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La denuncia de una madre en Valladolid: su hijo con autismo habría sufrido años de acoso que habrían provocado un intento autolítico
Noelia Fernández asegura que Hugo lleva sufriendo episodios de bullying desde 2022 y reclama un cambio de centro mientras se celebra un juicio para decidir sobre su escolarización
La historia de Hugo, un niño vallisoletano de 11 años diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) e hiperactividad, vuelve a situarse en el centro de una batalla familiar y administrativa. Su madre, Noelia Fernández, denuncia años de episodios de acoso que, según sostiene, comenzaron en 2022 en el colegio Tierno Galván de Parquesol y que habrían desembocado el pasado sábado en una agresión en el parque de La Rueda. Tras aquel episodio, siempre según el relato de la madre, el menor protagonizó un intento autolítico al regresar a su domicilio.
Noelia explica que el pasado sábado acompañaba a Hugo durante una de sus salidas al entorno del barrio. El menor llevaba un reloj de localización como parte del proceso con el que su madre pretende que vaya adquiriendo autonomía. En un momento determinado se desplazó hasta el parque de La Rueda, una zona que frecuenta habitualmente.
Cuando regresó, lo hizo, según relata su madre, visiblemente alterado y acompañado por dos niñas que habían intervenido para defenderle. Fueron ellas quienes explicaron a Noelia lo que, según su versión, había ocurrido. El menor habría sido insultado con expresiones relacionadas con su diagnóstico y posteriormente arrojado contra un contenedor.
La situación provocó que Hugo saliera corriendo del lugar. Su madre describe entonces una conducta de huida y explica que necesitó la ayuda de varias familias que se encontraban en la zona para poder localizarlo y acompañarlo de vuelta a casa.
Fue al llegar al domicilio cuando, según el testimonio de Noelia, se produjo el intento autolítico. La activación del correspondiente protocolo hizo que madre e hijo permanecieran separados durante aproximadamente 48 horas. Posteriormente, los profesionales sanitarios determinaron, según explica la familia, que dadas las características del menor resultaba contraproducente mantenerlo alejado de su principal figura de referencia, por lo que se estableció su ingreso domiciliario.
Ahora Noelia pide colaboración ciudadana para poder identificar a quienes, según denuncia, participaron en la agresión del sábado. La madre precisa que las personas implicadas en este episodio no serían las mismas que, según asegura, protagonizan los problemas que su hijo habría sufrido en el entorno escolar.
Una situación que se remonta a 2022
El conflicto con el centro educativo viene de años atrás. Noelia sitúa en 2022 el inicio de los episodios que considera acoso escolar. Según explica, tras producirse una primera agresión trasladó la situación al colegio y posteriormente presentó un escrito ante la Consejería de Educación.
La madre asegura que, ante la falta de una respuesta que considerase suficiente, comenzó a reclamar un cambio de centro. Sin embargo, sostiene que esta posibilidad quedó bloqueada por la negativa del padre del menor y que el procedimiento terminó llegando a los tribunales.
Durante 2024, según el relato de Noelia, la situación habría empeorado. La madre vincula con ese periodo un descenso del rendimiento académico, la aparición de autolesiones y episodios en los que el menor se provocaba el vómito. También afirma que Hugo sufrió una crisis de ansiedad que terminó provocando un ingreso hospitalario y que posteriormente aparecieron tics que le dificultaban incluso comer.
Noelia asegura haber acudido a distintas instituciones para denunciar la situación, entre ellas la Fiscalía de Menores, el Defensor del Pueblo y el Procurador del Común. Según explica, las actuaciones no habrían terminado acreditando la existencia de acoso escolar.
La madre también denuncia un episodio que atribuye a un docente del centro. Según su testimonio, Hugo llegó un día a casa con marcas en el hombro y ella presentó una denuncia por lo sucedido. Afirma que existe un parte médico relacionado con aquel episodio.
Educación: las actuaciones anteriores no acreditaron acoso
La Consejería de Educación mantiene una versión diferente de la expuesta por la familia. Fuentes de la administración autonómica señalan que las actuaciones realizadas anteriormente fueron revisadas por la Inspección Educativa y que el protocolo tramitado durante el pasado curso concluyó que no concurrían indicadores suficientes para acreditar una situación de acoso escolar.
Ante las nuevas acusaciones comunicadas por la madre después de lo ocurrido el pasado sábado, Educación asegura que se están realizando las comprobaciones correspondientes y que se adoptarán las medidas que procedan, situando como prioridad la protección y el bienestar del menor.
La Consejería añade que, incluso cuando la aplicación del protocolo no acredita indicadores de bullying, se mantienen las medidas de protección y acompañamiento que sean necesarias para el alumno.
El colegio Tierno Galván, por su parte, ha declinado realizar declaraciones sobre el caso, alegando la necesidad de preservar la protección del menor.
Noelia, sin embargo, asegura que desde la agresión del sábado no ha recibido ninguna llamada del centro para interesarse por el estado de su hijo, que actualmente no está acudiendo a clase. La madre ha vuelto a personarse en el colegio para solicitar que se active nuevamente el protocolo y prepara una nueva denuncia.
Un juicio decidirá este jueves sobre el cambio de colegio
La situación tiene además una nueva cita judicial este jueves, 17 de septiembre. En ella se abordará la petición de cambio de centro educativo planteada por Noelia para su hijo.
La madre considera este procedimiento como una de las últimas vías para conseguir que Hugo abandone el colegio Tierno Galván y pueda continuar su escolarización en otro centro. Según explica, el desacuerdo entre los progenitores sobre esta cuestión ha dificultado hasta ahora el traslado.
Noelia sostiene que también ha intentado promover medidas de sensibilización dentro del propio centro y que llegó a ofrecerse para impartir charlas destinadas a concienciar a los alumnos sobre el autismo y las necesidades de los menores con necesidades educativas especiales. Según afirma, la propuesta tampoco salió adelante.
La madre reclama que las situaciones que afectan a alumnos con TEA no sean minimizadas como simples "cosas de niños" y defiende la necesidad de que exista una mayor sensibilización en los centros educativos para prevenir situaciones de exclusión o violencia.
Mientras tanto, el caso de Hugo continúa pendiente de distintas actuaciones. La familia mantiene abiertas sus reclamaciones y espera ahora la decisión judicial sobre el cambio de colegio, después de un nuevo episodio que, según denuncia su madre, ha llevado la situación a un punto límite.
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