Castilla y León concentra una de las mayores superficies quemadas de España este verano

Suma cerca de 60.000 hectáreas afectadas por los incendios en un año que mejora las cifras de 2025, pero sigue muy por encima de la media de la última década.

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Castilla y León concentra una de las mayores superficies quemadas de España este verano
Burgohondo, con fuego al fondo (EFE)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.

El balance de incendios forestales de 2026 deja una aparente contradicción. España ha quemado menos superficie que el año pasado, pero la cifra continúa muy por encima de lo habitual. Hasta el 23 de septiembre, los datos del Ministerio para la Transición Ecológica sitúan en 275.610 las hectáreas afectadas por el fuego, una superficie que supera en casi un 153% la media registrada entre 2016 y 2025.

La comparación con 2025 ofrece, eso sí, una fotografía menos negativa. Entre el 21 de junio y el 23 de septiembre de este año ardieron alrededor de 260.000 hectáreas, frente a las más de 377.000 del mismo periodo del año pasado, lo que supone un descenso aproximado del 30%.

El problema es que el ejercicio anterior fue especialmente extremo y la reducción no ha permitido que 2026 vuelva a situarse en niveles normales. De hecho, las cifras acumuladas siguen mostrando una temporada de incendios muy por encima de la media reciente.

Julio concentró buena parte del fuego

El verano tampoco ha tenido un comportamiento uniforme. Julio fue especialmente virulento, con más de 168.000 hectáreas quemadas, mientras que agosto se comportó de manera muy diferente, con unas 76.000 hectáreas afectadas.

La diferencia con el verano de 2025 es especialmente llamativa en agosto. Entonces ardieron alrededor de 337.000 hectáreas en un solo mes, con una sucesión de grandes incendios que afectó especialmente a provincias como Ourense, Lugo, León y Zamora.

En apenas dos semanas, entre el 6 y el 19 de agosto del pasado año, el fuego calcinó más de 320.000 hectáreas.

Este año, las condiciones meteorológicas también han contribuido a elevar el riesgo. Las temperaturas altas comenzaron a aparecer ya en mayo, después de una primavera especialmente lluviosa que favoreció el crecimiento de la vegetación. Con la llegada del calor, esa abundante masa forestal, unida al viento y a las altas temperaturas, creó unas condiciones especialmente favorables para la propagación de los incendios.

Castilla y León encabeza la superficie afectada

Por comunidades autónomas, Castilla y León aparece actualmente como el territorio con más superficie forestal quemada, con unas 59.650 hectáreas. Le siguen Andalucía, con 58.618 hectáreas; Castilla-La Mancha, con 41.382; Aragón, con 35.592, y Madrid, con 22.502 hectáreas.

El mapa de los grandes incendios de 2026 muestra además que buena parte del balance procede de unos pocos siniestros de enormes dimensiones. El mayor corresponde a Niebla (Huelva), con 39.800 hectáreas, seguido por Burgohondo, en Ávila, con 33.900; La Mierla, en Guadalajara, con 32.000; San Martín de Valdeiglesias, en Madrid, con 18.540, y Las Peñas de Riglos, en Aragón, con 16.522. El incendio de Niebla se sitúa, según los datos facilitados, como el más extenso registrado en España desde que existen registros.

La magnitud de la temporada no se explica únicamente por la superficie arrasada. Hasta el momento se han contabilizado más de 7.800 siniestros relacionados con el fuego, casi un 6% más que la media de los últimos diez años.

También ha aumentado el número de grandes incendios. En lo que va de año se han registrado 45 grandes incendios, un 82% más que la media del periodo 2016-2025.

Los conatos, aquellos fuegos que afectan a menos de una hectárea, superan los 5.200 y se encuentran un 66% por encima de la media de la última década. Los incendios que superan una hectárea alcanzan los 2.630, un 33% más que el promedio.

Zonas arboladas 

El impacto tampoco es uniforme sobre el territorio afectado. De las 275.610 hectáreas contabilizadas por el Ministerio, 154.900 corresponden a zonas arboladas, el 56,2% del total.

Otros 91.450 hectáreas, el 33,2%, pertenecían a zonas de matorral y monte abierto, mientras que las 29.250 restantes correspondían a superficie herbácea.

El balance provisional deja así un escenario doble: 2026 apunta a cerrar por debajo del excepcional registro de 2025, pero continúa muy lejos de los niveles considerados habituales. Durante la última década, la superficie quemada se había mantenido generalmente por debajo de las 100.000 hectáreas anuales, con las excepciones de 2017 y, especialmente, 2022.

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