Marlena, DJ Nano y Los del Lío arrasan en una noche marcada por la música, el color y la participación del público vallisoletano
El 'Flower Power' toma la Plaza Mayor con un Cristongo histórico que inaugura las fiestas de Valladolid
Marlena, DJ Nano y Los del Lío arrasan en una noche marcada por la música, el color y la participación del público vallisoletano
La Plaza Mayor de Valladolid ha vuelto a demostrar que cuando llegan las fiestas patronales la ciudad cambia de ritmo. Este viernes 4 de septiembre, el corazón de la capital vallisoletana se ha convertido en un enorme punto de encuentro en el que se han mezclado música, disfraces, luces, baile y, sobre todo, muchas ganas de celebrar. Con la llegada de la noche, la ciudad ha dejado atrás la rutina y se ha entregado a una de las primeras grandes citas de la Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo 2026.
El pistoletazo de salida ha llegado de la mano de una nueva edición de El Cristongo, una celebración que con el paso de los años ha conseguido hacerse un hueco propio dentro del calendario festivo vallisoletano. Lo que comenzó como una propuesta diferente para reunir a los ciudadanos se ha convertido ya en una de esas citas que marcan el comienzo de las fiestas y que muchos esperan cada año.

La fórmula vuelve a ser la misma que ha permitido a El Cristongo crecer: una fiesta abierta, participativa y pensada para vivirla desde dentro. Aquí el público no ocupa únicamente el espacio situado frente al escenario. Forma parte del espectáculo, se disfraza, baila, canta, responde a los artistas y convierte la Plaza Mayor en una extensión de la propia fiesta.
La Plaza Mayor viaja al Flower Power
En esta ocasión, Los del Lío, responsables de la organización, han querido transportar Valladolid varias décadas atrás. El movimiento Flower Power ha servido como hilo conductor de una noche en la que las flores, los colores, los disfraces y la estética vinculada a los años sesenta y setenta han tomado el centro de la ciudad.
La Plaza Mayor se ha llenado así de estampas propias de una celebración que reivindica el espíritu de libertad, la música y la diversión. Una transformación que no solo podía apreciarse sobre el escenario, sino también entre el público, que ha respondido a la propuesta con disfraces y una estética acorde con la temática.

Durante unas horas, el centro de Valladolid ha dejado de ser simplemente uno de los espacios más reconocibles de la ciudad para convertirse en un gran escenario al aire libre. Las luces, la música y la decoración han contribuido a crear una atmósfera en la que las fiestas han comenzado a sentirse de verdad.
Porque si algo caracteriza a El Cristongo es precisamente esa capacidad para romper con la normalidad. Durante una noche, la rutina desaparece y la Plaza Mayor se convierte en un lugar en el que parece que todo está permitido: bailar, cantar, disfrazarse, reencontrarse con amigos y dejarse llevar por una fiesta que busca implicar a todos los que deciden acercarse.
Marlena pone voz al nuevo pop español
Uno de los grandes reclamos musicales de la noche ha sido Marlena, el dúo formado por Ana Legazpi y Carolina Moyano. La formación madrileña llega a Valladolid convertida en uno de los nombres más reconocibles de la nueva generación del pop español y ha puesto sobre el escenario su particular mezcla de melodías, personalidad y canciones que han conectado especialmente con el público joven.
Su presencia en El Cristongo refuerza además una de las señas de identidad de la programación: combinar nombres consolidados con artistas capaces de representar las nuevas tendencias musicales.
La actuación ha servido para que una parte importante del público más joven encontrase en la Plaza Mayor uno de sus grandes puntos de encuentro de la noche, en una fiesta que, pese a tener un marcado carácter popular, busca año tras año conectar con distintas generaciones.
DJ Nano convierte la Plaza Mayor en una pista de baile
La noche ha avanzado y la música electrónica ha ido ganando protagonismo hasta convertirse en uno de los grandes motores de la celebración. DJ Nano ha tomado el relevo para poner a bailar a una Plaza Mayor cada vez más entregada.
El madrileño es una de las figuras más reconocidas de la electrónica española y cuenta con tres décadas de trayectoria a sus espaldas. Su paso por grandes festivales y escenarios nacionales e internacionales, así como proyectos como Oro Viejo, le han convertido en uno de los nombres imprescindibles para varias generaciones de aficionados a este género.
Su actuación ha servido para ampliar todavía más el carácter intergeneracional de El Cristongo. Quienes han crecido con la música electrónica y quienes la han descubierto más recientemente han encontrado en la Plaza Mayor un espacio común en el que compartir una misma noche.
Los ritmos electrónicos, las luces y la respuesta del público han convertido el centro de Valladolid en una auténtica pista de baile, prolongando una celebración que ya desde sus primeros compases había dejado claro que no iba a ser una noche cualquiera.
Valladolid también se sube al escenario
Pero El Cristongo no se entiende únicamente por los grandes nombres que aparecen en su cartel. La esencia de esta celebración está también en Valladolid, en sus artistas, en sus organizadores y en un público que ha hecho suya la cita.
Los propios Los del Lío han vuelto a tener un papel protagonista. La organización no se limita a preparar la fiesta desde detrás del escenario, sino que forma parte activa de ella y contribuye a construir el ambiente que ha convertido a El Cristongo en una de las citas más reconocibles de las fiestas vallisoletanas.
Junto a ellos, MR Kitos, Las Doñas y Los Daza han aportado la cuota local a una noche en la que las propuestas musicales se han sucedido ante una Plaza Mayor completamente entregada.
Sus actuaciones han reforzado esa idea de que El Cristongo es mucho más que un concierto. Es una celebración en la que la distancia entre artistas y público prácticamente desaparece, donde cada canción puede convertirse en un momento compartido y donde la fiesta continúa incluso cuando termina una actuación.
El comienzo de una semana en la que Valladolid lo celebrará todo

El Cristongo ha sido, en definitiva, mucho más que una cita musical. Ha funcionado como la primera gran fotografía de unas fiestas que acaban de comenzar. Una imagen de Valladolid reunida en torno a su Plaza Mayor, de generaciones diferentes compartiendo espacio y de una ciudad dispuesta a recuperar durante los próximos días ese ambiente que solo aparece cuando llega septiembre.
El colorido del Flower Power, los disfraces, las actuaciones, las luces y la música han servido para abrir oficialmente una programación que llevará durante los próximos días actividades, conciertos, tradiciones y propuestas culturales a diferentes puntos de la ciudad.
La Plaza Mayor ha dado el primer paso. Ahora queda por delante toda una semana para que Valladolid vuelva a encontrarse en sus calles, en sus casetas, en las peñas, en los conciertos y en cada uno de esos rincones en los que, durante las fiestas de la Virgen de San Lorenzo, la ciudad parece vivir a otro ritmo.
Y El Cristongo ha dejado claro desde el primer día cuál es la consigna: celebrar, encontrarse y dejarse llevar. Las fiestas de Valladolid ya están aquí.
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