Va a ser cosa de Don Limpio...
Yo sé cómo acabar con la invasión de Ceuta: Que se celebre en Marruecos la final del Mundial y que regalen una entrada a los 8.000 que andan por la playa del Trampolín y demás espacios ceutíes… cuando se vayan todos a ver el fútbol, cerramos la puerta e instalamos 700 kilómetros de concertinas, hasta Salamanca.
Es posible que la solución te parezca una mierda, pero no se aleja mucho del resto de medidas que está tomando este Gobierno, es más, con la mía se largan, con las del Gobierno se quedan a vivir y los que se acaban largando son los ceutíes, si no, al tiempo.
Con miles de personas vagando por la ciudad, sin papeles, sin (como se decía en mi pueblo) oficio ni beneficio, con la higiene en mínimos históricos, paseando enfermedades que no había allí, lanzando piedras a los vehículos militares, abusando de mujeres y niñas (cómo será que ya lo dice hasta Televisión Española: "La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial recoge 39 víctimas en este periodo __ENDASH__ hasta hace dos días - : un varón y 38 mujeres, 14 de ellas menores de edad"), ocupando espacios y viviendas, peleándose por bolsas de comida, montando mercadillos para aprovecharse los unos de los otros (los que están mal de los que están aún peor, madre mía), se dibuja un escenario de apocalipsis zombi (ya, lo sé, exagero… o no, mirad algunas fotos); me parece que el universo Fall Out se va a quedar corto en Ceuta si no se hace algo. Porque lo cierto es que no se hace nada realmente útil, nada eficiente.
La propia Policía Nacional, a través del sindicato CSIF, ha instado al Parlamento Europeo a tomar cartas en el asunto debido a la patente insuficiencia de recursos disponibles para garantizar, ante una situación de presión migratoria extraordinaria, el funcionamiento adecuado de sus obligaciones (y, por ende, las del Estado Español).
Esto no va a ir bien para la ciudad de Ceuta. Imagina que algo así ocurriera en Palencia o en Segovia, que, de repente, se plantarán allí ochenta o cien mil y se quedarán después unos diez mil. Ceuta y Melilla nos pillan lejos, si me apuras, nos dan un poco igual, somos así, hasta que el lío no lo tenemos en casa no le damos importancia, pasamos, nos decimos que es cosa de otros. Y, si lo piensas bien, quizás sea lo normal, no en vano sé de uno que hace esto habitualmente, le importa un pito todo; al día siguiente de la invasión, se puso el bañador y se tiró un mes de vacaciones en La Mareta, atento a que no llegaran las cinco sin haber comido. Manda huevos.
No obstante, no sé por qué me preocupo si "ésta es otra crisis ya resuelta por P.S." desde el día siguiente de la invasión (Puente dixit). Más me valdría pensar qué hago con las joyas que ZP me dejó en depósito… ¡Uy, se me ha escapado! ¡Que no, que no, que son de una herencia de una bisabuela mía de Ciudad Rodrigo que se casó con un jeque árabe que vendía alfombras en el mercadillo de los martes! ¡Uf, casi lo fastidio!
Nada, no me hagas caso, que estoy de broma. Igual todo lo de Ceuta es un fake o una campaña de Don Limpio que en unos días va a lanzar un nuevo producto que dejará las calles como una patena. Lo vamos viendo.








