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Un testigo afirma que "medio pueblo" conocía las prácticas del caso ataúdes
Asegura que pidió al dueño de la funeraria que dejara de actuar así antes del escándalo
Un nuevo testimonio ha vuelto a sacudir este martes el juicio del conocido como caso ataúdes en la Audiencia Provincial de Valladolid. Un testigo ha asegurado durante su declaración que las prácticas de la funeraria El Salvador, en Santovenia de Pisuerga, eran conocidas por "medio pueblo" y que incluso llegó a advertir personalmente al propietario para que cesara en su conducta.
El declarante, que trabajaba en una empresa de mármoles y mantenía relación profesional con el grupo funerario, ha comparecido en la causa en la que se juzga a 23 personas acusadas de retirar los féretros a los difuntos antes de su cremación para volver a utilizarlos.
Acceso a pruebas y advertencia al propietario
Durante su intervención, el testigo ha explicado que tuvo acceso a documentación sobre estas prácticas a través de un trabajador del cementerio, ya fallecido, que habría recopilado imágenes y datos sobre el supuesto cambiazo de ataúdes. Según ha relatado, este empleado llegó a reunir fotografías, nombres y pruebas que mostraban la forma de actuar de la funeraria, incluso con la supuesta intención de chantajear al dueño.
El testigo ha asegurado que, tras ver ese material, decidió reunirse con el propietario del grupo, también fallecido, con quien mantenía una relación de amistad, para pedirle que pusiera fin a estas prácticas. "Le dije que dejara de hacer eso, que al final iba a caer", ha señalado durante su declaración, en la que ha afirmado que le pidió que dejara de sacar a los difuntos de los féretros para incinerarlos sobre tableros.
Según el testimonio, la respuesta del propietario fue tajante: "A mí no me extorsiona nadie", una reacción que, a su juicio, evidenciaba que no tenía intención de cambiar su forma de actuar. El declarante también ha indicado que vio furgonetas que transportaban paquetes de aglomerado, que supuestamente se utilizaban en las incineraciones, descargándolos junto al crematorio.
Imágenes y reacción de las familias
Además, ha afirmado que llegó a mostrar el material del que disponía a una familia afectada, que "no daba crédito" a lo que estaba ocurriendo. El testigo ha explicado igualmente que tuvo acceso a más imágenes a través de una memoria externa que conservaba el trabajador del cementerio fallecido, en la que se recogían pruebas del presunto cambiazo de ataúdes y del procedimiento seguido en las cremaciones.
"Yo lo que quería era que se cortara", ha insistido, subrayando que estas prácticas, en su opinión, eran conocidas en el entorno.
Un juicio con testimonios clave
Su declaración se suma a otros testimonios que están marcando el desarrollo de un juicio en el que la Fiscalía solicita penas que superan los 200 años de prisión para los acusados. La vista continuará en los próximos días con nuevas declaraciones que seguirán tratando de esclarecer uno de los casos más impactantes en el ámbito funerario en la provincia de Valladolid.
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