El legado de Miguel Delibes permite a medio centenar de alumnos descubrir sus raíces
Un total de 56 escolares del CEIP Macías Picavea participan en un taller en el Palacio de Butrón que combina literatura, creatividad y patrimonio arqueológico
El Palacio de Butrón de Valladolid se ha convertido en una máquina del tiempo para los más pequeños gracias a una iniciativa de la Junta de Castilla y León que une la obra de Miguel Delibes con la arqueología y la Prehistoria. Un total de 56 alumnos del CEIP Macías Picavea han participado en un taller divulgativo diseñado para acercarles al patrimonio cultural de una manera práctica y creativa.
La actividad, titulada 'Delibes y el Patrimonio Arqueológico', se ha celebrado en la sede de la Fundación Miguel Delibes con motivo del Día Europeo del Arte Rupestre, que se conmemora cada 9 de octubre. El director general de Patrimonio Cultural, José Ramón Sola Alonso, asistió al encuentro junto a Germán Delibes.
La propuesta ha tomado como punto de partida 'El tesoro', una de las novelas de Miguel Delibes, para introducir a los escolares en el mundo de la arqueología y mostrarles cómo los vestigios del pasado permiten conocer la vida de las sociedades que habitaron estas tierras. La jornada comenzó con una aproximación a la figura del escritor, su vinculación con Castilla y León y su compromiso con la infancia, la naturaleza y el medio rural. A continuación, los participantes disfrutaron de un cuentacuentos teatralizado inspirado en 'El tesoro', en el que se utilizaron objetos y muñecos elaborados en lana para recrear distintos escenarios y despertar la curiosidad de los niños.
A través de esta representación, los alumnos pudieron conocer algunos de los yacimientos arqueológicos de la cuenca del Duero y descubrir cómo trabajan los especialistas para localizar, estudiar y conservar los restos que permiten reconstruir nuestro pasado. La experiencia continuó con un taller de iniciación a la arqueología, durante el que los escolares aprendieron a reconocer piezas elaboradas mediante diferentes técnicas y tuvieron la oportunidad de reproducir algunos de estos hallazgos. La creatividad se convirtió así en una herramienta para viajar simbólicamente al Paleolítico y comprender mejor la vida de las comunidades prehistóricas.
La actividad concluyó con un debate sobre la importancia de conocer, respetar y proteger el patrimonio arqueológico, en el que los participantes reflexionaron sobre la necesidad de conservar estos testimonios históricos para las futuras generaciones.








