Bajo la luz de la Luna: las eta acuáridas desafían a los madrugadores este mayo

La lluvia de estrellas del cometa Halley alcanza su pico entre el 5 y 6 de mayo, aunque la luminosidad lunar complicará su observación en gran parte de España

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Bajo la luz de la Luna: las eta acuáridas desafían a los madrugadores este mayo
Lluvia de estrellas en Salamanca. (Foto: Ical)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 2 min.

La lluvia de meteoros de las eta acuáridas alcanza su punto álgido en la noche del 5 al 6 de mayo, uno de los eventos astronómicos más destacados de la primavera. Este fenómeno, vinculado al paso de la Tierra por los restos del cometa Halley, promete una actividad intensa, aunque este año estará parcialmente deslucido por la presencia de la Luna.

Las eta acuáridas son visibles anualmente entre el 19 de abril y el 28 de mayo, pero es en estas fechas cuando se produce su máximo. En condiciones ideales, pueden registrarse entre 40 y 85 meteoros por hora, caracterizados además por su gran velocidad, que alcanza los 66 kilómetros por segundo.

Sin embargo, en esta ocasión la observación se verá condicionada por la Luna en fase gibosa menguante, con un 82 % de iluminación. Este factor reducirá la visibilidad de los meteoros más débiles, especialmente en zonas con contaminación lumínica, aunque no impedirá por completo disfrutar del espectáculo.

El mejor momento para la observación será durante la madrugada, especialmente a partir de las 04:00 horas, cuando el radiante -el punto del que parecen surgir los meteoros- comienza a elevarse en el cielo. Este se localiza en la constelación de Acuario, aunque las estrellas fugaces pueden aparecer en cualquier parte del firmamento.

En latitudes como las de España, en torno a los 40 grados norte, el radiante permanece visible desde varias horas después de la medianoche hasta el amanecer. Aun así, las mejores condiciones de observación se dan en regiones cercanas al ecuador y en el hemisferio sur, donde alcanza mayor altura sobre el horizonte.

Para maximizar las posibilidades de observación, se recomienda buscar cielos oscuros, alejados de la contaminación lumínica, con un horizonte despejado y sin obstáculos. También es importante evitar el uso de instrumentos ópticos, ya que limitan el campo de visión, y dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras del cielo, preferiblemente en dirección opuesta a la Luna.

El origen de este fenómeno se encuentra en los fragmentos que el cometa Halley va dejando en su órbita alrededor del Sol. Cuando estos pequeños restos entran en la atmósfera terrestre, se desintegran por la fricción con el aire, generando el característico destello luminoso de las estrellas fugaces. Además de las eta acuáridas, este histórico cometa es responsable de otra lluvia de meteoros, las oriónidas, cuyo máximo se produce en torno al 21 de octubre.

Pese a las limitaciones de este año, la cita sigue siendo una oportunidad para observar uno de los fenómenos celestes más reconocibles y accesibles, que cada primavera invita a mirar al cielo en busca de fugaces destellos.

 

 

 

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