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La deteriorada autovía entre Valladolid y Salamanca afronta su segunda fase de reparación a principios de 2023
Las obras obligaban a recorrer por la Nacional 620 los últimos 30 kilómetros entre la capital vallisoletana y la salmantina, ahora lo harán en el sentido contrario
La autovía A-62 que une Salamanca y Valladolid ha vuelto a estar operativa después de que el pasado mes de septiembre comenzarán obras que afectaban principalmente a los últimos 30 kilómetros entre la capital vallisoletana y la salmantina, que obligatoriamente se tenían realizar por la Nacional 620. La previsión para su finalización era finales del mes de octubre y restan flecos puntuales de retirar señalización instalada para el desvío, que se hará esta próxima semana.
El tráfico ha quedado reabierto después de finalizar esta primera fase de obras iniciadas por el Mitma (Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana) afrontara la necesaria rehabilitación estructural del firme de la autovía entre los kilómetros 205,405 y 235,300.
El tramo afectado discurría íntegramente por la provincia de Salamanca, desde el límite provincial con Zamora hasta el término municipal de Villares de la Reina y durante este tiempo se han eliminado las capas superiores del firme deteriorado y su sustitución por nuevas capas de mezclas asfálticas, además de la reposición de juntas de dilatación de estructuras y el repintado de las marcas viales. Así, se ha rehabilitado el firme de unos 30 kilómetros de autovía.
Aun así esta no es la última obra que afrontará esta autovía puesto que hay un tercer contrato que se ejecutará en 2023 y que afecta, en este caso a 15 kilómetros dentro de la provincia de Valladolid, con un plazo de ejecución es de 16 meses.
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