Faraz Shariat sacude la Seminci con 'Prosecution', un thriller judicial contra el auge de la extrema derecha
El cineasta germano-iraní presenta en Valladolid una película que denuncia la presencia de la ultraderecha en las instituciones alemanas
La 71º Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) ha acogido este miércoles el estreno en España de Prosecution, el nuevo largometraje del director germano-iraní Faraz Shariat, que ha irrumpido en la Sección Oficial con un intenso thriller judicial sobre el racismo, el miedo y la influencia de la extrema derecha en las instituciones públicas. La película, reconocida con el Premio del Público en la sección Panorama de la Berlinale, ha recibido una prolongada y sonora ovación de los cinéfilos vallisoletanos.
Con una historia que recupera los códigos del cine judicial estadounidense de los años setenta, Shariat propone una reflexión sobre los mecanismos de poder que permiten perpetuar la discriminación y la violencia dentro de las estructuras del Estado. Una propuesta que el propio realizador define como "una invitación a cuestionar el sistema".
La protagonista es Seyo Kim, una joven fiscal germano-coreana interpretada por la debutante Chen Emilie Yan, que comienza su carrera profesional con la intención de integrarse en el sistema judicial alemán. Sin embargo, su vida cambia radicalmente cuando sufre una agresión racista. A partir de ese momento, la fiscal emprende una investigación para descubrir la verdad y acaba enfrentándose a una estructura institucional marcada por el silencio, la impunidad y la resistencia.
Contra el auge de la extrema derecha
Durante la presentación de la película, Shariat explicó que Prosecution nace de su preocupación por el avance de los movimientos ultraderechistas y su creciente influencia en las instituciones democráticas. "La película habla de este momento, con la propagación de la violencia de la extrema derecha y del fascismo", señaló el cineasta.
El director advirtió de que el miedo constituye una de las principales herramientas utilizadas por estos movimientos para consolidar su poder y condicionar tanto el funcionamiento de las instituciones como la vida de los ciudadanos. En este sentido, se refirió a la situación política alemana y a la presencia de Alternativa para Alemania (AfD) en el Bundestag, donde, según explicó, existen informes que alertan del clima de intimidación y acoso que sufren determinados representantes políticos.
"¿Dónde nos posicionamos y cómo operamos ante este miedo? ¿Cómo nos vemos, en la resistencia o huyendo de nuestro país?", planteó el realizador. La película se inspira en experiencias reales de personas cercanas al director que han sufrido amenazas y presiones, tanto directamente como a través de sus familias. Su desarrollo estuvo precedido por una investigación de tres años realizada por la guionista Claudia Schaefer.
Shariat insistió en que las consecuencias de estas dinámicas no se limitan a quienes sufren discriminación racial, sino que pueden extenderse progresivamente al conjunto de la sociedad.
Un thriller para hacer accesible el cine político
El cineasta defendió en Valladolid la necesidad de utilizar el lenguaje del entretenimiento para abordar cuestiones políticas y sociales.
Aunque reconoció que en Alemania el cine político no está bien visto, reivindicó su interés por desarrollar películas comprometidas que resulten atractivas para el público. "Es fundamental, en estos días, buscar una forma para comunicarnos y transmitir emociones, incluso en temas que a priori pueden resultar más serios", explicó. En su opinión, el thriller constituye una herramienta especialmente eficaz para trasladar estas reflexiones al espectador, al combinar tensión narrativa y emocional.
Shariat también cuestionó una concepción del cine limitada al entretenimiento y defendió la capacidad del séptimo arte para intervenir en determinados debates. Frente a las producciones concebidas únicamente para distraer al público, aseguró que su objetivo es realizar un cine que "intervenga, sabotee, y que urga en la herida".








