La labor social de un cura que dio casa a 159 familias en Tordesillas
Hubo una vez un cura en Tordesillas que fue capaz de conseguir recursos para construir y dar casa a 159 familias tordesillanas en la barriada que conocemos como de la Providencia.
Se llamaba Ismael Rodríguez Paniagua y aunque queda una plaza con su nombre en el lugar, su labor fue encomiable, digna de reconocimiento y gratitud perpetua. Hoy he encontrado una fotografía del momento en que se entregaban las escrituras de la propiedad de las casas en un acto público en el que se reconocen a miembros del Ayuntamiento (Como el abuelo de Javier González) o a Santiago Benito Cacho, el fotógrafo. Al sacerdote Agustín Silva, bonachón y tranquilo, y dos niños que le entregan el obsequio agradecido por su dedicada labor. Sobre la mesa, las escrituras de propiedad de 159 familias que pusieron su trabajo y sus ganas para conseguir la anhelada casa en la Providencia, nombre que se puso a la barriada por aquello del milagro que representó poder terminar aquel proyecto con bien.
El cura párroco de Santa María de Tordesillas fue el artífice de este milagro con sagacidad mercantil y labor social. Por eso, no puede ser olvidado por este pueblo.

Y no hay otra. Un cura que ejerció como párroco de Tordesillas, Ismael Rodríguez Paniagua, fue quien ideó y llevó a cabo una idea, haciéndola realidad, para construir nada menos que 159 viviendas que fueron entregadas a aquellas familias de trabajadores que, gracias a él, obtuvieron un techo y un hogar para su familia.
Posiblemente a algunas personas les lleven los demonios al pensar que tuvo que ser un sacerdote quien realizara la labor social imprescindible y necesaria en aquel tiempo de carestía y escasez pero pletórico de esperanza. La Idea, surgida a finales de los años 50 fue una realidad el 10 de febrero de 1958 cuando empezaron los trabajos y en el mes de febrero de 1961 cuando se terminaron las obras de construcción de las casas pues al alborear la primavera de aquel año fueron entregadas las llaves, escrituras y las casas a los 159 afortunados padres de familia.
Los pobres de nuestro pueblo, los humildes, los sencillos, los trabajadores callados y silenciosos fueron atendidos por el acierto de un clérigo quien se acordó de ellos, del dicho evangélico y además lo puso en práctica: Obras son amores, y no buenas razones.
Hoy la PROVIDENCIA es una barriada singular de Tordesillas en donde muchas personas han rehecho y disponen de su hogar familiar donde padres e hijos conviven. Por eso siempre que se dice en Tordesillas PROVIDENCIA, la palabra nos lleva a un cura que supo conseguir lo que ningún político local ha sido capaz de hacer ni antes ni después. Y eso, se mire como se mire, merece estar escrito con letras no de molde, sino de oro y agradecimiento.
(Ismael Rodríguez Paniagua nació en Santa Eufemia del Arroyo el 17 de junio de 1906. Falleció en Valladolid el 5 de Octubre de 1995)








