La ONCE, pionera en el Juego Responsable: cuida al comprador y destina sus beneficios a fines sociales
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La ONCE, pionera en el Juego Responsable: cuida al comprador y destina sus beneficios a fines sociales

La ONCE obtuvo de Loterías Europeas la primera certificación de Lotería Responsable en España. 

Ismael Pérez, delegado territorial de la ONCE en Castilla y León junto a Oncelio. TRIBUNA

 

Seguramente el de la ONCE sea uno de los isotipos (parte simbólica o icónica de la representación gráfica de una marca) más conocidos en este país. Es muy fácil reconocer ese símbolo que representa a un invidente y que desde hace décadas acompaña al acrónimo de Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Pero Oncelio, que así se llama, y que da visibilidad a la ingente labor social y económica que la organización realiza en favor de invidentes y personas con discapacidad funcional se ha coloreado.

 

Forma parte de la campaña ‘Los colores de la ilusión’ con la que la entidad ha celebrado el treinta cumpleaños del Día de la Once. Cinco colores: el verde, el rojo, el azul, el amarillo y el blanco que además de dar vida a este isotipo lo llenan de simbolismo.

 

Cada cromatismo representa uno de los valores de la organización que, en los próximos artículos iremos desgranando. A modo de aperitivo, adelantamos que el amarillo significa la esencia social; el verde la sostenibilidad; rojo de responsabilidad; azul de profesionalidad y la innovación se pinta de blanco. Cinco colores, cinco valores y una sola ilusión. Así es Oncelio, así es la ONCE.

Comenzamos este recorrido por los valores de la ONCE centrándonos en el rojo que colorea una de las piernas del símbolo de la ONCE. Rojo de responsabilidad, responsabilidad como la que tiene la entidad con el juego: Juego Responsable.

 

El delegado territorial de la ONCE en Castilla y León, Ismael Pérez, apunta que la organización fue la primera lotería en España que comenzó a trabajar en juego responsable “porque creemos que era un deber de conciencia como juego público que somos”. “Comenzamos a trabajar en este asunto en 2008 a nivel europeo; hay una normativa que nos dice qué estándares tiene que cumplir una lotería para que se le pueda otorgar esa distinción de juego responsable”.

 

Dice Ismael Pérez que la ONCE se ha sometido a numerosas auditorías internas y externas: “seremos la entidad de España con más auditorías, eso nos convierte en una organización segura”. Gracias a someterse a todos los controles y cumplir todos los estándares, "la ONCE obtuvo de Loterías Europeas la primera calificación de Lotería Responsable de España”.

 

La ONCE como juego responsable cumple una serie de normas que son poco menos que sagradas y que los vendedores llevan a gala. Una de las principales medidas es la protección de menores. “Es básico e indispensable que no podamos vender juego a menores de edad y para ello hacemos conciencia social de ello en nuestros puntos de venta, con información, folletos y formación de nuestros vendedores”, dice el delegado territorial.

 

La segunda de las grandes patas que cumple esta responsabilidad en el juego es “el de concienciación general” que se aplica al resto de población “para evitar que se juegue de forma compulsiva”. Para ello se tienen una serie de herramientas como: “publicidad para concienciar, evitar a toda costa que haya publicidad engañosa y en esto somos muy estrictos porque la publicidad no puede desvirtuar que esto es un juego, que no invite al juego compulsivo y también insistimos mucho en la formación al vendedor”.

 

Asimismo, la ONCE maneja otros mecanismos que ayudan a evitar ese juego compulsivo. “Nosotros no tenemos la posibilidad de negar a alguien su voluntad de jugar como en el Casino, es materialmente imposible, pero tenemos algunos mecanismos como un test de autodiagnóstico, o una autolimitación en nuestros juegos online”.

 

Pero la ONCE va más allá y colabora con asociaciones como FEJAR que lucha contra la ludopatía a través de campañas, foros o subvencionando estudios internacionales sobre la adicción al juego. El juego tiene que ser responsable socialmente y el nuestro lo es por doble partida: los ingresos se destinan a responsabilidad social y es responsable con quién lo compra con todas estas medidas”, dice Ismael Pérez.

