Jesús Zancada: "El error siempre va en la maleta del árbitro, pero lo que no puede faltar es formación y personalidad"

El exasistente vallisoletano analiza la evolución del arbitraje tras su retirada y defiende un fútbol "más práctico y menos filosófico"

imagen
Jesús Zancada: "El error siempre va en la maleta del árbitro, pero lo que no puede faltar es formación y personalidad"
Jesús Zancada. Fotografía cedida a TRIBUNA.
El autor esRubén  Hernández Martín
Rubén Hernández Martín
Lectura estimada: 6 min.

Tras más de tres décadas vinculado al arbitraje, Jesús Zancada observa el fútbol actual con la experiencia de quien ha vivido el vestuario, la presión del estadio y la toma de decisiones en cuestión de segundos. El exasistente profesional no solo echa la vista atrás con nostalgia, sino también con espíritu crítico. Desde su retirada, el arbitraje ha cambiado de manera profunda: la tecnología ha transformado la forma de decidir, el VAR ha multiplicado el foco mediático sobre cada acción, y el fútbol base atraviesa una etapa delicada en cuanto a formación y respeto.

Zancada, que continúa ligado al deporte desde la dirección deportiva y colaborando en partidos y formación arbitral, analiza con claridad los retos actuales del colectivo. En este sentido, señala la falta de seguimiento a los jóvenes, el aumento de la figura del árbitro colaborador sin preparación suficiente y la creciente presión en categorías inferiores, especialmente por parte de padres y madres. Defensor de un arbitraje práctico y natural, insiste en que el error forma parte del juego, pero subraya que la preparación técnica, física y mental es innegociable. Con la serenidad de quien ya no está en activo pero sigue sintiendo el arbitraje como propio, reivindica valores que, a su juicio, no deberían perderse.

PREGUNTA: Tras su retirada, ¿ha cambiado mucho el arbitraje? ¿Lo echa de menos?

RESPUESTA: Sí, ha cambiado mucho, sobre todo por la tecnología. Ahora hay muchísima más ayuda tecnológica que cuando yo estaba en activo y eso transforma completamente la forma de arbitrar. Antes, muchas decisiones se tomaban en cuestión de dos o tres segundos y no había vuelta atrás; ahora existe la posibilidad de revisar. Eso cambia la dinámica del partido y también la mentalidad del árbitro.

Y sí lo echo de menos, por supuesto. Ha sido mi vida durante más de treinta años. Es una forma de vivir el fútbol muy intensa y, aunque llega un momento en que hay que dejar paso a la gente joven porque tienen más reflejos y más físico, esa sensación no se olvida.

P: ¿A qué se dedica ahora Jesús Zancada?

R: Sigo trabajando en Michelin, que fue la empresa que me dio la posibilidad de compaginar mi trabajo con el arbitraje profesional, permitiéndome entrenar y viajar. Además, no me he desligado del fútbol. Sigo arbitrando partidos benéficos, de veteranos o encuentros en la UVa porque no quiero perder ese 'saborete'  de estar en el campo. También me he incorporado a la dirección deportiva del Atlético Laguna como adjunto, trabajando desde otra perspectiva: más de gestión y planificación.

P: ¿Cree que la formación actual de los árbitros en el fútbol base es suficiente para afrontar las exigencias físicas y psicológicas del arbitraje moderno?

R: No, rotundamente no. Hay muchas lagunas, especialmente con la figura del árbitro colaborador, que no siempre tiene la formación adecuada ni en reglamento ni en preparación física. A veces preguntas por una acción y no saben ni qué regla la respalda. Eso es peligroso. Además, falta seguimiento. Antes había informadores que no solo ponían una nota, sino que te explicaban en qué habías fallado. Ese 'feedback' es fundamental para crecer. Sin ese acompañamiento, el árbitro joven no evoluciona.

P: En categorías inferiores, ¿cree que es más complicada la presión por la cercanía de padres y entrenadores?

R: Sí, especialmente por parte de padres y madres. He vivido situaciones recientes en partidos de alevines donde un árbitro menor de edad tuvo que desalojar el campo y algunos padres se negaban a irse. Estamos hablando de un chico de 16 o 17 años. En vez de protegerle y apoyarle, se le encara. Eso no es de recibo. Se ha perdido parte del respeto y eso hace mucho daño al colectivo.

P: ¿Cómo puede cambiar el problema de los insultos y faltas de respeto hacia los árbitros en el fútbol base? ¿Considera que han aumentado estos en los últimos años?

