Castilla y León se juega en las urnas más de lo que parece

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Castilla y León se juega en las urnas más de lo que parece
El autor esPedro Santa Brígida
Pedro Santa Brígida
Lectura estimada: 3 min.

Por si alguien no se había enterado, el 15 de marzo hay elecciones autonómicas en Castilla y León. Otro domingo para decidir qué queremos hacer con la gobernación de este histórico territorio, un tanto abandonado a la intemperie por la Administración Central desde tiempos inmemoriales. Claro que por aquí se han hecho, se hacen y se harán inversiones desde el Gobierno del Reino de España, faltaría más, pero no en la proporción, necesidades y al ritmo que en otros lugares políticamente más determinantes en el contexto nacional. La justicia distributiva anunciada con la llegada del Estado de las Autonomías se ha quedado en una quimera.

Es lo que hay. Con estas cartas hay que jugar la partida. Por eso resulta más que necesario que aquí gestionemos la cosa pública lo mejor posible para el conjunto de la Comunidad. No es suficiente con que alguna ciudad o comarca avancen a buen ritmo si otras muchas languidecen. La tarea no es nada sencilla por eso deberíamos ser prácticos. Los votantes, digo. A los dirigentes políticos hay que exigirles trabajo, inteligencia, sensatez y dejar de cuando en cuando a un lado los intereses ideológicos por el bien de la mayoría. Es vital para el futuro cierto grado de entendimiento en los temas fundamentales.

Mientras los partidos apuran la recta final de la campaña y los periodistas hacemos cábalas sobre quién ha ganado o perdido los debates electorales, los ciudadanos continúan con los problemas cotidianos de sus vidas, un tanto ajenos al ajetreo electoral, más interesados en menudeces como pagar las facturas, la hipoteca, guiar la vida escolar de los hijos, hacer frente a enfermedades, atender a mayores y dependientes o llegar a fin de mes. Sin gazapos dignos de mención, los debates electorales apenas han servido para cambiar nada, pero sí pueden reforzar convicciones entre la ciudadanía.

Las urnas del 15-M estarán condicionadas por la política nacional e internacional. Es lógico e inevitable. Las cosas no están, que digamos, muy boyantes por ahí. Trump, Israel, Irán, los precios de alimentos, gas y combustibles, Mercosur, la inmigración, el No a la Guerra y otras urgencias protagonistas del panorama mediático van a tener su repercusión a la hora de depositar el voto. Todo ello, junto a las particulares demandas locales, las necesidades reales del personal y la habitual ausencia de un sentimiento de Comunidad, complican la decisión ante la oferta electoral del domingo.

Apuntan las encuestas que la situación política continuará, escaño arriba o abajo, como hasta ahora. El PP seguirá siendo la fuerza mayoritaria en el Parlamento autonómico, VOX puede subir y el PSOE mantiene su lucha contra los molinos de viento de la meseta norte. Auguran los sondeos cierto crecimiento de los leonesistas y merma en los partidos locales de Ávila y Soria. A la izquierda de los socialistas vuelven a pintar bastos. La gresca entre Sumar y Podemos, con Izquierda Unida en medio, no augura buenos resultados. Veremos qué ocurre, pero todo apunta a que las huestes de Abascal volverán a tener la sartén por el mango. Queda por saber en qué sentido se retratarán en los próximos meses.

Además, a nadie sorprende a estas alturas que en los comicios de Castilla y León también figuren, entre otras, las papeletas de fuerzas de la relevancia de Por un Mundo más Justo, Escaños en Blanco, Municipalistas España Vaciada, Falange Española de las JONS o el Partido Comunista de los Trabajadores de España. Los nostálgicos de las ideas (o de los intereses propios) aportan algo de variedad al soliloquio de los habituales en los escaños de las Cortes Autonómicas.

Mientras esperamos a conocer los resultados de la única encuesta verdadera, la votación del domingo, no se pueden certificar acontecimientos, aunque sí especular sobre lo que dicen los sondeos de opinión de las intenciones que manejamos castellanos y leoneses. Nos jugamos más de lo que parece y parece que la suerte podría estar echada. Certeza, cambio, sensatez, voto útil, nostalgia, novedad, ni me molesto en ir… 

"Que cada cual haga lo que considere oportuno, aunque votar es importante", como diría Raúl del Pozo, otro maestro del noble oficio de contar cosas que nos ha dejad

o. DEP.

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