Brillo, esfuerzo y libertad: el auge de la escena drag en Valladolid

Lita Long, Marru, Lady Veneno, Imperial e Ima Morgan analizan el crecimiento de una disciplina artística que combina espectáculo, identidad, creatividad y reivindicación

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Las artistas drag Marru, Lady Veneno, Imperial, Ima Morgan y Lita Long, en LaLupe Bar.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 7 min.

Cada vez que una drag queen sube a un escenario, el público contempla apenas la punta del iceberg. Tras el maquillaje impecable, las pelucas imposibles, el vestuario diseñado al detalle y los espectáculos llenos de brillo y personalidad, existe un trabajo silencioso de horas, días e incluso semanas de preparación. El drag es mucho más que entretenimiento: es una disciplina artística que combina interpretación, diseño, danza, caracterización, creatividad y una constante búsqueda de identidad propia.

En los últimos años, esta expresión artística ha experimentado un crecimiento notable en toda España y Valladolid no ha sido una excepción. Lo que durante mucho tiempo encontró refugio en espacios alternativos se ha abierto paso hasta convertirse en una manifestación cultural cada vez más visible, respetada y seguida por públicos de todas las edades. La escena local vive un momento de expansión impulsado por artistas que han convertido la pasión en profesión y la reivindicación en arte.

El fenómeno drag ha encontrado además un nuevo impulso gracias a una generación de creadores que entienden el escenario como un espacio de libertad, diversidad y encuentro. Cada actuación es una oportunidad para desafiar prejuicios, celebrar las diferencias y construir referentes que durante décadas fueron escasos para muchas personas del colectivo LGTBI. Su trabajo trasciende el espectáculo y conecta con cuestiones tan profundas como la identidad, la expresión personal y la visibilidad.

Coincidiendo con la celebración del Orgullo LGTBI, cinco de las figuras más representativas de la escena vallisoletana, como son Lita Long, Marru, Lady Veneno, Imperial e Ima Morgan, se reúnen para reflexionar sobre el presente y el futuro del drag, los retos que aún persisten y el papel que desempeña esta disciplina dentro de la vida cultural de la ciudad. Sus trayectorias son diferentes, sus estilos también, pero todas comparten una misma pasión por transformar el arte en una herramienta de expresión y resistencia.

A través de sus voces se dibuja el retrato de una comunidad creativa que no deja de crecer. Una escena vibrante que reivindica su espacio con talento, esfuerzo y autenticidad; que llena escenarios, rompe estereotipos y demuestra que el drag no es una moda pasajera, sino una de las manifestaciones artísticas más libres, complejas y fascinantes del panorama cultural contemporáneo.

Para quienes lo practican, el drag no es únicamente un personaje que aparece bajo los focos. Es una extensión de la propia identidad, una herramienta que permite explorar facetas personales que fuera del escenario no siempre encuentran espacio. Lita Long lo define como una transformación que ha acabado formando parte inseparable de su vida: "Para mí ser drag, a día de hoy, es transformar todo lo que Raúl no puede y hacerlo fácil, hacerlo en espectáculo. Es como ya una parte de mí que no puedo eliminar. Es todo lo que Raúl no puede ser lo es Lita".

Cada artista construye su personaje desde referencias y experiencias diferentes. En el caso de Imperial, la inspiración nace de sus raíces venezolanas y de una estética marcada por la elegancia y la ambición. "Mi personaje se basa principalmente en la majestuosidad porque, como bien indica mi nombre, Imperial, viene de la realeza", explica. A ello suma la influencia de los concursos de belleza de su país, Venezuela, cuyas participantes le han servido de referente por "esa determinación que tienen al conseguir coronas y alcanzar sus objetivos".

La diversidad de estilos es precisamente una de las características que define la escena vallisoletana. Mientras algunas propuestas apuestan por la espectacularidad visual, otras encuentran su fuerza en la comedia y la conexión directa con el público. Ima Morgan reivindica ese componente humorístico que históricamente ha acompañado al transformismo. "A mí lo que más me gusta es hacer reír a la gente", asegura. Para ella, el objetivo principal de cualquier actuación es que el público disfrute: "Puedes hacer números más intensos o más impactantes, pero para mí pesa más que la gente se lo pase bien y se ría contigo".

Detrás de cada espectáculo existe un trabajo que pocas veces resulta visible para quienes observan desde la platea. La preparación de un número implica diseño, confección, maquillaje, peluquería y una planificación que puede extenderse durante días. "Detrás de un show de unos minutos está el trabajo de maquillaje, está el trabajo de vestuario", explica Lita Long. "A lo mejor llevas una semana confeccionándote un look o pegando piedras para un traje". A ello se suman horas de preparación personal antes de cada actuación: "Vestirte, ponerte uñas, afeitarte, depilarte... Es mucho más que lo que se ve para un show".

Ese esfuerzo artístico es, precisamente, uno de los aspectos que consideran cada vez más reconocidos por el público. Imperial cree que el drag ha conseguido consolidarse como una disciplina artística con identidad propia. "Sí considero que se nos valora como artistas", afirma. "Hacemos performance, actuaciones, comedia, nos maquillamos, diseñamos vestuario... hacemos muchísimas cosas y eso también se valora".