R: Sí, creo que han aumentado. La solución pasa por sancionar directamente a las personas que insultan o faltan al respeto. Multas económicas o prohibiciones de acceso a los campos durante un tiempo. Cuando las medidas duelen, la gente aprende. No puede ser que un árbitro menor tenga que soportar ese tipo de situaciones.

P: ¿Es más difícil hoy en día atraer y mantener jóvenes árbitros que cuando usted comenzó?

R: Sí, es más complicado. En muchas delegaciones faltan árbitros y se recurre más a colaboradores porque es más rápido y más barato. Pero eso reduce la formación. En territoriales donde se hacen campañas bien estructuradas sí se consiguen árbitros, pero hay que invertir tiempo y recursos. Sin formación y sin respaldo, muchos jóvenes abandonan.

P: ¿Se puede vivir siendo árbitro?

R: Se podía vivir, y de hecho ahora los árbitros, casi todos, sólo se dedican a arbitrar, porque les piden mucho tiempo y tienes que estar viajando mucho, y evidentemente con la cantidad que te dan, está bien remunerado.

El tema de primera y segunda división, está muy bien remunerado. Fuera del fútbol profesional ya no. Es una ayuda cuando estás en Tercera o Segunda RFEF, pero no para vivir de ello.

P: Con la implantación del VAR, ¿considera que el árbitro de campo está condicionado en sus decisiones?

R: Sí, porque sabes que si vas varias veces al monitor y cambias decisiones puedes tener un 'parón', o como se dice malamente, te ponen en la 'nevera'. Esa sensación existe. Antes decidías en segundos y asumías el error como parte del juego. Ahora hay más revisión y eso condiciona psicológicamente a los árbitros.

P: ¿Usted piensa que va a llegar el VAR al fútbol base?

R: No, porque considero que es una inversión de mucho dinero, al final todo lo que mueve el fútbol de arriba es por el tema económico. Así que es muy complicado. Lo que puede llegar son los pinganillos, que de hecho ya pueden estar compañeros con ellos y con otros instrumentos como banderines electrónicos.

P: ¿Hay más presión arbitral ahora que en su etapa al tener que revisarse cada jugada?

R: Es diferente. Antes tenías que decidir sí o no en cuestión de segundos. Ahora tienes ayuda tecnológica, lo que en teoría debería facilitar las cosas. Pero también genera más debate, más polémica y más foco mediático sobre cada acción.

P: ¿Qué opina usted sobre el resumen 'Tiempo de revisión' que comparte cada semana el CTA?

R: Me parece una muy buena herramienta para dar naturalidad y explicar decisiones por parte del portavoz. Es positivo que haya transparencia. Quizá echo en falta que algún responsable salga más a explicar ciertos criterios para que la gente lo entienda mejor.

P: El tema de las manos genera mucha polémica, ¿cree que el reglamento es demasiado interpretativo o que falta un criterio más claro y estable?

R: Las manos siempre han sido el caballo de batalla del arbitraje. Por mucho que intentes definirlas, siempre habrá interpretación: posición natural, distancia, intención... Es imposible eliminar completamente la polémica. Forma parte del fútbol desde siempre y no es malo que haya.

En cuanto al criterio, sí que creo que se debería acordornar y fijar uno más claro con el objetivo de beneficiar tanto a árbitros como a jugadores para aclarar todas estas jugadas dudosas.

P: ¿Qué opinión tiene usted de los fuera de juego milimétricos decididos por la tecnología?

R: Yo dejaría seguir en esos casos. Estamos hablando de milímetros o centímetros que no suponen una ventaja real y además ralentizan el partido. Antes, si no era claro, se dejaba continuar. No creo que esas acciones tan ajustadas deban considerarse errores graves.

P: Si pudiera cambiar una cosa del arbitraje actual, ¿cuál sería?

R: Recuperar un arbitraje más práctico y menos filosófico. Que se revisen solo las jugadas realmente importantes y se dé más libertad al árbitro. El fútbol debe ser algo natural, no excesivamente técnico o artificial. Porque la gente lo que quiere y lo que deseamos es que el fútbol sea práctico, que no sea una cosa de extraterrestres.

P: ¿Qué consejo daría a un joven que quiere dedicarse al arbitraje profesional?

R: Que se forme muy bien en las reglas de juego y que se prepare físicamente, casi como un atleta. Pero, sobre todo, que tenga personalidad y fortaleza mental. El error siempre va a existir. Lo importante es analizarlo, aprender y pasar página. Un árbitro debe ser decisivo y fuerte de cabeza; esas son herramientas fundamentales.

0 Comentarios

* Los comentarios sin iniciar sesión estarán a la espera de aprobación
Mobile App
X

Descarga la app de Grupo Tribuna

y estarás más cerca de toda nuestra actualidad.

Mobile App