'Caso Cuarteles': la Guardia Civil de Valladolid recibió instrucciones para contratar empresas del investigado
El antiguo responsable de la Comandancia vallisoletana confirma en el juicio que la Subdirección de Apoyo anunció la llegada de una empresa para realizar obras en sus instalaciones
La Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid figura entre las instalaciones que recibieron indicaciones de sus superiores para contratar obras con empresas vinculadas al empresario Ángel Ramón Tejera de León, conocido como 'Mon', uno de los principales investigados en el denominado 'caso Cuarteles'. Así se ha puesto de manifiesto este jueves durante una nueva sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Madrid, en la que antiguos mandos del Instituto Armado han declarado sobre las presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos de mantenimiento y reforma de acuartelamientos.
El que fuera responsable de la Comandancia de Valladolid ha confirmado que desde la Subdirección de Apoyo de la Guardia Civil les comunicaron que acudiría una empresa con la que debían reunirse para llevar a cabo obras en las instalaciones. Una situación similar se produjo en Murcia, según el testimonio de su antiguo mando, aunque ninguno de los dos ha llegado a confirmar que interpretara aquellas indicaciones como una orden directa.
Esta circunstancia contrasta con las declaraciones de los antiguos responsables de las comandancias de A Coruña y Albacete, quienes sí han asegurado que las llamadas procedentes de la Subdirección de Apoyo se entendían como instrucciones de obligado cumplimiento para contratar a las empresas del empresario investigado.
Las indicaciones habrían partido del entonces teniente general Pedro Vázquez Jarava, también procesado en esta causa, y se habrían producido entre los 2014 y 2018. Según los testigos, las contrataciones se justificaban habitualmente como pruebas de un supuesto producto novedoso que debía adquirirse directamente a las empresas de Tejera de León.
Contratos bajo sospecha por 3,3 millones de euros
El 'caso Cuarteles' investiga si Vázquez Jarava favoreció irregularmente al empresario mediante la adjudicación de 120 contratos menores entre los años 2008 y 2019, repartidos entre 13 comandancias de la Guardia Civil de diferentes puntos de España, por un importe global de 3,3 millones de euros.
Los investigadores sospechan que estas adjudicaciones pudieron realizarse a cambio de regalos y otras contraprestaciones personales, entre ellas viajes, entregas de dinero en efectivo o entradas para finales de la Liga de Campeones. Durante la sesión de este jueves, el antiguo coronel jefe de la Comandancia de A Coruña ha calificado de "insólito" que recibieran una llamada desde instancias superiores para recomendar directamente a una empresa determinada.
Además, ha explicado que su comandancia se negó a firmar el certificado de conformidad de las obras ejecutadas porque los trabajos no se correspondían con los servicios contratados. Según su declaración, el material aplicado era "pintura al uso" y no el corcho proyectado que supuestamente debía utilizarse.
En términos similares se ha pronunciado el antiguo responsable de la Comandancia de Albacete, quien ha ratificado que la llamada se interpretó "como una orden de que había que hacerlo para probar este nuevo producto", tal y como pretendía la Subdirección de Apoyo.
Asuntos Internos cuestiona la capacidad de las empresas
En la misma sesión también han comparecido varios agentes del Servicio de Asuntos Internos (SAI) de la Guardia Civil, responsables de las investigaciones policiales y de la elaboración del informe patrimonial incorporado a la causa. El instructor del SAI ha defendido las conclusiones de las pesquisas, que apuntan a que el entramado empresarial de Tejera de León carecía de la capacidad técnica y de los medios humanos necesarios para ejecutar los proyectos adjudicados.
Los investigadores detectaron, además, que algunas de las sociedades tenían sus domicilios fiscales en viviendas de familiares o incluso en el domicilio de una camarera de un restaurante al que, según las pesquisas, acudían habitualmente el empresario y el teniente general. Dos de los agentes han explicado que, durante sus investigaciones, responsables de tres establecimientos diferentes les confirmaron que ambos "solían comer juntos".
El informe de Asuntos Internos también recoge las presuntas dádivas que el empresario habría entregado al mando militar a cambio de favorecer las adjudicaciones mediante contratos menores o anticipos de caja fija.
Entre estos supuestos regalos figuran billetes de avión para asistir a las finales de la Champions League celebradas en Milán y Cardiff, un viaje familiar a Lanzarote y la adquisición de un cobertor para la piscina del teniente general.








