Música, ruido y furia
Estábamos allí, en el Patio de los Reyes en el Patio Herreriano, intentando escuchar a Tchaikovski y Brahms interpretados por el Ensemble Opus 18 pero resultó imposible. El bum, bum, bum de una ciudad convertida durante una semana en un ruido constante no nos dejaba disfrutar de la música quejumbrosa de Brahms, ni de la música deliciosa de Tchaikovski.
Me cuentan amigos que viven o tienen negocios en el centro que durante las pruebas de sonido de los conciertos de la Plaza Mayor __ENDASH__por llamarlo de alguna manera- los cristales de las ventanas vibran como si se estuviera produciendo un terremoto, los cuadros se caen de las paredes y las vajillas vuelan de las estanterías. En la librería que está en la Plaza Mayor, los libros se caen al suelo uno tras otro, día tras días y no hay nadie que lo remedie. El personal huye de las terrazas y los perros, los pobres no saben dónde meterse, asustados ante tanto ruido y tanta barbarie.
¿Por qué hay que soportar todo esto? Hace muchos años que no "trabajo las fiestas de Valladolid" pero hombre me apetecía mucho escuchar al Ensemble Opus 18 y me arriesgué a bajar a Valladolid. No puede ser, todos los asistentes al concierto nos mirábamos como diciendo ¿pero es esto posible? Qué hemos hecho para merecer este castigo. En cada rincón, en cada esquina, un tío pinchando "ruido" o alguien subido en una tarima chillando como si le estuvieran despellejando.
¡Qué paletada, Dios mío son estas fiestas de Valladolid! ¿Es imposible durante la semana encontrar un sitio civilizado, en toda la ciudad donde se guarde el respeto y la urbanidad? Aplaudíamos al Ensemble Opus 18 que hacía lo imposible por "dar de gozar" al respetable. La música de Chaikovski intimista, fluida y transparente llegaba como pidiendo permiso, de puntillas, ante el bum, bum, bum y los gritos que venían del exterior.
No podíamos hacer nada, solo resignarnos. Con lo bonita que estaba la tarde, la temperatura adecuada, y el Patio de los Reyes completo, podía más la rabia que la sobriedad de la música de Brahms. Esta música es felicidad, deslumbramiento, y es capaz si insonorizamos el ruido exterior de crear entre el público las dosis de misterio necesarias que se requiere para disfrutar de un concierto de música clásica.
En los pocos momentos que dejó de oírse el bum, bum, bum de lo que algunos llaman fiestas, el aire sonoro nos permitió envolvernos en la nostalgia de un mundo donde el respeto era la norma principal para poder vivir en paz.
Algunas personas han decidido que las fiestas son lo que a ellos les gusta. Hace ya un tiempo que las personas huyen de las fiestas de Valladolid como gato escaldado porque no hay cristiano que las aguante. Ni se puede pasear por la ciudad, en cualquier momento menos esperado te puedes tropezar con una baldosa y romperte la crisma, ni se puede dormir, ni nada, pero bueno, que se le va hacer. Lástima, esta semana nos han saboteado la ciudad a un buen número de vallisoletanos y vallisoletanas. Solo, dirán algunos, ha sido una semana, ¿pero el daño que ha causado esta semana en el personal quien lo repara?
El artista local El Pérrez abrió una velada inolvidable que culminó con el despliegue de cante, baile y fusión del espectáculo 'Pura Verdad'
Las ferias de la Virgen de San Lorenzo vivieron este sábado una velada multitudinaria en la que ambas artistas repasaron sus trayectorias y sus discos más recientes
El alcalde de la ciudad, en una entrevista concedida a TRIBUNA en San Benito, se defiende de las críticas y asegura que hay determinados mensajes en redes sociales que "faltan a la realidad"








