Cuando todo el monte era orégano en Tordesillas

Nueva entrega de 'Tordesillas: claveles del ayer', la sección de

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Cuando todo el monte era orégano en Tordesillas
El autor esJesús  López Garañeda
Jesús López Garañeda
Lectura estimada: 2 min.

Acabo de ver la lápida de los Casado Albiz que se conserva entre los restos de la Iglesia de Santiago, la que fue de los hidalgos de la Villa y no puedo por menos de escribir cuatro letras aquí en TRIBUNA DE VALLADOLID por esa piedra única e irreprochable cancela que albergó los documentos del Estado noble de la Villa de Tordesillas.

Hablamos en este caso de los "ricos" (hijos de algo) y de los "pobres" (el común). Pues bien, ambos son los estados de las personas en una época en que la Villa tenía un fundamento real de poder y decisión. Por eso no extraña leer a Miguel Delibes cuando evocando los tiempos de Tordesillas escribiera que entonces todo el monte era orégano. Los ricos tenían su cita en la Iglesia de Santiago, los pertenecientes como digo al estado noble, mientras que el común se reunía en la Iglesia de San Juan. (De hecho ahí estuvo el archivo con los papeles del común y cuya puerta podéis ver recuperada y restaurada en el salón de actos del Ayuntamiento en donde la Corporación municipal celebra los plenos).

Hay cosas en nuestro pueblo que merecen y mucho la atención. Una de ellas es la vieja iglesia de Santiago "matamoros", patrón de España y de aquí como recuerdan los viejos de Ayllón. En ese recinto, que muchos de nosotros hemos conocido abierto al culto todavía, entero y desde donde salía la procesión de Santiago en una de las octavas más atrayentes y bonitas que había en el verano, está la piedra del retrato, impresa con sus palabras grabadas.

Dentro de unos días, el 25 de julio será protagonista la memoria del Hijo del Trueno, "San Yago", montado en su caballo blanco, y con la espada en la mano tal y como su efigie permanece en el museo de San Antolín en un altarcillo de cerámica de Talavera donde podéis verlo en todo su esplendor. Pero que conste que la efigie era el titular de esta iglesia, donde hoy están los restos ahora más descuidados que hasta hace unos años, para recuerdo de la historia de la Villa. Y por supuesto la piedra grabada e inscrita de los Casado Albiz, retratada por Isacito Galván.

 

2 Comentarios

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usuario anonimo 7/12/2026 - 6:38:07 PM
Muy interesante D. Jesús espero que no caiga en el olvido
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usuario anonimo 7/12/2026 - 6:35:23 PM
Gran artículo D. Jesús, y buenas historias que nos cuentas, yo que hace mucho que peino canas, he visto de todo en la iglesia de Santiago, desde ir a misa de Santa Lucía a por las castañas cocidas, y luego te las pasabas por los ojos para que Santa Lucía te conservara la vista. Pero también he visto como los vándalos de este pueblo lo usaban para todo, desde fumarse un porro hasta hacer sus necesidades. Pero lo peor de estos vándalos es el espolio que hicieron tirando todas las piedras por el suelo el altar y la piedra en cuestión que hacía de caja fuerte. Yo creo que si alguien que tenga autoridad pudiese poner de su parte todo el interés para conservar la piedra. No sea que pase como cuando tiraron el Cristo, que lo único que se conserva en una piedra en un bar de la villa
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