TeleRural 3.0 (VI): Un supermercado sobre ruedas al ritmo de Los Manolos

Belén Sahagún recorre semanalmente con su furgoneta una veintena de pueblos de Tierra de Campos, ofreciendo alimentación y droguería puerta a puerta  

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TeleRural 3.0 (VI): Un supermercado sobre ruedas al ritmo de Los Manolos
Belén atiende a un clienta a la puerta de su casa en Santervás de Campos. JAG
El autor esJosé Ángel Gallego Vázquez
José Ángel Gallego Vázquez
Lectura estimada: 4 min.

¿Se acuerdan de aquella canción 'All my loving' de Los Manolos? Sí, los mismos de 'Amigos para siempre' de los Juegos Olímpicos del 92. Este mítico tema, versión rumbera del original de los Beatles, se ha convertido desde hace algún tiempo en la banda sonora de la furgoneta de ultramarinos de Belén que, con el animado nainonainonaa, avisa que la alimentación y la droguería ambulante ya han llegado. "Legumbres seleccionadas, garbanzos de Pedrosillo, alubias de La Bañeza, lenteja pardina, aceite y conservas. Productos de alimentación, limpieza, higiene y aseo personal. Todo lo imprescindible para su hogar. Buen precio y calidad". Los altavoces del furgón escupen a todo volumen la información mientras Belén Sahagún recorre casa por casa, pueblo por pueblo, haciendo un trabajo impagable.

La más de una veintena de pueblos de Tierra de Campos que visita cada semana no tienen tienda. Sus vecinos, muchos de avanzada edad, ven en el ultramarinos ambulante de Belén su solución al día a día. "Si ella no viniera no sé qué haríamos, no tenemos combinaciones ni nada para ir a comprar a otros sitios. Estamos muy contentas y que no nos falte", dice Constancia Méndez, clienta de Vega de Ruiponce.

La historia de Belén Sahagún es la de una auténtica reinvención. Gestionó durante muchos años una carnicería en Medina de Rioseco. Hizo un parón profesional para cuidar de sus dos hijos y luego quiso reengancharse a la vida laboral. "Yo quería trabajar en algo por mi cuenta. Se me ocurrió esta idea, la comenté con mi marido y le pareció bien. Primero me compré una furgoneta de segunda mano porque no sabía cómo me iba a ir y a los dos años ya me cogí esta. Llevo ya diez años y aquí seguimos".

Furgoneta customizada

Cada mañana, a primera hora, prepara su vehículo. Especialmente los productos en frío. El habitáculo de carga ha sido customizado al milímetro. Las estanterías acogen decenas y decenas de todo tipo de mercancías, desde alimentación a droguería. Todo va perfectamente ordenado en este supermercado sobre ruedas.

El primer destino es la localidad de Villavicencio de los Caballeros. Es difícil no recordar a Soledad Gil, que durante muchas décadas estuvo al frente de la tienda de ultramarinos de la localidad que abrieron sus padres en 1938. Hasta los 83 años estuvo detrás de ese añejo mostrador aquella mujer de sempiterna sonrisa y abnegada vocación al trabajo. Hoy Villavicencio no tiene tienda y Belén hace más llevadera la ausencia.

Va casa por casa. El soniquete de la música pegadiza alerta de su presencia y los vecinos van saliendo de sus hogares. Leche, aceite, detergente, embutido, legumbres, conservas… Los lugareños hacen acopio de los víveres que necesitarán durante la semana. "Cada día hago cuatro o cinco pueblos. De lunes a sábado; los miércoles me los reservo para reponer la mercancía y hacer cuentas". Conoce a sus clientes, sus gustos y preferencias. Habla con ellos, les pregunta por su familia, se interesa por su salud… Con el paso de los años la relación se hace mucho más estrecha.

Los pueblos se vacían

"Lo que más me gusta de mi trabajo es el trato con las personas. Te cuentan sus historias, sus problemas, tienen mucha confianza conmigo". Y apostilla: "Pero es un trabajo duro, tanto en verano por el calor, como en invierno por el frío". Poco a poco, la tendera ambulante va recorriendo todas las casas de sus clientes. Tiene un código curioso con algunos de ellos: si quieren que pare, ponen una bolsa en un banco frente a su casa o dejan la puerta entreabierta.

Vega de Ruiponce está a pocos kilómetros. Es un pueblo muy pequeñito. "Desde que yo empecé a venir he notado que ha bajado mucho. Muchas personas han ido falleciendo y otras se han ido a residencias. Ahora en invierno solo hago dos o tres casas". Es una constante en todos los pueblos de Tierra de Campos. La población desciende a pasos agigantados y las casas se vacían. Ahora, en verano, durante algunas semanas los pueblos recuperarán parte de la vida que se ha ido dejando en las últimas décadas. Será solo un espejismo. Con septiembre regresará el frío silencio.

Todavía tendrá que ir a Santervás de Campos y Melgar de Abajo. Su jornada no acabará hasta las cinco de la tarde aproximadamente. Aún le quedan unos años para jubilarse. Cuando eso suceda, seguramente nadie acuda a hacerle más fácil la vida a los habitantes de todas estas poblaciones. Pero hasta entonces recorrerá, puerta a puerta, y a ritmo de Los Manolos, con su supermercado sobre ruedas. Ya saben: "con todo el amor, nainonainonaa…"

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