Valladolid recupera el pulso del ambiente: el ocio nocturno LGTBI vive un nuevo auge en la ciudad

Fiestas temáticas, espectáculos y nuevos espacios impulsan un renacimiento que los organizadores atribuyen a la demanda de "una oferta diversa, segura y estable"

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Valladolid recupera el pulso del ambiente: el ocio nocturno LGTBI vive un nuevo auge en la ciudad
Flamingo, en Valladolid.
El autor esMiguel Ángel  Fernández
Miguel Ángel Fernández
Lectura estimada: 4 min.

Durante años, quienes buscaban ocio nocturno LGTBI en Valladolid lamentaban la desaparición progresiva de locales, fiestas y espacios de referencia que habían marcado épocas anteriores. Donde antes coexistían varios bares, discotecas e incluso opciones para prolongar la noche, la oferta quedó reducida a mínimos. Sin embargo, en apenas dos años, la situación ha cambiado de forma notable. Nuevas fiestas, proyectos culturales y la apertura de espacios específicamente orientados al público LGTBI han devuelto dinamismo a una escena que muchos consideraban estancada.

Detrás de este resurgimiento se encuentran iniciativas impulsadas por particulares y pequeñas empresas que, lejos de competir entre sí, defienden la colaboración como una de las claves del éxito del nuevo momento que vive el denominado 'ambiente' vallisoletano, más allá de la celebración del Orgullo que tendrá lugar este domingo, 28 de junio.

La Fiesta PEC, el punto de partida

José de Lucas, creador y organizador de La Fiesta PEC, sitúa el origen de este nuevo impulso en una conversación durante las Navidades de 2023. Mientras compartía una noche de fiesta con amigos, surgió una reflexión recurrente: Valladolid había perdido "gran parte" de la oferta nocturna LGTBI que llegó a tener años atrás.

"Hace diez años había varias opciones, discotecas, bares y hasta afters. De repente quedaba prácticamente un único espacio", recuerda. Convencido de que existía una demanda latente, decidió organizar una fiesta puntual inspirada en formatos que triunfaban en Madrid.

La primera edición coincidió con su cumpleaños y la respuesta superó las expectativas. El público pidió nuevas convocatorias y el proyecto "comenzó a consolidarse". Desde entonces, La Fiesta PEC ha celebrado ya varias ediciones, coincidiendo habitualmente con fechas señaladas como el Orgullo, las fiestas patronales o la Navidad.

Aunque las actuaciones drag fueron, en un primer momento, uno de sus máximos atractivos, De Lucas subraya que el objetivo siempre fue crear una propuesta abierta y diversa. "Quería una fiesta mixta, para todo el mundo, como las que funcionan ahora en Madrid, donde conviven perfiles muy distintos", explica.

Más propuestas y una colaboración poco habitual

Lejos de interpretar la aparición de nuevos eventos como una amenaza, De Lucas considera que el crecimiento de la oferta "beneficia" a toda la comunidad.

"A mí me encanta que hayan salido más fiestas. Es algo necesario", afirma. Destaca además la "buena relación" existente entre los distintos promotores, que mantienen comunicación constante para evitar coincidencias de fechas y compartir contactos de artistas y profesionales. Una visión que también comparten los responsables de otros proyectos surgidos recientemente en la ciudad.

De las fiestas de Madrid a un bar de referencia

Cristian y Gustavo, gerentes de Flamingo y responsables de la productora Lukc Producciones, comenzaron a detectar la "necesidad" de nuevas propuestas durante sus frecuentes viajes a Madrid en 2024.

Allí asistían a fiestas centradas en el espectáculo drag y la cultura queer contemporánea, una experiencia que, según explican, echaban en falta en Valladolid. "Cada vez que volvíamos teníamos la sensación de que aquí faltaba algo que la gente estaba necesitando", recuerdan.

El proyecto comenzó con un podcast, 'La última que cierre', y con la organización de las primeras sesiones colectivas para seguir el programa televisivo Drag Race. El éxito de aquellas convocatorias les animó a poner en marcha Glitterama, una fiesta centrada en el universo drag.

Poco después asumieron la gestión de Flamingo, que presentan como el primer establecimiento de la ciudad que se define abiertamente como un bar LGTBI. "Queríamos que fuese un espacio seguro para el colectivo", señalan.

Desde entonces han pasado por el local numerosas artistas drag nacionales y locales, mientras la actividad se ha ampliado a espectáculos, galas y colaboraciones con instituciones y espacios juveniles.

Un público que responde

La respuesta del público ha "reforzado" la idea de que Valladolid cuenta con una base suficiente para sostener una programación estable.

Según los responsables de Flamingo, además de asistentes locales reciben visitantes procedentes de otras provincias de Castilla y León e incluso de comunidades como Andalucía o Cataluña. También observan que "todavía hay vallisoletanos que continúan desplazándose a Madrid en busca de este tipo de ocio", un fenómeno que esperan revertir progresivamente. "Tenemos público más que suficiente para que exista una oferta de bares y eventos LGTBI", sostienen.

La Zorrivuelta y el valor de lo cercano

Otro de los nombres propios de esta nueva etapa es La Zorrivuelta, impulsada por Kevin, que ya ha celebrado tres ediciones y prepara una cuarta para finales de año.

La iniciativa nació "de manera espontánea", aprovechando la capacidad de convocatoria que ya tenían las fiestas que organizaba por su cumpleaños y sus contactos con artistas del mundo drag. Con el tiempo, el formato ha evolucionado hasta convertirse en una cita reconocible dentro del calendario nocturno local.

Kevin considera que la escena actual atraviesa uno de sus mejores momentos recientes. "Ha crecido muchísimo y por muchos lados diferentes. Hay espacios diversos y propuestas distintas", afirma. A su juicio, una de las fortalezas de este nuevo ecosistema es precisamente la variedad. Cada proyecto ha encontrado su propia personalidad y su público, evitando la uniformidad y favoreciendo la convivencia entre distintas formas de ocio.

Un renacimiento construido desde la base

La recuperación del ocio nocturno LGTBI en Valladolid no responde a la llegada de grandes inversiones ni a estrategias empresariales de gran escala. Ha sido el resultado de iniciativas impulsadas por vecinos, empresarios y promotores que detectaron una carencia y decidieron cubrirla.

La Fiesta PEC, Glitterama, Flamingo o La Zorrivuelta representan propuestas diferentes, pero comparten una misma filosofía: ofrecer espacios de encuentro seguros, inclusivos y atractivos para una comunidad que reclamaba más opciones.

Dos años después de aquel diagnóstico pesimista sobre la desaparición del ambiente vallisoletano, la realidad parece haber cambiado. La ciudad vuelve a contar con una agenda diversa, nuevos referentes y un público dispuesto a responder. Todo indica que el renacimiento del ocio nocturno LGTBI en Valladolid ya es una realidad.

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