La cifra total se sitúa en 20.720 desempleados, siendo 12.762 mujeres y 7.958 hombres
Aquona y Banco de Alimentos vuelven a remar a favor de la solidaridad
Ambas entidades renuevan el convenio relacionado con la factura digital y el voluntariado
El director de Aquona en Castilla y León, Jesús García del Valle, y el presidente de la Federación de Bancos de Alimentos en la comunidad (FEBACYL), Jesús Mediavilla, han suscrito, por cuarto año consecutivo, un convenio de colaboración por el que la empresa se compromete a aportar un euro por cada cliente que se dé de alta en la factura digital.
Con la rúbrica de este acuerdo se sigue consolidando la alianza que mantienen Aquona y FEBACYL, una alianza que no sólo es en el ámbito económico, sino también en el del voluntariado. De hecho, trabajadores de la empresa, a través de su programa de voluntariado corporativo, participaron en la Gran Recogida de Valladolid, Zamora y Palencia.
"Con la firma de este acuerdo, una vez más dejamos clara nuestra apuesta por ser motor de la transformación social", ha indicado el director de Aquona en la comunidad, que ha señalado el esfuerzo de la empresa por intentar ayudar a las personas que se encuentren en situación de vulnerabilidad. Asimismo, García del Valle ha agradecido el "gesto sostenible" de los 4.500 clientes de Aquona que se han sumado a esta campaña, al tiempo que ha puesto en valor la "gran labor" que realizan cada día los Bancos de Alimentos.
Por su parte, Jesús Mediavilla ha destacado la importancia de la solidaridad de las empresas y supermercados que colaboran con la entidad, sin olvidar la importante labor que realizan los voluntarios. Gracias a las ayudas y colaboraciones, junto al resultado de la Gran Recogida, se atienden a más de 59.000 personas en la comunidad.
El tirón del turismo rural en Castilla y León no se trasladó a Valladolid, que cerró abril con un balance negativo
La asociación franco-libanesa asumirá la gestión de los nueve centros españoles de la red MLF tras culminar un proceso internacional iniciado para asegurar su sostenibilidad financiera y educativa
El sacerdote vallisoletano, que tenía 59 años, sufrió un infarto








