La capacidad de ver con el corazón, Antoine de Saint-Exupéry

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 La capacidad de ver con el corazón, Antoine de Saint-Exupéry
El autor esRuth Pindado
Ruth Pindado
Lectura estimada: 5 min.

"He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos." — El Principito.

¿Qué pretendemos hoy?

Vamos a dialogar con las cosas: si este objeto hablara, ¿qué me contaría de su viaje por el universo?; ¿reiría, o pasaría el tiempo bostezando?; ¿qué preferiría ser rey, villano o un guerrero samurái?

Sobre su función y su alma: ¿qué hace que esta cosa sea necesaria para la vida cotidiana, más allá de su uso práctico?; ¿qué necesidad o deseo del "corazón" responde, no solo del cuerpo?; si tuviera un amigo que es un pájaro, por ejemplo, ¿qué me enseñaría sobre este objeto?

A veces, los adultos nos olvidamos de que las palabras no son solo marcas negras sobre un papel blanco son, en realidad, huellas de pájaros que nos invitan a volar.

Escribir es como cuidar una flor desde que aún no es. Al principio, parece algo imposible, una pequeña semilla, un minúsculo grano frágil y pequeño, capaz de perderse en el bolso, entre los pliegues del abrigo, de meterse en las juntas del parqué pero, si le das un poco de agua —que son tus sueños— y la proteges con un biombo —que es tu silencio o tu curiosidad—, esa flor empieza a contarte secretos que nadie más puede oír. Antoine nos enseñó que, si solo miramos con los ojos, nos perderemos lo más importante. Veremos un sombrero donde hay un elefante soñando, o veremos un desierto donde, en realidad, se esconde un pozo de agua fresca. Solo tienes que bienmirar (sí, déjenme incluir esta palabra).

Leer es salir a buscar ese pozo. Es como tener muchos amigos invisibles que nos prestan sus ojos para ver volcanes, estrellas que ríen y zorros que esperan ser domesticados. Cuando abres un libro, no estás solo; estás viajando en una caja de madera que, si la miras con el corazón, se convierte en una nave espacial y muy especial.

Y escribir... ¡ah, escribir es todavía más mágico! Es hacerle un regalo al mundo. Es como cuando dibujas un cordero y, de repente, sientes que ese cordero necesita un poco de hierba para no sentirse solo. Escribir nos permite crear lazos con las cosas. Si escribes sobre una piedra, esa piedra deja de ser una piedra cualquiera para convertirse en tu piedra, la que sabe de dónde viene el viento.

En este taller no vamos a aprender a ser "personas importantes". Vamos a aprender a ser niños que juegan con la luz. Vamos a cerrar un poquito los ojos para que el corazón se despierte y nos diga qué es lo esencial. Porque escribir es la forma más bonita de decir: "Te veo, te cuido y no te olvido".

No tengas miedo de que tu dibujo parezca un sombrero. Aquí todos sabemos que dentro hay un elefante. Solo tienes que sentarte, escuchar el silencio y dejar que tu lápiz empiece a caminar.

 

 

            ¡Atrévete!

Háganse algunas preguntas:

  • He visto que guardas pequeñas chispas de sol en una caja de metal para cocinar, pero... ¿cómo decides qué sabor tiene la felicidad hoy? 
  • Dime, cuando el viento mueve las cortinas de tu habitación, ¿es que las telas están intentando aprender a volar o solo saludan al día que llega?
  • He notado que usas una pluma para atrapar palabras en el papel... ¿No es maravilloso que algo tan pequeño pueda sostener el peso de un sueño gigante?
  • ¿A qué suena el silencio de tu casa cuando las luces se apagan y los objetos por fin pueden descansar de ser vistos? 

Podéis crear otras preguntas sobre la relación con otros objetos (la rosa y el principito), sobre la fragilidad de los lazos, sobre las enseñanzas que puede provocar: animaos, haced sentir al objeto el centro de un universo personal.

