Alcampo 'multiplica' la vida de los alimentos para luchar contra el desperdicio
La compañía combina prevención, tecnología, fórmulas para acelerar la rotación, donaciones y economía circular para agotar todas las posibilidades de aprovechamiento antes de que acabe en la basura
Cada alimento tiene su propio reloj. Un yogur que se acerca a su fecha de consumo. Unas piezas de fruta que ya no lucen perfectas. El pan que quedó al terminar el día. Ninguno ha perdido todavía su valor, pero todos exigen una decisión antes de que acabe en el cubo de la basura.
Este 29 de septiembre, Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, las cifras oficiales vuelven a mostrar la dimensión del problema: 1.130 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas acabaron desperdiciados en España el pasado año. Aunque el 97,5% del desperdicio alimentario se genera en los hogares -en 2025 cada persona desperdició de media 24,3 kilos o litros-, reducirlo exige actuar en toda la cadena.
Por ello, Alcampo lleva años desplegando una estrategia global para lograr el desperdicio cero que abarca todo el recorrido del alimento, desde la planificación de los pedidos hasta el último lineal. Su plan 'Alcampo y tú, sin desperdicio' busca reducir al máximo los excedentes y, cuando aparecen, buscar todas las salidas posibles antes de dar un producto por perdido.
El primer paso de su plan de lucha es la prevención. La compañía ajusta los pedidos a la evolución de las ventas, mima la recepción y el almacenamiento, forma a sus equipos sobre cómo controlar la temperatura o manipular correctamente los productos frescos y promueve entre sus clientes hábitos de consumo responsable. Cuando, pese a todo, el reloj sigue avanzando y el producto se acerca al final de su vida comercial, toca buscarle salida con rapidez.
Ahí entran en juego otras medidas, desde fórmulas para incentivar su compra hasta iniciativas sociales, proyectos de economía circular y soluciones tecnológicas que ayudan a reducir las pérdidas. En esa búsqueda de una salida a tiempo, la inteligencia artificial se ha convertido en una aliada.
Alcampo empezó a implantar en todas sus tiendas la solución Smartway en 2024. Esta plataforma tecnológica, basada en IA, controla de forma sistemática las fechas de caducidad de todos los productos de alimentación y detecta con antelación cuáles necesitan una actuación.
A partir de esa información, identifica las referencias próximas al final de su vida útil, las clasifica y ayuda a Alcampo a adoptar la mejor decisión. Puede ser aplicar una rebaja, donar el producto o proceder a su retirada. Si la opción es rebajar el precio, la herramienta genera al instante etiquetas con descuentos de entre el 10% y el 50% para favorecer su salida.
Gracias a estos precios reducidos, en las tiendas de Alcampo en Castilla y León se evitó que casi 1,3 millones de artículos acabaran desperdiciados entre enero de 2025 y el primer semestre de 2026. La tecnología gana tiempo en dos frentes, para el alimento y para los equipos. Ayuda a encontrar una salida antes de que el producto pierda valor y, al mismo tiempo, agiliza una gestión que antes requería más revisión manual y estaba más expuesta a errores.
Segundas oportunidades
Pero si hay alimentos especialmente castigados por el desperdicio, esos son las frutas y las verduras. Una manzana con una pequeña marca, una zanahoria de tamaño irregular o varias piezas procedentes de un envase dañado pueden haber perdido parte de los atributos estéticos y seguir, sin embargo, en perfecto estado para su consumo.
Para darles una segunda oportunidad, Alcampo cuenta con las 'Happy Box', cestas preparadas por los propios equipos de los mercados de frutas y verduras que pueden incluir manzanas, plátanos, kiwis, lechugas o champiñones, cebollas... Se comercializan en formatos de dos o cinco kilos. En los supermercados, el cliente puede adquirir una cesta de dos kilos por 0,99 euros. En los hipermercados, la cesta es de 5 kilos por 2,99 euros.
Entre 2025 y el primer semestre de 2026, las tiendas de Alcampo de Castilla y León vendieron 59.669 ‘Happy Box’, lo que supuso salvar 135 toneladas de frutas y verduras de ser desechadas.
La estrategia contra el desperdicio no termina en las 'Happy Box'. A veces, la segunda oportunidad llega en forma de pack sorpresa. Cada día, los supermercados de Alcampo de la Comunidad preparan lotes con alimentos perfectamente aptos para el consumo, pero próximos a su fecha límite, que se ofrecen a través de la app de Too Good To Go a un precio reducido. El cliente solo tiene que localizarlos en la aplicación, reservarlos y recogerlos en la tienda elegida. Esta fórmula permitió dar salida a 59.375 packs sorpresas entre 2025 y el primer semestre de 2026 en Castilla y León.
Cuando ya no existe una salida de venta, pero el producto continúa siendo apto para el consumo, aparece otro destino, la donación a bancos de alimentos y otras entidades sociales con las que mantiene convenios.
La prevención, sin embargo, no termina en la tienda. También pasa por ayudar al consumidor a comprar solo lo que necesita. Ahí encaja la venta a granel, una apuesta iniciada hace más de una década y que hoy suma más de 800 referencias en los hipermercados de la compañía, desde cereales, legumbres y frutos secos hasta productos veganos, ecológicos y congelados. Elegir la cantidad exacta permite ajustar mejor la compra y reducir el riesgo de que una parte termine olvidada en la despensa o en la nevera.
Residuos que se transforman en recursos
Cuando un alimento ya no puede venderse ni destinarse a donación, todavía queda una última vía para aprovecharlo. Es entonces cuando entra en juego la economía circular, con proyectos que buscan transformar los residuos en nuevos recursos y mantenerlos dentro del ciclo el mayor tiempo posible.
Uno de los ejemplos más singulares está en Castilla y León. El pan sobrante del obrador del hipermercado de Alcampo en Aranda de Duero se envía a Cervezas Mica, que lo utiliza para elaborar la cerveza artesanal 'Sr. Mendrugo'. Y el círculo no termina ahí. El bagazo de malta de cebada generado durante la fabricación de la cerveza regresa al hipermercado arandino, donde los profesionales de panadería lo emplean para elaborar pan de cerveza. Lo que empezó como un excedente vuelve así al obrador convertido en una nueva materia prima.
La misma filosofía se aplica a otros residuos generados en las tiendas. Alcampo comercializa un sustrato universal de marca propia elaborado con compost procedente de residuos orgánicos de sus establecimientos y cuenta con alimentos para mascotas, también de marca propia, fabricados con harinas obtenidas a partir de subproductos de carne y pescado.
Son las últimas etapas de una estrategia que intenta agotar todas las posibilidades antes de considerar un recurso definitivamente perdido. Desde ajustar los pedidos hasta rebajar un producto, incluirlo en una Happy Box, buscarle salida a través de Too Good To Go, donarlo o transformarlo. Hoy, el 100% de las tiendas de Alcampo están preparadas para actuar contra el desperdicio alimentario. Si cada alimento tiene su propio reloj, la clave está en aprovechar cada minuto antes de darlo por perdido.








