De Harvard y el MIT a Tiedra: la élite de la ciencia mundial elige Valladolid para el eclipse

El Centro Astronómico de Tiedra acogerá el 12 de agosto a investigadores de Harvard y el MIT, entre ellos varios premios Nobel

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De Harvard y el MIT a Tiedra: la élite de la ciencia mundial elige Valladolid para el eclipse
El autor esRebeca Pasalodos Pérez
Rebeca Pasalodos Pérez
Lectura estimada: 3 min.

"Estamos alucinados". Esta es probablemente la frase que mejor resume cómo se vive en el Centro Astronómico de Tiedra la llegada de algunos de los científicos más importantes del mundo para estudiar el eclipse total del próximo 12 de agosto. La responsable de actividades del centro, Elvira Díaz, todavía habla con cierta incredulidad de una petición que recibieron hace dos años y que ha terminado convirtiendo al pequeño observatorio vallisoletano en punto de encuentro de la élite científica internacional.

Todo comenzó en agosto de 2024, cuando desde Estados Unidos se pusieron en contacto con el centro. Querían reservar sus instalaciones para el día del eclipse. "Nada menos que desde el MIT", recuerda Díaz, que explica que también Harvard está detrás de la expedición. Como dato: el MIT, o Instituto Tecnológico de Massachussets, es la institución académica con más premios Nobel del mundo.

La elección no fue casual. Tiedra se encuentra en una de las zonas privilegiadas para observar la totalidad del eclipse y cuenta, además, con unas instalaciones especialmente preparadas para la observación astronómica. Pero cuando en el centro empezaron a conocer quiénes iban a desplazarse hasta allí, la sorpresa fue mayúscula. "Cuando vimos los perfiles de quiénes venían no nos lo podíamos creer. Es la élite mundial", asegura Díaz a TRIBUNA. Entre los investigadores habrá varios premios Nobel y científicos de instituciones como Harvard y el MIT. "No sé qué otra cosa tendría que pasar para que llegue semejante calidad de perfiles que vamos a tener aquí", reconoce la responsable del centro.

La magnitud de la visita ha llevado incluso a extremar las medidas de privacidad. Los científicos han optado por mantener un perfil discreto y han llegado a alquilar las fincas colindantes al observatorio para garantizar la tranquilidad necesaria durante sus trabajos.

Porque, como insiste Díaz, no vienen a Tiedra simplemente a contemplar el eclipse. Los investigadores traerán sus propios equipos y aprovecharán el fenómeno para realizar mediciones y estudios durante ese minuto y medio largo en el que la Luna ocultará completamente al Sol.

En Tiedra tienen confirmadas 83 personas, ya que no han podido dar cabida a más, aunque la expedición será todavía mayor y desdel CAT han tenido que buscar alternativas. Otros cientos de investigadores de Yale, Princeton, el Carlton Collegue y Columbia participarán en actividades paralelas que se desarrollarán el León, hasta alcanzar unas 400 personas en el conjunto del operativo.

Falta de apoyo institucional

Y ahí aparece la otra cara de esta historia. "Cuando nos llegó la solicitud pedimos ayuda en todas partes. Y nadie nos hizo ni caso", lamenta. La falta de apoyo institucional es una de las grandes decepciones que deja este acontecimiento para el observatorio.

"Hemos tenido que sacar esto adelante solos sin ayuda de nadie", insiste. La organización ha obligado a buscar alojamiento para los investigadores en distintos puntos. Mientras los científicos que estarán en Tiedra se repartirán entre Tordesillas y la zona de Toro, más de 300 investigadores vinculados a Yale, Princeton, el Carlton Collegue y Columbia se alojarán en una bodega de León.

Díaz considera que las instituciones no han sabido ver las posibilidades que ofrece un acontecimiento de estas dimensiones. "No he visto unos presupuestos iguales en la vida", señala, en referencia a todo lo que podría generar para el territorio la llegada de científicos y visitantes.

Y mientras el mundo mira hacia Tiedra, el propio centro continúa enfrentándose a problemas más cercanos, como la contaminación lumínica. "No hacen más que ponernos luces hacia el cielo y nos está perjudicando la observación de las Perseidas", lamenta.

Dos años después de aquella llamada desde Estados Unidos, el pequeño observatorio vallisoletano se prepara para recibir a la élite mundial de la ciencia. "Estamos muy orgullosos y honrados", concluye Díaz.

 

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