Para ello pretendemos que rastreen simbólicamente su alrededor durante unos minutos y, en ese cuaderno-compañero de letras y sueños que ya está lleno de trazos e ilusiones, anoten:

1 objeto "inexplicable" (algo que solo un niño entendería: un corcho, un botón suelto, un dibujo en la nevera)

Pongamos al lado de cada uno, una descripción simbólica y filosófica: "No es un ‘reloj’, es el tirano del tiempo que nos hace olvidar que lo esencial es invisible, y nos roba los atardeceres."

2 objeto de desecho: un trozo de la taza rota: para un adulto es solo vidrio roto, pero puede ser una estrella que cayó al océano y aprendió a nadar hasta llegar a tus pies. O un arma con la que acabar con los piratas que surcan los océanos.

3 objeto de un solo uso: un dedal de costura: para un adulto solo sirve para protegerse de los pinchazos. Es el casco perfecto para un caballero diminuto que lucha contra los baobabs que crecen en las macetas.

 

A partir de aquí, vamos a elegir un objeto inservible y vamos a buscar todas las vidas posibles con los ojos de un niño, dando especial importancia al amor, la soledad, la amistad o el sentido de la vida.

 

Ejemplo a la manera de Saint-Exupéry: "El reloj marcaba las horas con la precisión de un hombre de negocios, pero mi corazón sabía que el tiempo no se mide en números, sino en los momentos que pasamos cuidando nuestra flor, aunque esté en otro planeta."

Tu mundo literario empieza a abrirse a lo esencial, a la mirada asombrada de quien lo tiene todo por descubrir, donde el renacer es la esencia de las cosas.

Os propongo esta "Reflexión sobre el Vaso de Agua". Está claro que no soy/somos Saint-Exupéry, pero vamos a darle alma a ese vaso de cristal, simple, transparente, testigo silencioso de la sed y la vida sin el que no podríamos sobrevivir.

Reflexión: no es importante por su cristal, sino por el vínculo con la vida que contiene, por la promesa de un alivio tan necesario. Nos recuerdas que lo esencial es invisible, pero se bebe en cada sorbo con el corazón y, aunque no le damos valor, es imprescindible.

Referencias literarias: lee por gusto y por placer cualquier cosa que caiga en tus manos, acaricia los libros y disfrútalos, pero prepárate para que, si llegan las musas, te pillen con la mirada de un niño en la mochila. A veces una buena música nos despierta el entusiasmo, otras la más profunda de las pinturas, déjate querer pero, y lo más importante, disfruta.

 

 

Autor Clave

 

Referencias literarias

 

Relación

 

Antoine de Saint-Exupéry

 

El Principito (amistad, soledad, lo esencial), Vuelo Nocturno (deber, acción)

 

Prosa sencilla, simbolismo accesible, mirada infantil.

 

Richard Bach

 

Juan Salvador Gaviota

 

Alegoría, búsqueda de sentido, trascendencia.

 

Lewis Carroll

 

Alicia en el País de las Maravillas

 

Lógica absurda, crítica social desde la fantasía, la imaginación.

 

Acompañamiento artístico

 

Obras recomendadas

 

Relación

 

Música

 

Clair de Lune (Debussy – intimidad, misterio), Yellow Submarine (The Beatles – fantasía, inocencia), Fix You (Coldplay – consuelo, vínculo)

 

Estimulan la conexión emocional y la ensoñación.

 

Pintura

 

Chagall (El circo azul, paseo…)– lo onírico, el amor flotante. 

René Magritte (los amantes)– el surrealismo de lo cotidiano.

 

Mirada que cuestiona la realidad y revela el misterio.

 

Cierre de sesión
Reto de hoy: escribe durante 5 minutos lo que creas que escribiría el Zorro si le propusiésemos hacer una carta sobre lo que significa "domesticar" un objeto humilde cualquiera (una bufanda, un lápiz, una silla...).

"Miramos con los ojos. Saint-Exupéry nos enseñó a ver con el corazón. El escritor es quien honra los lazos que ha creado, no los números."

 

 

 

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