La investigación, basada en el análisis de más de 104.000 títulos publicados entre 1930 y 2025, constata un aumento de la complejidad, la diversidad de mecánicas y la duración de las partidas
Un estudio de la UEMC revela cómo los juegos de mesa han evolucionado hacia experiencias más estratégicas, cooperativas y en solitario
La investigación, basada en el análisis de más de 104.000 títulos publicados entre 1930 y 2025, constata un aumento de la complejidad, la diversidad de mecánicas y la duración de las partidas
Los juegos de mesa han experimentado una profunda transformación en el último siglo, pasando de propuestas dominadas por el azar y el movimiento de fichas a experiencias mucho más estratégicas, cooperativas, narrativas e incluso diseñadas para jugar en solitario. Así lo concluye un estudio de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid, que ha analizado 104.640 juegos publicados entre 1930 y 2025 para reconstruir la evolución del diseño de este tipo de ocio.
La investigación, publicada en la revista científica internacional Simulation & Gaming bajo el título From Monopoly to Ark Nova: An Empirical and Cultural History of Modern Board Game Design (1930__ENDASH__2025), ha sido realizada por los investigadores Azael J. Herrero, Nicolás Rodríguez-Álvarez, Raquel Martínez-Sinovas, Cristina Aldavero y Fernando Rodríguez-Merino, integrantes del grupo LudIA (Lúdica e Inteligencia Artificial para la Innovación Educativa) de la UEMC.
El trabajo sostiene que el gran cambio del sector no ha sido únicamente el incremento del número de juegos publicados, sino la multiplicación de las formas de jugar. Frente al modelo tradicional, hoy conviven títulos competitivos, cooperativos, asimétricos, narrativos y en solitario, lo que refleja una oferta mucho más diversa y adaptada a distintos perfiles de jugadores.
"El gran cambio no es solo que hoy haya más juegos de mesa, sino que hay más maneras de jugar", explica el investigador principal del estudio, Azael J. Herrero, quien destaca que el diseño actual ofrece una mayor variedad de experiencias y decisiones para los jugadores.
Del predominio del azar a la estrategia
El análisis refleja que las mecánicas tradicionales basadas en los dados, las ruletas o el avance por casillas han ido perdiendo protagonismo desde finales del siglo XX. En su lugar, han ganado peso sistemas como la gestión de cartas, la colocación de trabajadores y losetas, la planificación estratégica, la administración de recursos, la construcción de mazos y los motores de juego.
Los investigadores subrayan, no obstante, que los dados no han desaparecido, sino que han cambiado de función. En muchos juegos actuales sirven para elegir acciones, gestionar recursos o asumir riesgos, en lugar de determinar únicamente el movimiento de los jugadores.
Más títulos y una oferta cada vez más diversa
El estudio identifica seis grandes etapas en la evolución del diseño moderno de juegos de mesa y constata un fuerte crecimiento de la producción desde los años noventa. Mientras que durante esa década se registraron 9.458 juegos, la cifra superó los 21.000 en los años 2000 y alcanzó los 38.014 durante la década de 2010.
Paralelamente, la variedad de mecánicas se ha disparado. La década de 2010 marcó un punto de inflexión con la expansión de los poderes variables, los juegos cooperativos y las mecánicas de mayorías, mientras que entre 2020 y 2025 los juegos en solitario se consolidaron como una de las modalidades con mayor crecimiento.
Según Herrero, el juego de mesa ya no se entiende exclusivamente como una competición entre varias personas, sino que puede ofrecer campañas narrativas, partidas cooperativas, roles ocultos o experiencias individuales.
Juegos más complejos y especializados
La investigación también detecta una tendencia hacia diseños más sofisticados, aunque sus autores rechazan interpretar esta evolución como una sustitución de los juegos sencillos por otros más complejos.
Los datos muestran que la complejidad media, medida según la clasificación de BoardGameGeek, ha pasado de 1,3 entre 1930 y 1959 a 2,0 entre 2020 y 2025, mientras que la duración media de las partidas ha aumentado de unos 30 a 45 minutos.
Al mismo tiempo, la oferta temática se ha ampliado considerablemente, permitiendo que convivan juegos familiares muy accesibles con propuestas dirigidas a aficionados que buscan una elevada profundidad estratégica.
Un estudio con repercusión internacional
Los resultados de la investigación han despertado el interés de comunidades internacionales de aficionados, diseñadores y medios especializados, que han difundido el trabajo más allá del ámbito académico.
Para elaborar el estudio, los investigadores utilizaron información procedente de BoardGameGeek, depurando la base de datos hasta obtener una muestra final de 104.640 juegos, tras eliminar duplicados y registros incompletos.
El grupo LudIA estudia el potencial educativo de los juegos
Este trabajo se enmarca en la actividad del grupo LudIA de la UEMC, dedicado a investigar las aplicaciones de los juegos de mesa en ámbitos como la educación superior, la salud, el envejecimiento activo y el desarrollo de competencias.
Entre sus iniciativas figura Ludo Skills, un programa desarrollado por la universidad vallisoletana que utiliza juegos de mesa modernos para potenciar las habilidades sociales y las competencias transversales de los estudiantes, con resultados que ya han sido aceptados para su publicación en una revista científica especializada.
Para Herrero, los juegos de mesa son tanto un fenómeno cultural como una herramienta educativa, capaz de ayudar a comprender la evolución del ocio y, al mismo tiempo, de favorecer el aprendizaje, las relaciones sociales y el desarrollo de competencias.
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