Un enorme bloque inestable en la cascada del Khumbu retrasa la temporada de ascensos y pone en alerta a autoridades y expediciones en Nepal
El Everest, en pausa: una amenaza de hielo paraliza la ruta hacia la cima
Un enorme bloque inestable en la cascada del Khumbu retrasa la temporada de ascensos y pone en alerta a autoridades y expediciones en Nepal
La temporada de escalada al Monte Everest, uno de los momentos más esperados del año para alpinistas de todo el mundo, ha comenzado con incertidumbre. Un gigantesco bloque de hielo, con un peso estimado de millones de toneladas, mantiene en vilo a las autoridades de Nepal y ha obligado a retrasar la apertura de la principal ruta de ascenso.
El problema se localiza en la peligrosa cascada de hielo del Khumbu, un tramo clave situado por encima del campamento base y considerado uno de los puntos más arriesgados de toda la expedición. Allí, los conocidos como "médicos de la cascada de hielo", un equipo especializado de sherpas, llevan dos semanas monitorizando la situación sin poder iniciar los trabajos de acondicionamiento.
El bloque de hielo, suspendido sobre la ruta habitual, representa una amenaza constante. Según las autoridades, cualquier desplazamiento podría desencadenar una avalancha en cuestión de segundos. "Es enorme e inestable, no se puede retirar", reconocen desde el Departamento de Turismo de Nepal, que ya ha activado un plan de inspección urgente con expertos nacionales e internacionales.
Mientras tanto, el reloj corre en contra. Nepal ha expedido ya 410 permisos de ascenso, acercándose al récord histórico, y ha recaudado cerca de 6 millones de dólares en tasas. Sin embargo, la ruta sigue sin estar lista.
Efecto dominó en la montaña
El retraso no solo afecta al inicio de las expediciones, sino a toda la logística del Everest. La apertura de la ruta es el primer paso de una compleja cadena: permite a los sherpas transportar material, instalar campamentos y facilitar que los escaladores comiencen su aclimatación.
Si la situación se prolonga, los expertos advierten de un escenario complicado: una temporada comprimida en menos días, lo que podría provocar aglomeraciones tanto en la cascada de hielo como en la temida "zona de la muerte", por encima de los 8.000 metros, donde el oxígeno escasea al límite.
La cascada del Khumbu no es un terreno cualquiera. Se trata de un glaciar en constante movimiento, lleno de grietas y enormes bloques de hielo que pueden colapsar sin previo aviso. La historia reciente lo confirma: en 2014, una avalancha causada por el desprendimiento de un serac acabó con la vida de 16 sherpas, en uno de los peores accidentes registrados en la montaña. A pesar de las mejoras introducidas en la ruta desde entonces, el riesgo sigue siendo parte inevitable del desafío.
¿Alternativa o espera?
Algunas expediciones ya contemplan la posibilidad de abrir una ruta alternativa, aunque no es una tarea sencilla. Requiere tiempo, recursos y un gran despliegue logístico en uno de los entornos más extremos del planeta.
Por ahora, la prioridad sigue siendo la seguridad. Los equipos sobre el terreno continúan evaluando el comportamiento del bloque de hielo, a la espera de que se estabilice o permita tomar una decisión definitiva. El Everest, acostumbrado a marcar el ritmo de las expediciones, se encuentra esta vez en pausa. Y en la montaña más alta del mundo, incluso una espera puede ser decisiva.
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