Raquel Villafañe explora la violencia y los secretos cotidianos en su nueva novela negra ‘Almendras amargas'

La escritora vallisoletana ambienta su obra en un camping para construir un thriller psicológico coral que reflexiona sobre la agresividad y las apariencias

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Raquel Villafañe explora la violencia y los secretos cotidianos en su nueva novela negra ‘Almendras amargas'
La escritora vallisoletana Raquel Villafañe. Agencia Ical.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 3 min.

Un camping repleto de familias, jubilados, adolescentes y turistas en busca de descanso sirve de escenario para 'Almendras amargas', la nueva novela de la escritora vallisoletana Raquel Villafañe, publicada por El Lapicero Azul Ediciones. Bajo una apariencia cotidiana y familiar, la autora construye un thriller psicológico que ahonda en los mecanismos mentales de la violencia y en cómo determinadas personas llegan a sentirse legitimadas para matar.

La obra será presentada en la 59 Feria del Libro de Valladolid, donde Villafañe participará en varias firmas de ejemplares. La autora estará el domingo 31 de mayo en la Librería Papiro; el jueves 4 de junio, de 18.00 a 19.00 horas, en la Librería Akelarre; y el sábado 6 de junio en la caseta de la librería El Barquito de Papel.

La novela sitúa la acción en un camping, un espacio que la escritora eligió deliberadamente por el contraste entre su aparente tranquilidad y la dificultad real para ocultar secretos en un entorno donde todos conviven muy cerca. "Parece que nada puede esconderse", explica Villafañe sobre un escenario vacacional que, poco a poco, revela el lado más oscuro de sus personajes.

La autora destaca además el dinamismo narrativo que ofrece este tipo de entorno, muy distinto a los espacios cerrados tradicionales de la novela negra. La constante entrada y salida de huéspedes le permitió construir una historia coral en la que conviven personajes de distintas edades y perfiles, generando relaciones y conflictos que impulsan la trama.

'Almendras amargas' se divide en tres partes diferenciadas. La primera introduce la intriga y presenta a cerca de una veintena de personajes que comparten unos días de verano; la segunda se centra en la investigación policial y en la reconstrucción de los hechos; y la tercera encaja las piezas del rompecabezas narrativo. Para Villafañe, el suspense solo funciona si la historia "está bien pensada desde el inicio", resulta coherente y mantiene la credibilidad hasta el desenlace.

La escritora reconoce que uno de los principales desafíos del género consiste en manejar las expectativas del lector sin revelar demasiado pronto la resolución del misterio. "Tienes que situarte en el plano del escritor y del lector, dejar pistas que interesen, pero que no descubran la trama", afirma. La autora admite además que esta primera incursión en la novela negra fue un proceso "exigente" desde el punto de vista creativo.

Aunque la obra incorpora momentos de ironía y situaciones reconocibles de la vida cotidiana, Villafañe asegura que el tono general responde precisamente a esa mezcla constante entre tensión, miedo, humor y dolor que caracteriza la realidad. "La vida combina angustia, humor y miedo", sostiene. La construcción psicológica de los personajes, añade, es una de las partes que más disfruta durante el proceso de escritura.

La diversidad generacional es otro de los ejes de la novela. Jóvenes, adultos y ancianos conviven en un mismo espacio compartido, dando lugar a vínculos y tensiones que alimentan la historia. Villafañe reconoce además que al menos dos personajes resultarán especialmente inquietantes para el lector debido al contraste entre su apariencia normal y su verdadera naturaleza, aunque evita revelar detalles para preservar la sorpresa.

Más allá del suspense, 'Almendras amargas' incorpora una reflexión social sobre distintas formas de violencia. La autora aborda tanto la violencia física como la psicológica e introduce también el fenómeno de la sumisión química, una realidad que considera importante visibilizar. El contraste entre el ambiente aparentemente apacible del camping y los sucesos trágicos que allí se desarrollan busca reforzar la idea de que "la violencia y la agresividad pueden aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento".

Tras el lanzamiento de 'Tres líneas de mi mano', Villafañe asegura haber afrontado esta segunda novela con mayor confianza gracias a la buena acogida de su debut literario, aunque reconoce que ese respaldo también incrementó la presión sobre su nuevo trabajo. Con 'Almendras amargas', la escritora decidió alejarse de fórmulas repetitivas y apostar por un registro diferente. "Reducirte siempre al mismo estilo es poco valiente", concluye.

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