El TSJCyL confirma la condena por vender un terreno contaminado ocultando su estado ambiental

El tribunal ratifica ocho meses de prisión y una multa para el vendedor, que ocultó la contaminación de una parcela destinada a un centro hípico

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El TSJCyL confirma la condena por vender un terreno contaminado ocultando su estado ambiental
Sede del TSJCyL.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 2 min.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha confirmado la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Valladolid que condenó a un hombre a ocho meses de prisión y al pago de una multa de doce meses, con una cuota diaria de quince euros, por un delito contra el medio ambiente. Los hechos se derivan de la venta de un terreno cuyo estado de contaminación fue ocultado de forma consciente a las compradoras.

La resolución ratificada establece que en la parcela se había desarrollado previamente una actividad de tratamiento de escorias de aluminio de primera fusión por parte de una empresa que carecía de la preceptiva autorización para la gestión de residuos peligrosos y no peligrosos. Dicha autorización había sido expresamente denegada por la Dirección General de Calidad Ambiental de la Junta de Castilla y León mediante resolución de 11 de agosto de 2006.

Pese a conocer esta situación, el acusado no informó de la contaminación existente cuando formalizó la compraventa en escritura pública el 13 de octubre de 2021. Según recoge la sentencia, de haber sido conocedoras del estado real del terreno, las adquirentes no habrían llevado a cabo la operación.

Las compradoras proyectaban destinar la parcela a la instalación de un centro hípico y desconocían que el suelo estaba afectado por una grave contaminación incompatible con ese uso. Al iniciar los trabajos de acondicionamiento detectaron restos metálicos dispersos, una sustancia negruzca en el terreno y el afloramiento de un líquido que, al mezclarse con esos materiales, desprendía un fuerte olor a amoníaco.

Ante esta situación, los hechos fueron puestos en conocimiento de la Guardia Civil en el Puesto de Tudela de Duero. La investigación acreditó que la actividad desarrollada en la parcela había provocado daños sustanciales tanto en la calidad del suelo como en las aguas superficiales, sin que el propietario contara con la autorización administrativa necesaria para la gestión de los residuos generados.

La Audiencia Provincial de Valladolid, cuya sentencia ha sido ahora confirmada por el TSJCyL, concluyó que la operación de compraventa no se habría realizado de haberse conocido el estado real del terreno, ya que su recuperación exigía una inversión económica elevada para poder destinarlo al uso previsto.

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