Eloy Enciso alerta en la Seminci de que decidir qué cine es adoctrinamiento "tiene un nombre: censura"
El director gallego presenta 'Todo es cárcel', una película que recorre antiguos campos de concentración franquistas para recuperar la memoria
El cineasta gallego Eloy Enciso ha convertido los vestigios borrados de la represión franquista en el eje de 'Todo es cárcel', una película que llega a la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) para poner el foco en los silencios de la historia española. A través de antiguos campos de concentración y lugares de confinamiento hoy integrados en el paisaje cotidiano, el director reflexiona sobre cómo desaparecen las huellas del pasado y advierte de los riesgos de que el poder decida qué historias pueden contarse en la gran pantalla.
La presentación de la película coincide con el debate abierto en Castilla y León por las ayudas autonómicas al cine, cuya convocatoria excluye proyectos que impliquen "adoctrinamiento ideológico" o "propaganda partidista". Para Enciso, atribuirse la potestad de determinar qué obras pueden considerarse adoctrinadoras supone cruzar una línea peligrosa. "Cuando alguien se arroga esa facultad tiene un nombre: censura", sostiene en una entrevista con EFE.
El director defiende que corresponde al público valorar las películas y no a las instituciones establecer qué puede ver la ciudadanía. "El espectador es el que tiene el poder. Nadie debería facultarse con esa capacidad", afirma. A su juicio, imponer ese criterio desde una posición de autoridad implica tratar a los ciudadanos como personas incapaces de formarse una opinión propia.
Enciso también alerta de una consecuencia menos visible: la autocensura. La posibilidad de que un creador descarte determinadas historias por temor a las restricciones o a las consecuencias de su trabajo puede generar, considera, un escenario preocupante incluso antes de que se materialice una prohibición. Aunque no equipara la situación actual de España con la de los regímenes no democráticos, advierte de que no es necesario llegar a ese extremo para entrar en "una zona problemática".
Un recorrido por las huellas borradas del franquismo
'Todo es cárcel' nace de la búsqueda de espacios que desempeñaron un papel en la represión franquista y que, décadas después, apenas conservan señales reconocibles de su pasado. El equipo recorrió distintas zonas de Alicante, Galicia, Extremadura, Castilla y León, Madrid, Aragón y Andalucía para documentar esa transformación.
Entre los lugares que aparecen en el filme figuran el puerto de Alicante, el Campo de los Almendros y Albatera. Escenarios que hoy forman parte de la vida cotidiana y que, sin embargo, fueron testigos de una etapa marcada por el encarcelamiento y la persecución política.
La acumulación de estos espacios y la falta de referencias visibles sobre lo ocurrido llevaron al cineasta a cuestionar hasta qué punto su desaparición responde únicamente al paso del tiempo. "Puede ser que en algún caso sea casual, pero cuando ves esa acumulación de lugares te das cuenta de que no", explica Enciso, que plantea la película como una forma de "resucitar esa memoria silenciada del espacio".
El paisaje se convierte así en algo más que un escenario: es un testimonio histórico sobre el que se han superpuesto distintas épocas, mientras algunas huellas han quedado ocultas. Para el director, la ausencia de señales sobre estos lugares obliga a preguntarse qué sucede cuando una sociedad pierde el rastro de una parte de su propia historia.
El silencio también se transmite en las familias
La reflexión de Enciso no se limita a los espacios físicos ni a los grandes acontecimientos históricos. El olvido también se instala en el ámbito familiar, donde las experiencias de quienes sufrieron la represión franquista dejaron de transmitirse en muchos casos a las siguientes generaciones.
El cineasta considera que la imposición del silencio afectó especialmente a las familias de los vencidos, aunque también alcanzó a las de los vencedores. "El franquismo fue especialmente eficaz a la hora de imponer silencios en las genealogías de vencedores y, especialmente, de vencidos", señala.
Frente a quienes cuestionan la financiación pública de determinadas películas o consideran que el cine subvencionado responde a intereses ideológicos, Enciso reivindica su trabajo como la mejor respuesta. "Lo que tengo que decir está en mi trabajo. Yo hago películas y quiero que se me evalúe como cineasta", afirma.
Su invitación es que quienes mantienen esas críticas se acerquen a 'Todo es cárcel' y juzguen por sí mismos su contenido. "Si realmente les interesa la política y la historia de su propio país y quieren tanto a su país, creo que les puede interesar ver una película en la que se muestra una parte de nuestra historia que no se había contado o que se ha contado muy poco", concluye.








