Compañía Nacional de Danza

NumEros de la Compañía de Danza ha resultado un espectáculo emocionante en el Teatro Calderón

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Compañía Nacional de Danza
El autor esÁgreda L.M.
Ágreda L.M.
Lectura estimada: 2 min.

NumEros llega a lo más profundo del corazón del público que abarrota esta noche el Teatro Calderón de Valladolid. Llega a su conciencia, a su razón y una vez instalada allí el respetable se emociona. La directora artística, Muriel Romero (Murcia, 1972) tiene razones para estar satisfecha y contenta con su trabajo.

El título del programa NumEros, (dice el programa) es un portmanteau, una combinación de dos términos, numen y eros, en cierto sentido opuestos pero que conforman dos elementos centrales para la creación de la danza. Serenade de George Balanchine (1904-1983) y música de Tchaikovski convenció al público de que la finalidad de la danza es la elevación del pensamiento. Todo el elenco brilló con luz propia. Su paso por el escenario resultó apabullante. George Balanchine entiende la danza como una fascinante forma de vida marcada por lo extraño, lo racional y lo congruente. Todo se puede explicar con el cuerpo, con las manos, con la mirada.

Echoes From a Restless Soul del coreógrafo Jacopo Godani y el maravilloso Gaspard de la nuit de Maurice Ravel sumergió al público en el amor y la belleza. La poética de la música de Ravel y la fantasía de Jacopo Godani mantuvo durante los 26 minutos que duró la pieza al personal con la mente, los ojos y los oídos en un mismo encantamiento. Danza inteligente para público inteligente. No abunda una danza donde la honestidad sea tan manifiesta y se agradece, vamos que se agradece.

Playlist (Track, 1, 2) del coreógrafo William Forsythe y música de Peven Everett: Surely Shorty y Lion Baber. Impossible (Jax Jones remix) resultó admirable de principio a fin. Y eso que cuando empezaron los acordes parte del público "arrugó el morro".  Pero con el transcurso de los minutos aquello iba resultando más placentero de lo esperado.

Con un estilo exquisito, graves combinaciones, el Calderón se convirtió de repente en una discoteca neoyorkina donde lo único que se podía hacer desde tu asiento era mover los pies intentando no molestar al vecino.

La danza es un servicio público y eso lo tiene grabado la Directora artística Muriel Romero. Si la sociedad mejorara al ritmo que mejora la danza que hace la Compañía Nacional de danza otro gallo nos cantaría. Defender la idea de servicio público de la cultura, en este caso de la danza es una obligación de la sociedad.

Hay que defender los lugares públicos donde podamos compartir y disfrutar de la presencia 'de los otros'.  Lo que ocurre en el escenario es único y no se va a repetir.

Todo el mundo estaba de acuerdo a la salida del Teatro Calderón. NumEros de la Compañía de Danza había resultado un espectáculo emocionante. No me extraña, con esas bailarinas y esos bailarines se puede ir hasta el fin del mundo.  

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