Lili Horvát abre la 71ª Seminci este viernes con una historia de amor, desapariciones y ciencia ficción
La directora húngara regresa a Valladolid seis años después de conquistar tres premios con 'Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido'
La cineasta húngara Lili Horvát ha regresado a la Semana Internacional de Cine de Valladolid para inaugurar la 71ª edición con su nueva película, 'My Notes on Mars'. Seis años después de conquistar la Espiga de Oro, el Premio Pilar Miró a la mejor nueva dirección y el galardón a la mejor actriz para Natasa Stork con 'Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido', la directora vuelve a un festival que conoce bien con un relato que mezcla melodrama, ciencia ficción y misterio. Su tercer largometraje, presentado previamente en la sección Giornate degli Autori del Festival de Venecia, está protagonizado por Mackenzie Davis y Rupert Friend.
La película sigue a Margot, una astrofísica estadounidense que se traslada a Budapest junto a su marido, Sam, un hombre apasionado por los caballos con el que atraviesa una profunda crisis sentimental. Horvát construye la historia desde la experiencia sensorial y el universo interior de una protagonista cuya vida da un vuelco cuando desaparece sin dejar rastro durante una excursión por las montañas cercanas a su nuevo hogar.
Dos meses después, cuando todos la dan por muerta, Margot reaparece con una personalidad completamente distinta: distante, fría y ajena a quien había sido hasta entonces. Su regreso altera la vida de quienes la conocían, especialmente la de Sam, que se encuentra ante una mujer que parece otra persona. La transformación recuerda a la inquietante protagonista de 'Under the Skin', de Jonathan Glazer, y lleva la historia hacia terrenos donde la identidad, el deseo y la incomprensión se convierten en elementos centrales.
Con esta nueva propuesta, Horvát recupera algunas de las cuestiones que ya abordó en su anterior película: los amores no correspondidos, las rupturas, la locura y la dificultad de conocer realmente a la persona con la que compartimos la vida. La cineasta, que ya participó en Seminci en 2015 con su debut en el largometraje, 'The Wednesday Child', explicó que la idea surgió mientras trabajaba en otro proyecto.
"Irrumpió en mí la imagen de una mujer que sufre un accidente y que, tras desaparecer, regresa el día de su funeral y confunde a su marido con otro hombre", relató. A partir de esa escena comenzó a desarrollar una historia sobre el matrimonio y las contradicciones que pueden esconderse detrás de una gran historia de amor. "Quería hablar sobre cómo conocemos o desconocemos a la persona que amamos", señaló.
Dos identidades para un mismo personaje
Mackenzie Davis también se enfrenta a un reto interpretativo marcado por la transformación de Margot. La actriz explicó que abordó las dos etapas de su personaje como si se tratara de personas independientes, ya que, tras el giro que desencadena la trama, la protagonista no recuerda nada de su vida anterior.
Davis destacó la complejidad de representar a alguien que pasa de estar condicionado por años de experiencias compartidas a vivir sus relaciones desde una nueva perspectiva, sin el peso de los recuerdos. "Cuando estás en una relación durante mucho tiempo, cada interacción encierra mucha historia y significado, influida por la pérdida, el dolor o la felicidad", explicó.
En la segunda parte de la película, sin embargo, la protagonista se mueve desde una intensidad emocional diferente, en la que el deseo aparece de una forma más directa. Para la actriz, interpretar ese cambio supuso «un desafío muy interesante», especialmente por la necesidad de transmitir las distintas capas del personaje y modificar la percepción del espectador sin recurrir a los códigos habituales.
Horvát defendió que todos los elementos cinematográficos, desde las interpretaciones hasta el sonido y la fotografía, contribuyen a construir una potente dimensión metafórica. Su intención, no obstante, era evitar que la película se convirtiera en un ejercicio excesivamente intelectual o distante. "No queríamos que fuera una construcción solo teórica, sino que resultara más cálida y accesible desde el punto de vista emocional", explicó, con el objetivo de reflejar la crudeza de las relaciones sentimentales.
La ciencia ficción, además, no funciona como un mero recurso decorativo. Desde los primeros borradores, Margot fue concebida como una científica planetaria, una decisión que permitió a la directora desarrollar de forma paralela las dimensiones científica y sentimental del relato. "No quería escribirlo solo como una historia matrimonial con pinceladas de ciencia ficción, sino que las dos capas se desarrollaran de forma conjunta y orgánica", afirmó.
Para Horvát, compartir la vida durante mucho tiempo con una misma persona tiene algo de extraordinario, incluso de sobrenatural. Una idea que sirve de punto de partida para una película que abre la nueva edición de Seminci explorando hasta qué punto podemos llegar a conocer a quien tenemos al lado y qué sucede cuando esa persona deja de ser quien creíamos.








