La Iglesia de Valladolid inicia un año de reflexión para decidir cómo afrontar sus nuevos retos
La Asamblea Diocesana arranca con el objetivo de impulsar la participación de laicos, religiosos y sacerdotes y concluirá en noviembre de 2027
La Iglesia de Valladolid ha puesto en marcha este sábado, 3 de agosto, su Asamblea Diocesana, un proceso de reflexión que se prolongará durante todo un año litúrgico y que pretende implicar a las distintas realidades y vocaciones de la Archidiócesis. Bajo el lema 'Sal y anuncia la alegría, en comunión', la iniciativa ha comenzado con un acto de celebración y envío celebrado en el Seminario de Valladolid.
El proceso, que se desarrollará hasta noviembre de 2027, concluirá con la votación y proclamación de las conclusiones que deberán marcar algunas de las líneas de trabajo de la Iglesia vallisoletana en los próximos años.
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha planteado la Asamblea como una oportunidad para reforzar la participación de los bautizados y la vida comunitaria de las más de 300 parroquias de la Archidiócesis, distribuidas en nueve arciprestazgos, cuatro en la capital y cinco en el medio rural.
La intención es que la reflexión no quede limitada a sacerdotes o responsables eclesiales, sino que incorpore las aportaciones de laicos, personas consagradas y ministros ordenados, cada uno desde su propia responsabilidad. El proceso busca así avanzar en una mayor corresponsabilidad y definir nuevas iniciativas para la Iglesia de Valladolid.
Uno de los elementos centrales será la denominada 'conversación en el Espíritu', una metodología utilizada durante el último Sínodo celebrado en el Vaticano y que se aplicará ahora a los diferentes espacios de trabajo de la Asamblea. A través de ella se pretende facilitar una reflexión compartida y el discernimiento sobre algunas de las principales cuestiones que afronta actualmente la Iglesia.
Entre los asuntos que se abordarán figuran la iniciación cristiana, con especial atención a la catequesis familiar y de adultos; la formación; la promoción de la vida como vocación; la celebración del Domingo; la reorganización de las unidades pastorales y de las estructuras diocesanas; la conversación pastoral y la dimensión social y pública de la fe.
Cuatro fases hasta noviembre de 2027
La Asamblea se dividirá en cuatro etapas. La primera, centrada en la convocatoria y la motivación, ya ha comenzado y se prolongará hasta noviembre.
El 29 de noviembre, coincidiendo con el primer domingo de Adviento, comenzará la fase parroquial, que se desarrollará hasta la Semana Santa de 2027. Durante este periodo se trabajará también sobre el significado de la renovación del Bautismo.
En abril llegará la fase arciprestal, que se extenderá hasta junio. A partir de entonces comenzará la última etapa, la fase propiamente diocesana, que finalizará en noviembre de 2027 con un fin de semana en torno al Día de la Iglesia Diocesana.
Está previsto que ese cierre incluya una vigilia, la votación de las conclusiones y su proclamación, antes de que las decisiones adoptadas sean trasladadas a las parroquias y templos de la Archidiócesis durante la celebración de la Eucaristía dominical.
A lo largo de todo el proceso habrá encuentros de trabajo y celebraciones abiertas a los fieles, tanto a nivel parroquial como interparroquial.
Grupos de vida y trabajo para mantener el proceso más allá de la Asamblea
Una de las primeras actuaciones será la creación de grupos de vida y trabajo en las parroquias y en otras realidades diocesanas. Sus integrantes recibirán formación específica sobre la conversación en el Espíritu y participarán en el análisis de los documentos que se vayan elaborando durante las distintas etapas.
La Archidiócesis pretende, además, que estos grupos no desaparezcan cuando termine la Asamblea, sino que puedan convertirse en espacios estables de participación y vida comunitaria.
Durante esta primera fase también se ha distribuido material de apoyo en torno a tres conceptos que vertebran el proceso: celebrar, discernir e impulsar. El 21 de noviembre se celebrará, además, una jornada de formación específica sobre la metodología de la conversación en el Espíritu.
La Asamblea recoge también las prioridades establecidas recientemente por las once diócesis de la Iglesia en Castilla durante su encuentro en Ávila. Entre ellas figura precisamente la creación de pequeños grupos de vida y la preparación de personas que puedan acompañarlos.
La Iglesia preguntará también a los vallisoletanos
Otra de las iniciativas previstas para esta primera etapa será la realización de un estudio demoscópico sobre la percepción que los vallisoletanos tienen de la Iglesia católica. La Archidiócesis desarrollará este trabajo con la colaboración de una empresa especializada.
Los resultados se incorporarán al proceso de reflexión junto con las respuestas obtenidas en la encuesta realizada a los fieles durante la Pascua de 2026.
Argüello ha querido dirigirse especialmente a quienes participaron entonces y expresaron su disposición a implicarse más activamente. El arzobispo considera que la Asamblea representa ahora una oportunidad para dar ese paso.
La dimensión misionera tendrá también su espacio durante el proceso. En febrero, ya dentro de la fase parroquial, está prevista una jornada de puertas abiertas en parroquias de pueblos y ciudades como primer ensayo de una acción misionera.
Ese mismo mes, Urueña acogerá una lectura continuada de la Biblia y una exposición de ejemplares, mientras se preparan otras propuestas culturales, formativas y artísticas para acercar a la sociedad la actividad de la Iglesia.
Jóvenes, religiosos y cofradías tendrán espacios propios
La Archidiócesis pretende implicar a todas sus realidades en la Asamblea. Las diferentes delegaciones diocesanas trabajan conjuntamente para facilitar esa participación y, en el caso de la Pastoral Juvenil, el objetivo para este curso pasa por conseguir que ningún joven se quede sin un grupo en el que vivir y compartir la fe.
Los religiosos y religiosas también dispondrán de diferentes vías de participación. Podrán hacerlo a través de los consejos pastorales y mediante encuentros específicos vinculados a ámbitos como la salud, la atención social o la enseñanza.
En la fase diocesana se tendrán especialmente en cuenta las aportaciones de los jóvenes, las personas consagradas, los sacerdotes, el laicado asociado -incluidas las cofradías de Semana Santa y de Gloria- y las entidades del ámbito socio-caritativo, como Cáritas. Cada uno de estos sectores contará con sus propios espacios de reflexión.
Una Asamblea con la mirada puesta en 2033
El proceso iniciado este sábado forma parte del horizonte pastoral que Argüello planteó para la Archidiócesis en 2023 con la vista puesta en 2033. Ese año coincidirán el gran jubileo de la redención y el 300 aniversario de la gran promesa del Corazón de Jesús al beato Bernardo Francisco de Hoyos, nacido en Torrelobatón.
La Asamblea se plantea también como continuación del trabajo desarrollado durante los últimos años junto a las diócesis de Castilla y como parte de la apuesta por consolidar el camino sinodal impulsado por la Iglesia.
La Archidiócesis de Valladolid ha habilitado además un espacio específico en su página web donde irá incorporando los documentos de trabajo, las cartas pastorales, las noticias y otros materiales relacionados con el desarrollo de la Asamblea.








