que desgrana las principales líneas de su candidatura. Con una trayectoria de más de tres décadas vinculada a la universidad, la catedrática defiende un proyecto basado en el equilibrio entre crecimiento institucional y cuidado de la comunidad universitaria. Bajo el lema 'Crear y Cuidar', su programa pone el foco en la consolidación del profesorado, la mejora de los servicios, la modernización administrativa y la integración de la inteligencia artificial, sin perder de vista la importancia de reforzar la participación de estudiantes y personal en la toma de decisiones.

PREGUNTA: ¿Qué le ha llevado a dar el paso y presentar su candidatura al rectorado de la Universidad de Valladolid?

RESPUESTA: La decisión de presentarme fue un proceso muy reflexionado, pero también muy influido por mi entorno. Fueron muchos compañeros los que me animaron a dar el paso, insistiendo en que la universidad necesitaba más propuestas y que este era un momento especialmente relevante para ello. El hecho de que el actual rector no pueda volver a presentarse abre un escenario nuevo, y consideré que, tras tantos años en la universidad, podía aportar una visión sólida basada en la experiencia.

P: ¿Cómo ha sido su trayectoria dentro de la universidad?

R: Mi relación con la universidad comenzó muy pronto, entré en 1993 como profesora ayudante, con tan solo 22 años, lo que significa que mi vida profesional ha estado vinculada es esta institución.

Aquí desarrollé mi tesis doctoral, que defendí en 1998, y desde entonces he seguido el recorrido académico habitual, pasando por distintas figuras contractuales hasta alcanzar la cátedra en 2020 en el área de comercialización e investigación de mercados.

P: Tras más de 30 años vinculada a la UVa, ¿qué diagnóstico hace del momento actual de la institución?

R: Creo que la universidad se encuentra en un momento de transición. El equipo actual ha realizado un trabajo importante, especialmente en cuestiones estructurales como el relevo generacional del profesorado, la estabilización de plantillas o la atracción de talento joven. Además, han tenido que afrontar situaciones muy complejas, como la pandemia o la adaptación a cambios normativos, lo que ha exigido una gestión valiente.

Sin embargo, ese esfuerzo también ha puesto de manifiesto algunos problemas que aún persisten. En determinados centros existe una falta de profesorado que dificulta el inicio del curso con normalidad, lo que obliga a depender de procesos de contratación que deben ser más ágiles. Asimismo, hay servicios que requieren mejoras para ofrecer una atención más rápida y eficiente. En definitiva, se ha avanzado mucho, pero todavía hay aspectos que necesitan consolidarse y mejorarse.

P: Podría convertirse en la primera mujer rectora de la universidad. ¿Qué supone eso para usted?

R: Es cierto que podría darse esa circunstancia y, aunque no es el motivo por el que me presento, sí tiene un valor simbólico importante. Al final, refleja también la evolución de la propia universidad y de la sociedad. Durante muchos años ha habido mujeres con trayectorias académicas muy sólidas, perfectamente capacitadas para asumir este tipo de responsabilidades, y que ahora se pueda dar este paso es algo positivo.

En cualquier caso, me gustaría que se entendiera con naturalidad. Es relevante porque sería la primera vez que ocurre, pero no debería ser algo excepcional en el futuro. Lo importante, más allá de eso, es el proyecto que se presenta, el equipo que lo acompaña y la capacidad de gestionar la universidad en un momento que es complejo y exigente.

P: Su lema de campaña es 'Crear y cuidar', ¿cómo se traduce exactamente en medidas concretas?

R: Este lema resume la filosofía de nuestro proyecto. Cuando hablamos de 'Crear', nos referimos a seguir construyendo universidad: ampliar y mejorar la oferta académica, modernizar infraestructuras, incorporar nuevas herramientas tecnológicas y reforzar los servicios que se prestan a la comunidad.

Por otro lado, 'Cuidar' implica poner a las personas en el centro. Queremos fomentar un entorno en el que la comunidad universitaria se sienta escuchada, valorada y partícipe de las decisiones. También apostamos por generar espacios de colaboración, tanto en el ámbito docente como en el investigador.

P: Ha articulado su programa en torno a las llamadas 'ocho Cs', ¿cuál considera la más urgente en este momento?

R: Las 'ocho Cs' representan los grandes ejes de nuestro proyecto, y todas ellas son importantes porque están interrelacionadas. No obstante, si tuviera que destacar una prioridad inmediata, sería la consolidación y estabilidad de la plantilla. Es un aspecto clave para garantizar la calidad de la docencia y la investigación.

Aun así, hay una idea transversal que considero fundamental, que es el sentimiento de pertenencia. Queremos que toda la comunidad universitaria desarrolle un fuerte vínculo con la institución, que exista orgullo de formar parte de ella. Ese 'sentimiento universidad' es lo que realmente da cohesión y sentido a todo lo demás.

P: ¿Qué cambios reales notaría la comunidad universitaria si usted llega al rectorado?

R: Hablaría de una evolución hacia un modelo más cercano y participativo. Queremos que el rectorado no sea una estructura distante, sino accesible. Esto implica establecer canales de comunicación directos y frecuentes con todos los colectivos.

Nuestra idea es institucionalizar reuniones periódicas con responsables académicos y representantes estudiantiles, de manera que el diálogo no sea puntual, sino continuo. La transparencia también será clave: explicar las decisiones, compartir información y hacer partícipe a la comunidad de los procesos contribuirá a generar confianza.

P: Defiende un modelo de gobierno 'a pie de calle', ¿cómo se materializa esa cercanía en la práctica?

