La devoción se sumerge entre los fieles mientras se reúne la Virgen de las Angustias con su hijo en Valladolid

Ambas imágenes protagonizan un emotivo encuentro en la calle de la Amargura ante la presencia de miles de personas

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La devoción se sumerge entre los fieles mientras se reúne la Virgen de las Angustias con su hijo en Valladolid
Acto de oración con ambas imágenes en la plaza del Colegio de Santa Cruz. Agencia Ical.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 3 min.
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La Semana Santa de Valladolid volvió a detener el tiempo, y esta vez sin lluvia, con la celebración este Martes Santo de la tradicional Procesión del Encuentro, uno de los actos más sobrecogedores y emotivos del calendario penitencial, que se lleva a efectuando desde el año 1947. De las 77 ediciones programadas, la procesión se ha celebrado en 68 ocasiones (el 88% del total), con siete suspensiones y dos con incidencias, según los datos que aporta Valladolid Cofrade. El acto escenificó el encuentro entre Nuestra Señora de las Angustias y su hijo, Cristo Camino del Calvario, en la calle de la Amargura, donde ambas imágenes confluyeron en torno a las 22.00 horas tras partir desde sus respectivas sedes en recorridos paralelos cargados de simbolismo.

La Real Cofradía Penitencial del Santísimo Cristo Despojado, Cristo Camino del Calvario y Nuestra Señora de la Amargura inició su recorrido a las 20.15 horas desde la iglesia de San Andrés, y continuó por dicha plaza, Mantería, Cruz Verde y Alonso Pesquera, hasta el Sanatorio del Sagrado Corazón, donde realizó una sentida y respetada reflexión con los enfermos, antes de dirigirse a la plaza del Colegio de Santa Cruz. Acompañaron a los cofrades, que portaron a hombros y alumbraron la imagen, la Banda de Cornetas y Tambores de la propia cofradía y la Agrupación Musical de la Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo.

Por su parte, la Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias partió a las 20.45 horas desde su sede, y recorrió las calles Echegaray, Arzobispo Gandásegui, plaza de la Universidad y Librería hasta llegar también al entorno del Colegio de Santa Cruz. En este caso, la Virgen estuvo acompañada por la Banda de Cornetas y Tambores Pureza, el Grupo de Dulzaina-Metal y la Agrupación Musical Iscariense.

El momento culmen llegó en la calle de la Amargura, donde el silencio se impuso entre los fieles para dar paso a un encuentro cargado de devoción. Una escena que, como ya ocurrió el pasado año, se vivió con especial intensidad gracias a que la meteorología respetó la jornada y permitió que Valladolid se echara a la calle. Los ciudadanos, como cada año, no fallaron y se presentaron en la salida de ambas imágenes desde la iglesia de San Andrés y Las Angustias, respectivamente, acompañadas por sus cofradías, en un ambiente de expectación que fue creciendo con el paso de los minutos.

El silencio en la calle de la Amargura marcó un antes y un después mientras se reunía la madre con su hijo que, frente a frente, acabaron 'orando' pasadas las 22.30 horas y puso el broche a una de las escenas más bonitas e icónicas de la Semana Santa vallisoletana. Este esperado momento coincidió con la salida de la Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna, que se dirigía a la Iglesia Penitencial de la Santa Vera Cruz para recoger al paso El Señor Atado a la Columna en el marco de la Procesión de la Peregrinación de la Promesa.

Tras el encuentro, ambas cofradías regresaron a sus templos por el mismo itinerario en sentido inverso, en una noche en la que Valladolid volvió a demostrar su devoción y su capacidad para convertir la tradición en un mensaje colectivo de emoción y esperanza.

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