Germán Delibes: "Mi padre era un buen ejemplo a seguir en la vida"

El hijo de Miguel Delibes y presidente de la Fundación que lleva su nombre atiende a TRIBUNA tras visitar la Casa Museo que custodia el legado del novelista

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Germán Delibes: "Mi padre era un buen ejemplo a seguir en la vida"
Germán Delibes, en el interior de la Casa Delibes. Sergio Borja.
El autor esAlejandro De Grado Viña
Alejandro De Grado Viña
Lectura estimada: 6 min.

Desde el corazón del Palacio del Licenciado Butrón, en la Plaza de las Brígidas, Germán Delibes de Castro (Valladolid, 1949) repasa el camino que ha llevado a hacer realidad, quince años después de la muerte del escritor, una Casa Museo Miguel Delibes, promovida por la Junta de Castilla y León. Recuerda que la familia decidió crear una Fundación Delibes persuadida de que "había unos valores humanos y literarios del novelista que convenía difundir y un legado físico que había que conservar", y celebra que ese patrimonio esté "al alcance de los vallisoletanos, de los castellanos y leoneses, y de todas aquellas personas que en España y en el mundo le quieren y admiran".

Con la serenidad de quien ha crecido entre manuscritos, confiesa que no se siente inspirado por nada en particular de la nueva Casa porque estaba acostumbrado a verlo todo en el domicilio paterno, pero sí mantiene viva la emoción de comprobar cómo el legado de su padre sigue despertando interés, especialmente entre los jóvenes. "Releo permanentemente a Miguel Delibes y cada vez que lo hago descubro nuevas cosas", afirma.

Además, reivindica sin complejos un apellido que nunca sintió como carga: "Soy Germán Delibes, profesor y arqueólogo, y no he tenido que dejar de ser hijo de Delibes para serlo". Entre la responsabilidad heredada y el impulso de difundir la obra del novelista, el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid subraya que la labor de la Fundación Delibes continúa siendo la misma que cuando se creó hace tres lustros: conservar el legado y llevarlo allí donde siga inspirando a los lectores.

PREGUNTA: ¿Veía necesario la familia Delibes que el legado del novelista esté custodiado en un rincón tan especial y acogedor como es el Palacio del Licenciado Butrón?

RESPUESTA: La creación de la Fundación Miguel Delibes se produjo en 2011, un año después de la muerte de nuestro padre, por decisión de mis hermanos y mía. Estábamos convencidos de que había unos valores humanos y literarios que convenía difundir y un legado físico que había que conservar. Contamos con el apoyo inicial de la Junta de Castilla y León, del Ayuntamiento de Valladolid y de la Diputación de Valladolid, a los que más tarde se unieron otros patronos privados, y uno de los primeros objetivos fue contar en Valladolid con una Casa, con un espacio expositivo donde se pudiera disfrutar del legado de nuestro padre. Esto ha tardado en llegar pero, finalmente, se ha conseguido y nos sentimos satisfechos porque el proyecto responde en líneas generales a nuestras expectativas.

P: ¿Se queda con algún recuerdo en especial de ese legado de su querido padre?

R: Todo resulta muy inspirador, pero no guardo ningún recuerdo en especial, puesto que estaba acostumbrado a verlo todo en casa tal como quedó cuando Delibes falleció. Me produce más emoción saber que ese legado de mi padre está al alcance de los vallisoletanos, de los castellanos y leoneses y de todas las personas que en España y el mundo le quieren y admiran.

P: Me imagino que aprendió mucho de su padre. ¿Qué vivencias, experiencias o consejos utiliza en la actualidad que, en su momento, vivió junto al novelista?

R: Mi padre era un hombre justo, y, sobre todo, un buen ejemplo a seguir en la vida. Los hijos hemos aprendido mucho de él. Tenía muchas virtudes, y también tenía sus defectos, lógicamente. Destacaría que era enormemente trabajador y perseverante.

P: ¿A don Miguel le hubiese gustado esta Casa Museo?

R: Las cosas excesivamente solemnes no le gustaban demasiado, pero creo que esto no es una solemnidad. Se sentiría muy halagado al comprobar que son muy numerosos los vecinos vallisoletanos que se acercan a la casa para conocer pequeños detalles de su vida y de su obra.

