Una reyerta en el centro de menores Zambrana de Valladolid deja dos vigilantes heridos

Los trabajadores alertan de una creciente conflictividad, elevada ocupación y falta de medidas para frenar los episodios violentos

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Una reyerta en el centro de menores Zambrana de Valladolid deja dos vigilantes heridos
Centro de menores Zambrana. TRIBUNA
El autor esEva Martínez Miguel
Eva Martínez Miguel
Lectura estimada: 3 min.

La reyerta registrada en la tarde del lunes en el centro de menores Zambrana de Valladolid, en la que dos vigilantes de seguridad resultaron heridos, ha vuelto a poner sobre la mesa el clima de conflictividad que, según denuncian trabajadores del centro consultados por Ical, se vive de forma habitual en estas instalaciones.

Según explican estas fuentes, que han solicitado mantener el anonimato, el altercado comenzó durante la cena, cuando dos menores iniciaron una discusión en el comedor. Todo empezó, relatan, después de que uno de ellos lanzara un trozo de pan a otro interno. Este abandonó momentáneamente la sala y regresó poco después para pedir explicaciones, momento en el que la discusión derivó en una agresión física.

La situación se complicó cuando los vigilantes de seguridad intervinieron para separar a los implicados. En ese instante, otros menores se sumaron a la pelea y dificultaron la actuación del personal. Según las mismas fuentes, varios internos comenzaron a romper platos y vasos para utilizarlos como objetos contra los vigilantes, aumentando la tensión dentro del comedor.

Como consecuencia de la reyerta, dos vigilantes de seguridad precisaron asistencia sanitaria. Además, varias trabajadoras del centro también resultaron golpeadas mientras trataban de mediar entre los menores para evitar que la pelea fuera a más. Las educadoras recibieron contusiones y golpes provocados por los objetos lanzados durante el enfrentamiento.

La situación pudo controlarse finalmente gracias a la intervención del resto del equipo de seguridad y de coordinación del centro, que fue aislando progresivamente a los participantes hasta trasladarlos a sus habitaciones.

Tras los incidentes, cinco de los menores considerados más conflictivos fueron trasladados este martes a los módulos de separación y acogida, donde permanecerán inicialmente durante un máximo de 48 horas, según las mismas fuentes.

Los trabajadores consultados aseguran que lo ocurrido no es un episodio aislado. Aunque reconocen que no todas las peleas alcanzan la gravedad de la registrada este lunes, sostienen que son habituales las amenazas, los enfrentamientos entre internos, los intentos de impedir la entrada del personal de seguridad y los daños en el mobiliario del centro.

Asimismo, atribuyen parte del clima de tensión al consumo de sustancias por parte de algunos menores, una circunstancia que, a su juicio, dificulta tanto la convivencia como la labor educativa que se desarrolla en las instalaciones.

Las mismas fuentes denuncian además que los trabajadores soportan con frecuencia insultos, amenazas y agresiones verbales, y consideran que las consecuencias disciplinarias para quienes protagonizan estos comportamientos resultan insuficientes.

En este contexto, reclaman un mayor respaldo por parte de la dirección del centro a las valoraciones realizadas por el equipo educativo y piden que se adopten medidas cuando los internos incumplen reiteradamente las normas o protagonizan episodios violentos.

También solicitan una mayor implicación de la Junta de Castilla y León en la supervisión del funcionamiento del centro. Según explican, las inspecciones realizadas hasta ahora "no han servido para corregir los problemas existentes".

Entre las cuestiones que consideran más preocupantes figura la elevada ocupación del centro, que actualmente alberga entre 70 y 75 internos, una cifra que consideran elevada para los recursos humanos disponibles. A ello suman la presencia de numerosos jóvenes mayores de edad que, en su opinión, deberían haber sido derivados a otros recursos o al sistema penitenciario, así como la continua rotación de personal, tanto educativo como de seguridad.

Por último, recuerdan que las agresiones al personal no son una novedad. En los últimos años, aseguran, se han registrado puñetazos, mordiscos y cabezazos a trabajadores del centro. Por ello, consideran que la reyerta de este lunes supone "un punto de inflexión" y esperan que sirva para visibilizar una problemática que, según afirman, la plantilla viene denunciando desde hace tiempo.

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