R: Cuando hablamos de un modelo 'a pie de calle' nos referimos, sobre todo, a cercanía real. A que el rectorado deje de percibirse como algo distante y pase a ser una estructura accesible, en contacto directo con la comunidad universitaria. Muchas veces se tiene la sensación de que el equipo de gobierno está aislado, como si viviera en un espacio separado, incluso simbólicamente, del día a día de profesores, estudiantes y personal.

Nuestra idea es romper con esa distancia. Al final, quienes asumen responsabilidades en el rectorado siguen siendo profesores que conocen la realidad de las aulas y de los centros.

P: ¿Qué papel tendrán los estudiantes dentro de su modelo de universidad?

R: Los estudiantes son una pieza fundamental, pero actualmente su nivel de implicación es limitado. Queremos revertir esta situación fomentando su participación y facilitando su acceso a la información.

Es importante que comprendan que el prestigio de la universidad repercute directamente en el valor de sus títulos. Por ello, deben sentirse parte activa del proyecto. Apostamos por reforzar sus órganos de representación y por crear espacios de diálogo directo con el equipo de gobierno. Además, queremos impulsar la creación del Consejo de estudiantes, tal como establece la normativa.

P: Uno de los ejes es la estabilidad de la plantilla, ¿cómo piensa abordar la situación del profesorado y del personal técnico y administrativo?

R: En el caso del personal docente, es fundamental continuar con las políticas de estabilización y garantizar condiciones que permitan desarrollar una carrera académica sólida. En cuanto al personal técnico y administrativo, el principal reto es el relevo generacional.

Proponemos medidas como la creación de plazas estables y la implantación de programas de mentoría que faciliten la transmisión del conocimiento entre quienes se jubilan y quienes se incorporan. También consideramos esencial documentar los procesos internos para asegurar la continuidad y eficiencia de los servicios.

P: Propone una 'humanización de la burocracia', ¿qué significa eso en términos reales para el día a día universitario?

R: Queremos implantar sistemas de ventanilla única y plataformas digitales que simplifiquen los trámites, mejoren la transparencia y permitan hacer un seguimiento claro de los procesos. Además, la incorporación de herramientas tecnológicas, incluida la inteligencia artificial, puede contribuir a agilizar tareas repetitivas y reducir los tiempos de gestión.

P: En materia de digitalización, plantea incluso un vicerrectorado específico, ¿qué objetivos tendría y qué cambiaría?

R: El objetivo principal es elevar la transformación digital a un nivel de decisión estratégica. No se trata solo de actualizar tecnología, sino de liderar un cambio racional y seguro. Bajo la dirección de Juan Pablo de Castro, quien ya cuenta con la experiencia previa como Director de Área, el Vicerrectorado se centrará en la implementación de tecnologías emergentes, la gestión eficiente de recursos y, por encima de todo, el blindaje de la seguridad de la información.

P: ¿Cómo plantea la integración de la inteligencia artificial en la universidad?

R: La inteligencia artificial no es una opción, es una realidad que debemos integrar. Nuestro enfoque es formativo: tanto estudiantes como profesorado deben aprender a utilizarla de manera eficiente, ética y segura.

Queremos preparar a los estudiantes para un mercado laboral en el que estas herramientas serán imprescindibles. Al mismo tiempo, debemos garantizar la protección de los datos y el cumplimiento de la normativa. Para ello, proponemos la creación ese vicerrectorado de estrategia digital que coordine todas estas iniciativas.

P: ¿Cómo se financiarán estas propuestas?

R: Nuestro programa es realista y está diseñado teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias. Apostamos por una implementación progresiva de las medidas, priorizando aquellas más urgentes.

Además, exploraremos vías de financiación externa, como ayudas públicas, como la Junta de Castilla y León, o colaboraciones con otras instituciones. La transformación digital, por ejemplo, es un ámbito en el que es posible obtener apoyo específico, y trabajaremos para aprovechar esas oportunidades.

P: También ha insistido en que su programa es la internacionalización es otro de los pilares, ¿qué novedades plantea más allá de los programas Erasmus actuales?

R: Queremos ir más allá de los programas de movilidad tradicionales. Una de nuestras principales apuestas es el desarrollo de una política lingüística que garantice una formación sólida en idiomas para toda la comunidad universitaria.

En el caso de los estudiantes, el objetivo es que no solo mantengan su nivel inicial, sino que puedan mejorar hasta un B2, facilitando incluso la acreditación oficial.

P: Está apostando por plataformas como TikTok en su campaña, ¿por qué ha decidido dar ese paso?

R: Porque son el canal más directo para llegar a los estudiantes. Queríamos acercarles el proceso electoral y explicarles de forma clara qué está en juego.

Desde mi área de conocimiento, soy consciente de la importancia de adaptar la comunicación a los distintos públicos. Las redes sociales permiten un lenguaje más cercano y una mayor interacción, lo que resulta fundamental para implicar a un colectivo que, tradicionalmente, ha participado poco en este tipo de procesos.

P: Por último, ¿qué le diría a quienes aún dudan entre las distintas candidaturas al rectorado de la UVa?  

R: Es fundamental entender que la participación no es solo un derecho, sino una necesidad estratégica para nuestra institución. Estamos ante un escenario decisivo: la próxima gestión no será un periodo breve, sino un mandato de seis años. Decidir quién llevará el timón durante tanto tiempo es una responsabilidad que marcará el rumbo de la Universidad de Valladolid a medio plazo, y por ello, el compromiso de la comunidad debe ser total.

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