La "ilusión" quesera se desborda en Pepe Rojo

El VRAC se juega el título liguero este próximo domingo (12.00 horas) ante el Burgos, el cual sabe lo que es ganar finales a los vallisoletanos, como pasó en Palencia con la Supercopa o en Valencia con la Copa del Rey

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La "ilusión" quesera se desborda en Pepe Rojo
El entrenador del VRAC, Diego Merino, y el presidente del club, Jorge Calleja.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 5 min.

El VRAC Quesos Entrepinares afronta este domingo (12.00 horas) una nueva final de la División de Honor de Rugby. Lo hará en casa, en Pepe Rojo, y frente a un rival que conoce perfectamente: el Burgos. Un duelo que pondrá frente a frente a los dos grandes referentes del rugby nacional de los últimos años.

A pocos días del encuentro, el entrenador del VRAC, Diego Merino, y el presidente del club, Jorge Calleja, analizan, en una entrevista concedida a TRIBUNA, las sensaciones con las que llega el conjunto vallisoletano a una cita marcada por la ilusión, la responsabilidad y la ambición de volver a levantar un nuevo trofeo.

Diez meses de trabajo para una mañana decisiva

La palabra más repetida en el entorno del club es "ilusión". Después de una temporada larga y exigente, el equipo llega en uno de sus mejores momentos. Así lo considera Diego Merino, que destaca la evolución del grupo en los últimos meses. "Afrontamos con ilusión la final de liga. Es el último partido de la temporada y hemos trabajado mucho durante estos diez meses para llegar a este encuentro", señala el técnico, satisfecho por la respuesta de una plantilla que ha sabido elevar su nivel cuando más lo necesitaba.

Merino considera que el tramo final del curso ha sido especialmente positivo gracias a la concentración y la actitud mostradas por los jugadores. "Ahora solo nos toca plasmar todo lo que sabemos en el campo y, si tenemos un poco de suerte, levantar la copa", resume.

Además, el entrenador destaca un aspecto fundamental a estas alturas de la temporada: el estado físico del equipo. Sin bajas importantes y con todos los efectivos disponibles, el VRAC llega a la final "minimizando errores y maximizando virtudes".

Un rival que nunca concede tregua

Aunque el VRAC ejerza como anfitrión y muchos le sitúan como favorito, tanto Merino como Calleja rehúyen cualquier exceso de confianza. De hecho, los antecedentes invitan a la prudencia. "Seguro que nos ponen a nosotros como favoritos, por merecimiento, pero es una final", afirma el entrenador. "Los últimos partidos contra el Burgos han sido muy difíciles. Hay muy pocos que no se hayan decidido en los últimos minutos", añade.

La estadística avala sus palabras. Los enfrentamientos entre ambos conjuntos han dejado finales para el recuerdo, con victorias repartidas y desenlaces ajustados. El Burgos ha sido capaz de derrotar al VRAC en escenarios de máxima exigencia, como ocurrió en Palencia con la Supercopa en juego o en la final copera celebrada en el Ciutat de Valencia. "Hay que respetar mucho al rival porque sabe lo que es ganarnos y superarnos", insiste Merino.

En este sentido, el presidente recuerda que, independientemente de las dinámicas previas, una final equilibra cualquier balanza. "En estos partidos no hay un claro favorito. La exigencia va a ser máxima y los encuentros contra el Burgos nunca se finiquitan rápido. Siempre son tremendamente igualados y nos van a obligar a competir de la mejor manera posible", advierte.

La presión de un club acostumbrado a ganar

Si hay una palabra que define al VRAC es exigencia. La historia reciente del club ha elevado el listón hasta cotas difíciles de sostener para cualquier entidad deportiva. Es más, Merino no esconde la presión que supone entrenar a un equipo acostumbrado a pelear por todos los títulos. De hecho, reconoce abiertamente que una derrota le dejaría una sensación amarga: "Si perdemos, personalmente me tomaré que la temporada como un fracaso. Todo el mundo quiere ganar". El técnico matiza que el análisis puede cambiar con el paso del tiempo, pero admite que el objetivo es inequívoco. Más aún después de que el equipo no alcanzara la final liguera la temporada pasada.

Desde la Presidencia, sin embargo, la visión es algo más amplia. Calleja recuerda que el club ya ha conquistado la Supercopa esta temporada y que la cantera y el equipo femenino también han acumulado sendos éxitos. "Para nosotros no sería un fracaso no ganar la liga", explica. "Pero es verdad que, llegados a este punto, la única opción que contemplamos es ganar y levantar la copa", aclara.

'Hollis', como se le conoce en la ciudad, reconoce que la Liga posee un valor añadido que va más allá del propio trofeo. Además del prestigio, abre la puerta, como es lógico, a disputar otras competiciones durante la próxima temporada.

Pepe Rojo, el corazón del rugby español

Más allá de la final, tanto entrenador como presidente reivindican el papel de Valladolid como epicentro del rugby nacional. "Valladolid es la capital mundial del rugby", afirma con rotundidad Diego Merino. Una expresión que el técnico utiliza para reflejar la dimensión que ha alcanzado este deporte en la ciudad gracias al trabajo conjunto de clubes, instituciones y aficionados.

Merino destaca especialmente el ambiente que se vive en Pepe Rojo y asegura que seguiría prefiriendo disputar los grandes partidos en el complejo rugbístico antes que trasladarlos a otros escenarios de mayor capacidad. Jorge Calleja comparte ese sentimiento y subraya que la ciudad vive un momento privilegiado. La celebración de eventos internacionales, la llegada de selecciones de primer nivel y las mejoras en las instalaciones consolidan esa posición de referencia.

"Es indiscutible", afirma el presidente. "Se juegan las Series Mundiales, vienen selecciones como Inglaterra A o Fiji y se está valorando mejorar Pepe Rojo". No obstante, Calleja también mira al futuro y considera que el reto pasa por incrementar la masa social del rugby vallisoletano. Un objetivo que, en su opinión, debe implicar a "todos los clubes de la ciudad".

Noventa minutos para, de nuevo, tocar la gloria

Con la plantilla al completo, una dinámica positiva y el respaldo de su afición, el VRAC afronta la final con argumentos para creer. Pero enfrente estará un Burgos que ya ha demostrado en numerosas ocasiones que sabe competir en los escenarios más exigentes.

La receta, según Merino, es sencilla sobre el papel: controlar todo aquello que dependa del equipo y ejecutar sobre el césped el trabajo acumulado durante diez meses. El domingo, en Pepe Rojo, llegará la hora de la verdad. Noventa minutos para decidir si el esfuerzo de toda una temporada termina convertido en una nueva página dorada para el rugby vallisoletano, especialmente para el VRAC, arropado por su lema 'Fuerza y honor', algo que, pase lo que pase, nunca faltará.

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