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Valladolid, en el centro del plan de la Junta para frenar la enfermedad de Newcastle en las granjas avícolas
Cinco áreas veterinarias de la provincia quedan incluidas en la nueva zona de restricción, donde se reforzarán la vigilancia, la bioseguridad y la vacunación para contener los brotes
La provincia de Valladolid será uno de los principales focos de actuación del nuevo plan de control aprobado por la Junta de Castilla y León para contener la expansión de la enfermedad de Newcastle, una infección vírica que afecta a las aves de corral y que ha obligado a intensificar las medidas de vigilancia en varias zonas de la Comunidad.
La resolución, publicada este miércoles en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), entra en vigor de forma inmediata y establece una zona de restricción adicional (ZRA) que abarca trece unidades veterinarias de cuatro provincias. De ellas, cinco pertenecen a Valladolid: Medina del Campo, Olmedo, Peñafiel, Tordesillas y Valladolid, lo que convierte a la provincia en el territorio con mayor presencia dentro del dispositivo especial.
El plan contempla un total de 16 medidas destinadas a evitar la propagación de la enfermedad. Entre ellas destacan el refuerzo de los controles sobre el movimiento de aves, la vigilancia epidemiológica de las explotaciones, la realización de inspecciones de bioseguridad y la regulación de los sacrificios cuando sean necesarios.
Además de las zonas de protección y vigilancia ya previstas en torno a cada foco detectado, la Junta amplía ahora el perímetro de actuación con una zona de restricción adicional que engloba municipios pertenecientes a las unidades veterinarias afectadas y a otras limítrofes, con el objetivo de mejorar el control sanitario y la coordinación administrativa.
Uno de los pilares del nuevo plan será la vacunación. La Administración autonómica priorizará la inmunización de las explotaciones incluidas en la zona de restricción y exigirá que cualquier entrada de aves cuente con una evaluación favorable de las condiciones de bioseguridad de la explotación de destino. Asimismo, los animales deberán acreditar documentalmente que forman parte de un programa vacunal adecuado a su categoría productiva.
La decisión llega en un momento en el que Valladolid concentra buena parte de los brotes registrados en Castilla y León. Según los últimos datos facilitados por la Junta, la Comunidad mantiene 23 focos activos, la mayoría de ellos localizados en la provincia vallisoletana, mientras que Segovia registra tres y Zamora y Salamanca uno cada una.
Como consecuencia de la enfermedad, será necesario sacrificar 1.593.000 aves en Castilla y León, entre ellas 860.000 pollos, 560.000 gallinas ponedoras y 173.000 aves de recría.
Para hacer frente a esta situación, el Consejo de Gobierno aprobó la pasada semana una partida de 1,5 millones de euros destinada a financiar el sacrificio de los animales afectados, su retirada y eliminación, así como las labores de limpieza y desinfección de las explotaciones. Con estas actuaciones, la Junta busca contener la expansión del virus y reducir el impacto económico que está teniendo la enfermedad sobre el sector avícola, especialmente en la provincia de Valladolid, donde se concentra el mayor número de explotaciones afectadas.
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