A falta de dos jornadas, una victoria les mete entre los cuatro primeros y una derrota los elimina
La reflexión que hace un padre en una carta sobre el Real Valladolid: "Qué hicimos para merecer un amor así"
Muestra lo que es el Pucela para su pequeña Emma, de 11 años, y el "miedo" que tiene de que "esa ilusión se canse, de que el brillo se apague"
Una emotiva carta publicada en redes sociales por Ismael Chimeno, aficionado del Real Valladolid, ha captado la atención de la afición blanquivioleta y avivado el debate sobre el vínculo entre el club y sus seguidores. En el texto, Chimeno expresa con detalle el profundo amor de su hija Emma, de 11 años, por el equipo y la frustración que siente ante la falta de retorno a esa fidelidad.
"Desde el corazón de un padre. Hay noches en las que la miro dormir. Abraza su manta del Real Valladolid como si fuera un salvavidas y yo me pregunto, en silencio, qué hicimos para merecer un amor así… y por qué vosotros no sabéis cuidarlo", arranca la carta, que rápidamente se ha hecho viral entre los seguidores del club.
Chimeno relata cómo la pequeña ha asumido las derrotas sin quejarse, a pesar de que "ya ha aprendido a perder con vosotros más veces de las que un niño debería". Vive en Salamanca, pero -asegura su padre- "su alma vive en Valladolid": cada quince días recorren 250 kilómetros, no por obligación, sino "por fe", para acompañar al Real Valladolid en sus partidos.
La carta describe también los sacrificios de Emma: "Renuncia a cumpleaños de amigos por ir a verte, guarda sus ahorros como un tesoro para comprarse algo del Pucela. Su estuche es del Real Valladolid, su peluche es del Real Valladolid y su sangre, aunque aún no lo sepa, también. Cada semana la veo ilusionarse: preparar la mochila, cantar, soñar".
Para su padre, sin embargo, esos gestos de entrega contrastan con una sensación de desatención por parte del club. "Me duele decirlo, pero últimamente el Real Valladolid no abraza a los suyos, no protege a los más fieles, no mira a los ojos a quienes creen sin condiciones", afirma Chimeno, que advierte del riesgo de que esa ilusión acabe: "Tengo miedo de que el brillo se apague, de que deje de cantar camino al estadio".
Y subraya: "Esto no va de subir o bajar. Va de respetar un amor puro. Va de no romper algo tan frágil como la fe de una niña. Porque cuando una niña de 11 años sigue siendo del Real Valladolid después de tanto, eso no es afición: es amor del bueno. Y si algún día deja de creer, no será por perder… será porque vosotros no supisteis cuidar su corazón".
El mensaje ha generado eco en redes y entre los seguidores del Real Valladolid, en un momento en que la afición vive con intensidad la temporada del equipo, marcada por altibajos deportivos y por la necesidad de mantener vivo el compromiso emocional de sus seguidores
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