¿Adiós al cigarro en las terrazas?: así puede cambiar la hostelería de Valladolid

El proyecto de reforma de la ley antitabaco abre el debate sobre el futuro de los bares vallisoletanos y los espacios sin humo

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¿Adiós al cigarro en las terrazas?: así puede cambiar la hostelería de Valladolid
Fumar o no en las terrazas de Valladolid.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 5 min.

La lucha contra el tabaquismo afronta uno de los cambios más importantes de las últimas dos décadas en España. El Consejo de Ministros ha dado luz verde al proyecto de reforma de la Ley del Tabaco, una actualización de la normativa de 2005 que pretende adaptar la legislación a las nuevas formas de consumo, ampliar los espacios libres de humo y reforzar la protección de la población frente a la exposición al tabaco y a los dispositivos electrónicos de nicotina.

Sin embargo, conviene aclarar una cuestión que ha generado cierta confusión entre la ciudadanía: la nueva ley todavía no está en vigor. El Ejecutivo ha aprobado el proyecto de ley y lo ha remitido a las Cortes Generales, donde iniciará ahora su tramitación parlamentaria. El texto deberá debatirse, podrá ser modificado mediante enmiendas y tendrá que ser aprobado por el Congreso y el Senado antes de publicarse en el Boletín Oficial del Estado (BOE), momento en el que entrarán en vigor las nuevas medidas. Hasta entonces, la normativa actual continúa siendo la única de aplicación.

La reforma supone un nuevo paso respecto a la ley aprobada en 2005, que prohibió fumar en el interior de bares y restaurantes, y a la modificación de 2010, que endureció las restricciones eliminando prácticamente todas las excepciones en espacios cerrados de uso público. Ahora, el foco se traslada al exterior. El proyecto incorpora por primera vez la prohibición de fumar y vapear en las terrazas de establecimientos hosteleros y amplía los espacios sin humo a playas, piscinas de uso colectivo, instalaciones deportivas, campus universitarios, marquesinas del transporte público y otros recintos al aire libre. Además, equipara la regulación de los cigarrillos electrónicos, vapeadores y bolsas de nicotina a la del tabaco convencional, endurece las limitaciones a su publicidad y prohíbe expresamente el consumo de estos productos por parte de los menores de edad.

La futura normativa podría tener una especial repercusión en ciudades como Valladolid, donde las terrazas forman parte del día a día, especialmente durante los meses de primavera y verano. La posible prohibición afectaría tanto a los hábitos de los clientes como a la actividad de cientos de bares, cafeterías y restaurantes que cuentan con espacios al aire libre, abriendo un debate entre quienes defienden la protección de la salud pública y quienes temen que la medida tenga consecuencias para la hostelería y para los fumadores. Mientras el texto continúa su recorrido parlamentario, la discusión ya ha llegado a las calles y a las terrazas de la ciudad.

Precisamente, uno de los principales argumentos que esgrime el Ministerio de Sanidad para impulsar esta reforma es la ampliación de los espacios libres de humo. Una medida que cuenta con el respaldo de las organizaciones dedicadas a la prevención del cáncer. Desde la Asociación Española Contra el Cáncer en Valladolid consideran que la reforma responde a una reivindicación que llevan años defendiendo. Su técnico de Promoción de la Salud, Eva Redondo, asegura que "ampliar los espacios sin humo es una medida más que necesaria" y valora positivamente que el Consejo de Ministros haya dado luz verde al proyecto de ley.

La entidad sostiene que la futura norma permitirá reforzar la protección de la salud de toda la población, especialmente entre los más jóvenes. "La ley adopta medidas que eran muy necesarias, como la ampliación de los espacios sin humo, protegiendo a la población y, especialmente, cuidando de los menores y los jóvenes", explica Redondo.

Otro de los aspectos que la Asociación considera clave es que la regulación equipare los cigarrillos electrónicos y otros dispositivos de nicotina al tabaco convencional. "La equiparación de los nuevos dispositivos con el tabaco tradicional supone un gran avance", afirma la experta, que recuerda que "la mitad de los jóvenes de entre 14 y 18 años han consumido estos dispositivos alguna vez en su vida". A su juicio, limitar su publicidad contribuirá a "desnormalizar este consumo" y evitar que los adolescentes lo perciban como algo habitual.

Además, desde la Asociación Española Contra el Cáncer piden que la tramitación parlamentaria concluya cuanto antes y que el texto incorpore nuevas medidas, como el empaquetado genérico o un incremento de la fiscalidad sobre el tabaco y los nuevos dispositivos de nicotina.

Sin embargo, la futura prohibición no genera el mismo consenso entre el sector hostelero, uno de los principales afectados por la reforma. La gerente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid (APEH-VA), María José de la Calle, recuerda en primer lugar que la normativa "todavía está en proyecto" y que aún debe superar el trámite parlamentario antes de entrar en vigor. No obstante, reconoce que el anuncio ya ha despertado inquietud entre empresarios y clientes.

Desde la patronal consideran que prohibir fumar en las terrazas carece de sentido al tratarse de espacios abiertos. "No significa que disminuya el consumo, porque probablemente los clientes lo que hagan sea levantarse y ponerse a fumar al lado", sostiene De la Calle, quien defiende que actualmente existe "muy buena convivencia entre los clientes que fuman y los que no fuman".

La responsable de la asociación también advierte de las posibles consecuencias económicas que, a su juicio, podría tener la medida. "Perjudicaría muchísimo al sector", afirma, y añade que una regulación de este tipo podría afectar a un país con una importante actividad turística como España. En el caso de Valladolid, considera que la ciudad podría verse perjudicada en un momento de crecimiento como destino turístico. "Valladolid está creciendo muchísimo a nivel turístico y esto perjudicaría mucho", concluye.

Fuera de los despachos y de las asociaciones, el debate también se traslada a la calle. Entre los vallisoletanos no existe una postura unánime. Mientras algunos fumadores consideran que la futura prohibición supone una limitación innecesaria y creen que las terrazas, al ser espacios abiertos, no deberían verse afectadas, otros ciudadanos, incluidos algunos que consumen tabaco, respaldan la medida por los beneficios que puede tener para la salud. Entre los no fumadores también hay división: muchos aplauden la creación de más espacios libres de humo, aunque otros consideran que la normativa podría resultar excesiva y apuestan por mantener la convivencia actual en las terrazas.

Con el proyecto aún pendiente del debate parlamentario, el futuro de la reforma sigue abierto. Mientras tanto, el anuncio ya ha conseguido abrir un intenso debate entre quienes defienden el refuerzo de la salud pública y quienes alertan de su posible impacto sobre la hostelería y los hábitos sociales.

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