El largo camino de Diego Casas: de Valladolid a convertirse en el rey del disco español

El lanzador vallisoletano ha revalidado el título de campeón de España de disco por cuarta vez consecutiva

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El largo camino de Diego Casas: de Valladolid a convertirse en el rey del disco español
Fotografías cedidas por Diego Casas
El autor esEva Martínez Miguel
Eva Martínez Miguel
Lectura estimada: 6 min.

El lanzamiento de disco español tiene desde hace años un nombre propio, Diego Casas. Cuatro títulos consecutivos de campeón de España. Una mejor marca personal de 65,54 metros. Un Mundial absoluto a sus espaldas y una decisión valiente, dejar atrás la comodidad para trasladarse a Roma en busca de un nuevo salto de calidad.El atleta atraviesa el mejor momento de su carrera y se ha consolidado como la gran referencia del lanzamiento de disco en España. 

El pasado fin de semana volvió a demostrarlo en el Campeonato de España celebrado en Málaga, donde revalidó el título nacional con un lanzamiento de 63,85 metros, firmando así su cuarto campeonato de España consecutivo. Un triunfo que confirma su dominio en la especialidad y que llega en un momento clave de la temporada, a las puertas del Campeonato de Europa de Birmingham, la próxima gran cita del calendario internacional.

Pero detrás de las medallas y las marcas hay una historia de sacrificio, cambios y ambición. Del niño que empezó a lanzar en Valladolid al atleta que decidió hacer las maletas para entrenar en Roma con el objetivo de seguir creciendo. En Tribuna Valladolid conversamos con Diego Casas sobre sus inicios, su evolución deportiva, el reciente título nacional, el cambio de vida que ha supuesto marcharse a Italia y los retos que todavía persigue en una carrera que parece no haber tocado techo.

PREGUNTA. Cuarto título de campeón de España consecutivo. ¿Con qué sensaciones te vas de Málaga?

RESPUESTA. Sensación un poco dividida, ya que conseguí un buen registro, pero no me terminé de encontrar a gusto en el concurso. Creo que estas dos semanas de cara a Birmingham van a ser importantes para poder encontrar el punto de equilibrio entre técnica y estado de forma.

P. Viéndote desde fuera da la sensación de que has competido con mucha tranquilidad. ¿Era esa la idea o desde dentro se vive con más tensión de la que parece?

R. Bueno, se juntan dos factores. Siempre me gusta competir con un cierto punto de tranquilidad y de control de la situación y, además, en este tipo de campeonatos compito con gente con la que llevo compitiendo muchos años; entre muchos de ellos son mis amigos. Entonces intento que estas competiciones sean para estar tranquilo y simplemente disfrutarlas.

P. Ahora que ya ha terminado el Campeonato de España, ¿qué viene a continuación para Diego Casas?

R. Ahora me quedan las dos últimas citas de la temporada, que son el Campeonato de Europa y los Juegos del Mediterráneo.

P. Hace unos años eras una de las grandes promesas del disco español. Hoy ya eres el hombre a batir. ¿Cuándo sentiste que dejabas de perseguir a los demás para empezar a ser el referente?

R. La verdad es que todavía no he sentido esa sensación de ser un referente o de tener esa referencia, porque siempre estoy viendo a rivales que tengo por delante, que todavía tengo muchos. Creo que esa es una de las cosas que me ha ayudado a seguir teniendo hambre e intentar luchar cada vez por mayores registros y puestos en los diferentes campeonatos.

P. Has sido campeón de España varias veces consecutivas. ¿Es más difícil ganar el primero o seguir ganándolos cuando todo el mundo espera que seas tú quien venza?

R. Creo que cada campeonato tiene su dificultad. El primero, por ejemplo, creo que es más difícil porque al final la confianza es algo que se trabaja y se gana durante los años y los campeonatos. Conseguir ganar el primer título es especial y difícil porque es la novedad, pero luego tienes esa presión de volver a conseguir ese logro o revalidar el título.