Sin embargo, las artistas coinciden en que todavía existen retos importantes para el crecimiento de la escena local. Marru considera que Valladolid necesita ampliar los espacios donde desarrollar este tipo de propuestas. Aunque reconoce que existen locales y proyectos consolidados, cree que el drag tiene margen para llegar a nuevos públicos. "Faltan sitios institucionales", señala. "Faltan centros cívicos, actuar en una residencia o en cualquier espacio donde además se llegue a otros públicos". Para ella, el potencial de esta disciplina va mucho más allá de los escenarios nocturnos y puede adaptarse a formatos culturales, educativos o intergeneracionales.

La visibilidad creciente tampoco ha eliminado por completo los prejuicios. Lady Veneno, una de las artistas con mayor trayectoria de la ciudad, recuerda que todavía persisten numerosos malentendidos sobre lo que realmente representa el drag. "Hay gente que todavía no lo entiende", afirma. "No entiende que esto es una expresión artística, que no tiene que ver necesariamente con la identidad de género ni con querer hacer una transición". También lamenta las ideas preconcebidas que existen sobre quienes se dedican a esta disciplina: "A veces se nos olvida que detrás de toda esta pintura hay una persona que está haciendo una expresión artística".

La popularidad de programas como Drag Race ha contribuido a acercar este universo a nuevos espectadores, aunque las entrevistadas consideran que la realidad del drag sigue siendo mucho más amplia que la imagen televisiva. Ima Morgan cree que las nuevas generaciones deben prestar atención no solo a la estética, sino también a otras habilidades fundamentales sobre el escenario. "Más allá de parecer guapas o estilosas, habría que trabajar también los números, el manejo del micrófono o la capacidad de comunicar", apunta.

Pese a las dificultades, todas coinciden en que la escena vallisoletana atraviesa uno de sus momentos más interesantes. "Está creciendo", resume Lita Long. "Hay muchas nuevas artistas, las que ya estábamos nos mantenemos y existe mucha diversidad". A su juicio, Valladolid está comenzando a hacerse notar dentro del panorama nacional después de años ocupando una posición más discreta.

La evolución también resulta evidente para quienes acumulan décadas de experiencia. Lady Veneno recuerda cómo han cambiado tanto los recursos disponibles como la propia concepción del espectáculo. "Antes encontrar una sombra de ojos que te sirviera ya era complicado", bromea. Hoy, en cambio, el acceso a materiales, vestuario y formación es mucho más sencillo. Además, considera que la irrupción de formatos televisivos ha ampliado enormemente las posibilidades creativas: "Antes se tendía más al transformismo clásico y ahora hay muchos tipos diferentes de drag".

La profesionalización es otro de los aspectos que mejor reflejan esa transformación. Aunque reconoce las dificultades económicas del sector, Lady Veneno demuestra que es posible convertir esta pasión en una profesión. "Yo lo hago", afirma con rotundidad. "Llevo más de diez años viviendo exclusivamente del drag". Su actividad combina actuaciones, espectáculos teatrales, escritura y otros formatos que le permiten desarrollar una carrera artística completa.

Para quienes están comenzando, los desafíos son diferentes. Imperial reconoce que su principal rival es ella misma. "Soy muy perfeccionista", explica. "Siempre intento ponerme metas más altas y analizar qué puedo mejorar". Marru, por su parte, rechaza la idea de la competencia entre artistas y reivindica el sentido de comunidad que existe dentro de la escena. "Para mí son compañeras, madres, tías, hermanas", asegura. "Intento que nunca haya competencia hacia mí".

Ese sentimiento colectivo se refleja también en la relación con el público. Marru destaca la diversidad de personas que acuden a los espectáculos en Valladolid, algo que convierte cada actuación en una experiencia diferente. "Lo que me gusta del público de aquí es que tienes todas las edades y un campo muy grande para investigar y jugar con él", explica. Ima Morgan coincide al señalar que el principal valor de estos espacios es la posibilidad de compartir momentos de libertad y diversión. "La risa no caduca, la puedes usar siempre que quieras", recuerda citando una frase habitual de Lady Veneno. "Poder reírte, ser como eres y disfrutar del ambiente es de lo mejor que te puedes llevar como público".

Las historias personales de las artistas revelan también que el drag suele ser el resultado de inquietudes creativas presentes desde mucho antes de subir por primera vez a un escenario. Marru lo resume con humor al recordar su infancia: "Mi madre decía que iba a ser futbolista y decidí ser performer". Desde pequeña sentía la necesidad de expresarse artísticamente, aunque todavía no supiera exactamente qué forma acabaría adoptando esa vocación.

Consolidada como una de las expresiones culturales más dinámicas y diversas de la ciudad, la escena drag vallisoletana continúa creciendo apoyada en el talento de quienes la integran. Un movimiento que combina espectáculo, creatividad y reivindicación, y que encuentra en cada actuación una oportunidad para celebrar la diferencia, cuestionar prejuicios y ampliar los límites de la expresión artística.

Y si Valladolid tuviera que convertirse en una canción para un espectáculo drag, Lady Veneno no tiene dudas sobre la respuesta: 'Mamá, quiero ser artista'. O quizá cualquier himno interpretado por la inolvidable Concha Velasco. Una elección simbólica para una ciudad que, poco a poco, también reclama su lugar sobre el escenario.

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