 

No obstante, las estadísticas que maneja esta organización reflejan que en las loterías públicas no hay un índice de ludopatía significativo. “Es muy bajito”. “Donde de verdad existe este problema es en otros juegos como máquinas tragaperras y, especialmente en la actualidad, en las apuestas online; tres de cada cuatro personas que entran en programas de rehabilitación tienen problemas con el juego en Internet”, aclara Pérez.

 

Por último, el tercer gran pilar del juego responsable para la ONCE es la seguridad del juego. “Nadie nunca tiene que intuir o imaginar que nosotros podemos engañar, todo nuestro sistema de juego es transparente, limpio y auditado”, argumenta el delegado territorial en Castilla y León. “El juego históricamente es un lugar donde se pueden esconder aquellos que hacen mal las cosas y se puede aprovechar por gente externa para blanquear capitales".

 

Desde que la ONCE comenzó a comercializar la lotería instantánea se redobló la seguridad. Se trata de juego ya presorteado y el premio ya está en el boleto; por eso existen mecanismos tan importantes como que el que lo produce es una empresa extranjera y "no hay conexión directa entre ninguno de los tres actores; productores, distribuidores y vendedores para evitar cualquier tipo de suspicacia".

 

GRANDES PREMIADOS, GRANDES ARRUINADOS

 

Dice el delegado territorial de la ONCE en Castilla y León, Ismael Pérez, que más de la mitad de los grandes premiados se arruinan antes de dos años. Es aquí donde la organización pone en marcha “su responsabilidad con los premiados” con un programa de asesoramiento y ayuda. “Nuestro consejo es mantener la cabeza fría, razone y durante el primer año no hacer ningún movimiento, más que darse un capricho: un coche, un viaje… pero nada más. Ya habrá tiempo para gastar, invertir… y hacerlo bien”.

 

17 DE FEBRERO. DÍA DEL JUEGO RESPONSABLE

 

Aprovechando el día 17 de febrero, que es el del Juego Responsable, la ONCE lanza una gran campaña y se aprovecha los 5,5 millones de cupones impresos para "hacer publicidad de la buena". “Es la mayor campaña que podemos hacer en España desde el punto de vista físico porque ponemos en la calle cinco millones y medio de cupones en 20.000 puntos de venta, con un impacto importante, porque la persona que compra el cupón va a poder acceder a esa publicidad dos o tres veces al menos: cuando lo compra, cuando lo guarda, cuando lo comprueba… Está valorado en términos de publicidad en 2.2 millones de euros cada día”, explica el responsable de la organización.

 

JUEGO TRADICIONAL VS APUESTAS INTERNET

 

La ONCE, como el resto de loterías, compite contra el juego online. El dato es claro: “si el juego tradicional, es decir las loterías públicas, ha estado creciendo en los últimos cinco años (excepto el 2020) entre un 4 y 5 por ciento, las apuestas online lo han hecho un 20 por ciento; esa es la triste realidad”, dice Ismael Pérez.

 

En este sentido, asevera que el auge de las apuestas por Internet no han afectado tanto a la ONCE desde el punto de vista económico, sino desde la responsabilidad social. “No nos afecta el juego online, nos preocupa el juego online; porque si nosotros nos empeñamos en ser responsable no puede ser que otros no lo sean y no pase nada”, dice de forma contundente Ismael Pérez.

 

Y lo argumenta con datos: “La ONCE es el cuarto empleador del país con 70.000 trabajadores, con un porcentaje de discapacidad tremendo. Lo hacemos con poco más de 2.000 millones de venta de juego; sin embargo la Lotería Nacional vende 11.000 millones anuales y si te vas a las apuestas por Internet, en este momento venderán unos 24.000 millones de euros. Pues bien, la ONCE con esos 2.000 millones aporta al PIB unos 800 millones, mientras que el juego online, de 24.000 millones que vende, aporta poco más de 400 millones y algunos con sedes en paraísos fiscales”.

 

Por último, Ismael Pérez muestra su preocupación por el juego ilegal, una especia de tradición consentida en España desde los años 80”. En este sentido, dice que un juego como Ondee factura más de 80 millones anuales. “Es una familia que montó un negocio de juego ilegal que reproduce el cupón de la ONCE, lo venden en la calle con voluntarios, lo sortean contra nuestro sorteo todas la noches, con una recaudación anual de 80 millones de euros anuales y mucha gente compra estos cupones que creen que son de la ONCE”. A Pérez le consta que en Castilla y León aún quedan dos vendedores en el medio rural.