La dificultad depende un poco de cada año y, obviamente, también de cómo estén los rivales, pero en mi caso diría que fue más complicado el primer año, porque fue el salto de fe en mi carrera deportiva.

P. ¿Sientes que todavía estás lejos de tu techo?

R. Al final el deporte es algo bastante subjetivo y con mil aspectos diferentes que pueden determinar el rendimiento. Pero creo que todavía tengo bastantes cosas que aprender y los entrenamientos me dan destellos de cosas que creo que en el futuro pueden salir. No sé decir una cantidad o una cifra, pero sí que puedo asegurar que todavía tengo mucho que aprender e intentaré ponerlo en práctica para poder mejorar los registros que tengo ahora.

P. Este año tomaste probablemente una de las decisiones más importantes de tu carrera, dejar León y marcharte a Roma. ¿Por qué sentías que necesitabas ese cambio?

R. Al final hay momentos en la carrera deportiva en los que sientes que necesitas nuevos estímulos, sobre todo en pruebas tan técnicas como la mía. Llegó ese momento en el que sentía que necesitaba un refresco en la técnica y en la planificación, por lo que me llevó a tomar esta decisión.

P. ¿Qué te está enseñando Italia que no habías aprendido en España?

R. No creo que Italia me haya enseñado nada nuevo, sino que me ha enseñado a trabajar diferente con lo que ya tenía. Creo que eso me está dando una versatilidad que al final se está resumiendo en rendimiento.

P. ¿Cuál ha sido el momento más difícil de toda tu carrera? ¿Y el que recuerdas con más orgullo?

R. Bueno, creo que esos dos momentos coinciden porque, para mí, el momento más difícil y del que más orgulloso estoy fue la clasificación para el Europeo de Roma. Fue una temporada bastante angustiosa y conseguí hacer la mínima en el último intento de la última competición posible.

Conseguir esa hazaña en un momento de tanta tensión marcó bastante mi carácter de cara al futuro y la forma de afrontar las competiciones o los momentos de tensión.

P. Todo empezó aquí, en Valladolid. ¿Cómo recuerda Diego Casas a aquel niño que empezó en el atletismo?

R. Pues es curioso porque lo recuerdo con cariño, pero a la vez es algo muy distante. Al final el panorama de mi vida deportiva ha cambiado tanto desde niño... Yo nunca fui un niño que destacase en categorías menores ni que aspirase a grandes cosas. Lo soñaba, pero nunca pensé ni por un momento que fuese a llegar a conseguir las cosas que he conseguido. Lo recuerdo con cariño, pero a la vez es una sensación extraña en la que muchas veces no me reconozco.

P. ¿Llegaste al lanzamiento de disco por casualidad o hubo alguien que vio algo en ti antes que tú mismo? ¿Qué tiene esta disciplina que te atrapó desde el principio?

R. Yo empecé haciendo atletismo y probando todas las pruebas, como todos los niños. Siempre me había llamado la atención el peso, a pesar de ser bastante delgadito y no muy fuerte.

Hubo un día que mi entrenador, Julio Calvo, me dijo que tenía que probar el lanzamiento de disco porque mis cualidades físicas llevaban bastante hacia esa prueba. A partir de ahí empezamos a probar y ya desde el primer día se vieron signos de talento. Luego la estética, el movimiento y la técnica me enamoraron. Estuve muchos años sin lanzar marcas remarcables ni mucho menos, pero estaba igual de obsesionado que ahora, porque la estética y la técnica me cautivaron desde el primer momento.

P. Estamos ya en un ciclo olímpico muy importante. ¿Cómo de presente está Los Ángeles 2028 en tu cabeza?

R. Los Ángeles está en mi cabeza todos los días y en todos los entrenamientos porque al final es el gran objetivo de mi vida. Creo que ya tengo el nivel suficiente como para poder decirlo en alto y es prácticamente para lo que entreno. Obviamente con objetivos previos, como puede ser el Europeo de este año o el Mundial del próximo, pero al final en mi cabeza siempre están los Juegos Olímpicos y ser olímpico para conseguir el sueño de toda una vida.

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