No entiendo

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No entiendo
El ministro Óscar Puente, durante su comparecencia este jueves. (Foto: EFE)
El autor esAndrés  Miguel
Andrés Miguel
Lectura estimada: 4 min.

De que soy un señor que va para mayor dan fe algunas de mis expresiones, me dí cuenta ayer.

Estaba explicando a mis compañeros de trabajo un incidente que había observado en la calle y les dije: hay un señor ahí fuera, no sé si borracho o mal de la cabeza, que "está montando un zipizape del quince".

Un zizizape… con mucha suerte, mis hijos, sabrán a qué hace referencia el término, leyeron algún cómic cuando eran pequeños.

Me ocurre a mí algo similar cuando ellos me dicen: "tienes que ver Folaut, flipas con el universo Folaut" (creo que se escribe FallOut, ¡qué manía de estos ingleses de no escribir como se lee, analfabetos!).

Vale, entiendo "flipas", no es tan moderno, de lo demás no entiendo nada.

Tampoco entiendo a Oscar Puente cuando dice, en este mismo diario (14/12/2025), que no cierra la puerta a volver a la Alcaldía de Valladolid; "cuanto más voy, más ganas me entran", dice el colega.

Bueno, un paréntesis, lo cierto que es a muchos vallisoletanos les parece que cuanto menos venga mejor para todos, pero no voy a entrar en ese debate… hoy.

Digo que no le entiendo cuando muestra tantas ganas de volver por cuanto acabo de conocer que, para compensar su excelente gestión del transporte nacional y sostenible además de un sueldo cercano a los 100.000€ y prebendas varias, entre ellas, residir "de gratis" en una infravivienda de 500m2, junto al Congreso, patrimonio del Estado, a la que le han hecho unas sencillas reformas por sólo 1 milloncito de euros porque debía de ser incomodísima, el pobre hombre está cobrando, además, unos míseros 29.000 euros anuales por vivir fuera de Pucela, como ayuda a vivienda. Es justo, no hay más que hablar, de cajón. Si tú no llegas a los 29.000 euros por todos los conceptos, haber estudiado Derecho, no sé qué haces plantando berzas, bueno sí, tractoradas… y con razón… aunque a Puente le importen tres pepinos (atento a lo bien traído, manteniéndome en el argot sectorial).

Resulta que tampoco soy capaz de entender que una reciente encuesta destaque a Valladolid como la tercera ciudad más amigable de nuestro país, ex aequo con Málaga y sólo detrás de Zaragoza y Bilbao. Pero bueno, ¿quién ha hecho esta encuesta, Tezanos? ¡Qué buena gente debemos de ser los de Pucela para que, después de que nos ilustre el insigne Oscar Puente, en Twitter, con alguna de sus sabidurías, no se nos considere a todos lo menos afable del universo entero, incluso el de Fallout!

Que gane Bilbao no me extraña, porque sé de buena tinta que ésta es una de las muchas concesiones de Sánchez al independentismo… Supongo que éso es lo que los diarios han venido en llamar "blanquear" al independentismo. Si tú vas a Bilbao y no entiendes ni papa, no es que no sean amistosos, es que hablan en euskera, chaval, aprende un poco. Basta que estés allí 30 minutos dando un garbeo por el Casco Viejo y verás enseguida qué juergas se corren y qué divertidos son los jodíos, es que te partes, qué amigables. Bueno, yo tengo un amigo en Balmaseda al que le ha faltado tiempo para estrenar su cocina Scavolini invitando a la gente a olla ferroviaria… ¡¡eh, que podía ir cualquiera, incluso la familia de Campanario, en Badajoz!!!… lo que ocurre es que no se presentaron porque están a 800 kms y les tocaba llevar el embutido. Quizás me eches en cara que Balmaseda no es Bilbao, lo sé, pero queda cerca y todo se pega. Barkatu!

Y tampoco entiendo, perdóname, el zipizape que se está montando en Groenlandia. Mira, si me dices Disneylandia, todavía le veo el argumento, que los edificios valen su pasta (se ha puesto por las nubes el precio de la vivienda en Francia, aquí no) y allí vive Mickey Mouse, pero Groenlandia… no me fastidies, si en verano enfrían los cubatas con el agua de las piscinas a cachitos. Con decirte que allí no hacen tractoradas porque no hay dios que esté preocupado por si llega ruibarbo desde Marruecos. Es más, el año en que se decidieron a plantar fresas fue el año en que se inventó lo de echar frutas tiesas en los gin-tonics. Se hicieron de oro. No obstante, yo no le veo el negocio a lo de Groenlandia, no lo entiendo. Espero que el ministro Albares, que es la mente más preclara de la diplomacia universal después del Canciller Supremo Palpatine y la Princesa Leia Organa, sepa arreglar esto como se merece, igual que ha hecho con Venezuela. Estará en ello.

Soy un señor que va para mayor y no entiendo nada, me pasa lo que al indio Seattle en 1.854, que no entendía que el Gran Jefe de Washington quisiera comprar el cielo o el calor de la tierra… igual que Donald… no el pato, el Trump… pero acabó vendiendo.

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