Condenado a 23 años y medio por violar en grupo a una mujer con discapacidad en Valladolid
La Audiencia Provincial impone tres penas de prisión a un joven que tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos en el parque Fuente de la Salud
La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a 23 años y seis meses de prisión a un joven por participar en una agresión sexual en grupo a una mujer con discapacidad en el parque Fuente de la Salud. Los hechos se produjeron durante la madrugada del pasado 30 de agosto de 2023, cuando el condenado, identificado por las iniciales C. H., tenía 19 años. La víctima, que tiene reconocido un grado de discapacidad del 59%, fue intimidada y sometida a diferentes actos sexuales por un grupo de jóvenes, algunos de ellos menores de edad.
La sentencia, a la que ha tenido acceso la Agencia Ical, impone al acusado una pena de quince años de cárcel por un delito continuado de agresión sexual, otros seis años por un delito de utilización de persona con discapacidad necesitada de especial protección, y dos años y medio más por un delito de robo con intimidación. Además, establece una indemnización de 35.260 euros para la víctima.
Según recoge la resolución judicial, C. H. se dirigió a ella para preguntarle si mantendría relaciones sexuales con los tres. Ante la negativa de la víctima, que manifestó su intención de marcharse, el joven le impidió abandonar el lugar y le exigió que le practicara sexo oral. El condenado, consciente de que las limitaciones intelectuales de la mujer, aprovechó esta circunstancia para intimidarla. Para ello, le hizo creer que llevaba una navaja. Atemorizada por las amenazas y por la presencia de los tres hombres, la víctima entregó su cartera al agresor y accedió a acompañarlos hasta una zona más apartada del parque.
Llamó a otros jóvenes para que participaran en la agresión
Una vez en el interior del parque, C. H. utilizó su teléfono móvil para contactar con otros jóvenes y pedirles que acudieran al lugar con el fin de participar en los actos sexuales. Según recoge la sentencia, durante aquellas llamadas llegó a utilizar expresiones como "venid, que follamos gratis". Finalmente, se reunieron otros seis varones, algunos de ellos menores de edad, que compartían el mismo propósito.
Los integrantes del grupo rodearon a la mujer e ignoraron sus peticiones para que la dejaran marcharse. Durante el episodio, la insultaron y humillaron, además de propinarle bofetadas, empujarla, agarrarla del cuello y arrojar al suelo la corona de flores que llevaba en la cabeza. En ese contexto, la víctima fue obligada a realizar diferentes actos sexuales sin prestar en ningún momento su consentimiento. La sentencia considera que fue forzada a practicar masturbaciones y felaciones a, al menos, cuatro integrantes del grupo, entre ellos el condenado, y que sufrió una penetración vaginal por parte de otro de los participantes.
La resolución también recoge otras conductas especialmente vejatorias, como que varios de los agresores orinaron sobre ella y uno la obligó a realizar un acto sexual adicional de carácter degradante. Aunque el tribunal reconoce que no ha sido posible determinar con suficiente precisión la identidad de todos los autores materiales de las distintas penetraciones, considera probado que C. H. desempeñó un papel decisivo durante la agresión.
En concreto, la Audiencia Provincial señala que el condenado intervino desde el principio, contribuyendo a generar y mantener la intimidación, convocando a otros participantes e impidiendo que la mujer abandonara el lugar. Además, participó personalmente en los actos sexuales, al menos en una de las felaciones.
Grabó con su teléfono móvil parte de la agresión sexual
La agresión se prolongó durante dos horas. En ese tiempo, el condenado utilizó su teléfono móvil para realizar dos grabaciones en las que quedaron registrados algunos de los actos sexuales impuestos a la mujer. En la primera de ellas, según detalla la sentencia, aparecen varios jóvenes mientras la víctima realizaba los actos sexuales. Durante la grabación, algunos de los participantes escupen sobre ella y otro le golpea la cabeza con la mano abierta.
La segunda grabación, realizada alrededor de la 1.17 horas, muestra a otros tres varones junto a la mujer mientras continúan los abusos. Además de grabar parte de lo sucedido, C. H. efectuó llamadas telefónicas a personas de su entorno durante el episodio.
La víctima guardó el teléfono del condenado como "agresor"
Una vez finalizada la agresión, el condenado llegó a facilitar su número de teléfono a la mujer con la intención de concertar nuevos encuentros sexuales y continuar aprovechándose de su situación. La víctima guardó el contacto en su teléfono móvil bajo la denominación de "agresor", según recoge la sentencia.
Esa misma madrugada acudió al Hospital Clínico Universitario de Valladolid y comunicó que había sufrido una agresión sexual grupal.








