Valladolid acoge un curso de podología pediátrica para abordar el pie plano infantil y sus tratamientos
El Colegio de Podólogos de Castilla y León organiza el 7 de noviembre una jornada de actualización que analizará la exploración biomecánica de los niños y los factores que influyen en el desarrollo de sus pies
El pie plano es una alteración habitual durante el desarrollo infantil y no siempre requiere tratamiento. Sin embargo, tampoco conviene asumir que desaparecerá por sí solo con el crecimiento. La fatiga, las caídas frecuentes, los tropiezos o determinados problemas en la posición de las piernas pueden ser señales que justifiquen una valoración profesional.
Con el objetivo de profundizar en estas cuestiones, el Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León ha organizado un curso de actualización en Podología Pediátrica que tendrá lugar el próximo sábado 7 de noviembre en Valladolid. La formación será impartida por Eugeni Llorca, podólogo especializado en este ámbito, que abordará la exploración biomecánica infantil, los factores que influyen en la evolución del pie plano y las posibles alternativas de tratamiento.
"Actualmente existe mucha información disponible, pero, en muchas ocasiones, no es información de calidad", advierte Llorca. El especialista señala que las redes sociales han multiplicado los consejos sobre calzado, ejercicios y tratamientos, aunque no todos proceden de profesionales sanitarios cualificados. Por ello, considera fundamental que las familias sepan distinguir las recomendaciones fiables y tomen decisiones basadas en criterios profesionales.
El pie plano no siempre necesita tratamiento
Uno de los aspectos centrales de la formación será el pie plano infantil, una característica que puede formar parte del desarrollo fisiológico de los niños y considerarse normal hasta los siete o nueve años, dependiendo de cada caso.
Sin embargo, para determinar si existe algún problema no basta con observar la forma del pie. También hay que prestar atención a otros factores que pueden acompañarlo, como el dolor, la fatiga, la torpeza al caminar, el sobrepeso o determinadas alteraciones en la posición de las rodillas y las piernas.
"No es simplemente la presencia de un pie plano lo que determina si existe un problema», explica el podólogo, que insiste en la importancia de valorar los síntomas y las características individuales de cada niño.
De hecho, que un menor tenga los pies planos y no experimente dolor no significa necesariamente que necesite tratamiento, pero tampoco permite descartar cualquier alteración sin realizar una exploración. En función de los resultados, puede ser suficiente con controlar su evolución o plantear medidas como ejercicios, modificaciones en el calzado o el uso de plantillas.
No siempre se corregirá con el crecimiento
Otra de las creencias habituales entre las familias es que el pie plano desaparecerá conforme el niño vaya creciendo. Una afirmación que, según Llorca, puede cumplirse en algunos casos, pero no en todos.
El especialista advierte de que existen factores que pueden influir en la evolución de esta característica, como el sobrepeso, la retracción de la musculatura posterior, la hiperlaxitud ligamentosa, el genu valgo -cuando las rodillas tienden a juntarse- o determinadas alteraciones en la rotación de los huesos.
Por este motivo, considera importante identificar las circunstancias de cada niño y no limitarse a esperar. «Una situación que puede parecer normal en una determinada etapa de la infancia puede empeorar a medida que el niño crece», señala.
La exploración biomecánica permite precisamente estudiar cómo se comporta el pie y cuál es su relación con el resto de la extremidad inferior. "No podemos quedarnos únicamente con la imagen del pie del niño", resume Llorca.
En este análisis también se tienen en cuenta aspectos como la actividad física, la práctica deportiva, la presencia de dolor y la relación entre el pie, la tibia, las rodillas, el fémur y la cadera. El objetivo no es tratar a todos los menores, sino detectar aquellos casos que realmente necesitan una intervención.
Caídas, tropiezos y cansancio: señales de alerta
Más allá de la apariencia de los pies, existen determinados comportamientos que pueden justificar una consulta podológica. Las caídas frecuentes, la torpeza, el cansancio al caminar, los tropiezos o caminar de puntillas son algunas de las señales que conviene observar.
También recomienda prestar atención a los dolores recurrentes en las piernas, los muslos, las rodillas, las tibias o los pies, especialmente cuando aparecen al final del día, durante la noche o después de realizar actividad física.
En este sentido, Llorca considera que los cuatro años pueden ser una buena edad para realizar una primera exploración biomecánica infantil, aunque recuerda que cualquier momento es adecuado para consultar ante una duda sobre el desarrollo del aparato locomotor.
No existe un calzado universal para todos los niños
El calzado infantil será otro de los asuntos que se abordarán durante el curso. El especialista señala que no existe un único modelo adecuado para todos los menores, ya que las necesidades pueden variar en función de sus características biomecánicas.
El denominado calzado respetuoso puede ser una buena opción cuando no existen factores que hagan necesario intervenir sobre el desarrollo del pie. Sin embargo, en otros casos puede ser conveniente adaptar determinadas características, como la dureza de la suela, el contrafuerte o el drop, es decir, la diferencia de altura entre la parte delantera y trasera del zapato.
"Lo que existe es un calzado adecuado para cada niño en función de sus características", afirma Llorca, que defiende una valoración individualizada frente a las recomendaciones generales.
Diez horas de formación en Valladolid
El curso Actualización en Podología Pediátrica se celebrará el sábado 7 de noviembre en el Hotel Zentral Parque de Valladolid y tendrá una duración total de diez horas.
La formación abordará la biomecánica del pie plano infantil, los principales factores que pueden influir en su evolución y las técnicas de exploración. También incluirá prácticas sobre maniobras biomecánicas, toma de moldes, tratamiento de las principales patologías infantiles y análisis de casos clínicos reales.
El encargado de impartir las sesiones será Eugeni Llorca, especialista en podología pediátrica y en el abordaje de las alteraciones del pie y de la extremidad inferior durante la infancia.
La iniciativa del Colegio Oficial de Podólogos de Castilla y León busca actualizar los conocimientos de los profesionales sanitarios en un ámbito en constante evolución, con especial atención a la valoración, el diagnóstico y la elección de tratamientos adaptados a cada paciente.
El mensaje del especialista para las familias es claro: no todos los niños con pies planos necesitan plantillas ni intervenciones, pero tampoco conviene dar por hecho que cualquier alteración desaparecerá con la edad. La clave está en evaluar cada caso y acudir a profesionales cualificados antes de seguir recomendaciones generalizadas.