P: Considero que es un orgullo y un honor tener ese apellido, pero no sé si le ha pesado en algún momento de su vida. ¿Cuándo ha dejado de ser Germán Delibes y 'no hijo de'?

R: En ningún momento he renunciado a ser hijo de Miguel Delibes; es más, considero que tuve la suerte de tener un gran padre. Pero he sido profesor y a mis alumnos no les daba clase el hijo de Miguel Delibes, sino un arqueólogo y catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid. Cada uno tiene su personalidad. No he sentido nunca negativamente el peso de mi apellido.

P: ¿Sigue leyendo las novelas de su padre?

R: Releo permanentemente a Miguel Delibes. Es inevitable y, a veces, una obligación. Este año, por ejemplo, se celebra el 75º aniversario de la publicación de la novela 'El camino' y se ha hecho una exposición en Santander que vendrá pronto a Valladolid. Como consecuencia, he vuelto a leer la novela, una vez más... ya he perdido la cuenta. Pero he de reconocer que cada vez que la leo, lo hago con gusto y descubro nuevas cosas.

P: ¿Le gustaba a su padre la época navideña?

R: Era un hombre bastante melancólico. La Navidad, para él, era un motivo de celebración porque reunía en torno a él a su familia, amplia y dispersa, pero también, de melancolía porque no dejaban de ser días de añoranza, de recuerdo de parientes y amigos desaparecidos.

P: Como presidente de la Fundación Miguel Delibes, habrá vivido de primera mano su evolución.

R: Considero que hemos mantenido una trayectoria bastante tensa y sin grandes altibajos. No hacemos hoy cosas muy distintas de las que hacíamos hace dos décadas. El objetivo es difundir los valores humanos y literarios de Delibes y conservar su legado físico, sus originales... Esas siguen siendo nuestras preocupaciones fundamentales, que responden en buena medida, por otra parte, a una idemanda social. Fomentamos la lectura de Delibes y damos charlas sobre él en colegios, institutos y facultades, llevamos a cabo exposiciones sobre diferentes aspectos de la vida y obra del escritor, atendemos las llamadas de bibliotecas, de archivos y de museos que quieren acercarse a la figura de mi padre... Es un excitante no parar.

P: ¿Miguel Delibes era exigente con sus hijos?

R: Era muy exigente consigo mismo, y bastante exigente con sus hijos. Para él, todas las personas en el mundo, independientemente de la edad, tenían obligaciones. Por esa razón, daba la misma importancia a su labor como profesor en la Escuela de Comercio o como periodista en El Norte de Castilla, que a las horas que dedicaban sus hijos a los estudios. Los sábados permanecía expectante a nuestra llegada con el boletín de las "notas" y su cara no era precisamente de mucha simpatía cuando las calificaciones eran bajas.

P: ¿Y Germán ha actuado también así con sus hijos?

R: Todos acabamos actuando de forma parecida. Heredamos unos genes que hacen que nos parezcamos a nuestros padres, incluso, físicamente, como es mi caso. También ese sentido de la responsabilidad lo hemos heredado.

P: A las personas jóvenes que están descubriendo ahora a Miguel Delibes, ¿qué les diría?

R: No les diría nada en particular. El milagro, si puede decirse así, es que son muchos los jóvenes que quieren leer a Delibes y que disfrutan haciéndolo. Me llama la atención comprobar cómo cala la lectura de Delibes en la gente, y cómo los lectores se identifican con los personajes de sus novelas: los niños con Daniel, el Mochuelo, protagonista de 'El Camino', los jubilados con el viejo Eloy, de 'La hoja roja', la gente del campo con el protagonista de 'El disputado voto del señor Cayo' o con el Nini de 'Las ratas', y así podríamos seguir citando otros muchos ejemplos.

P: ¿Qué proyectos o retos tiene previstos la Fundación Miguel Delibes de cara al año que viene?

R: Seguimos adelante con el convenio suscrito desde hace años con la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León para promover la lectura de Delibes en 40 centros de enseñanza de la región y para que Germán Delibes Caballero acerque a los jóvenes nuevos lectores la figura más humana de su abuelo. Además, seguiremos circulando por distintas localidades una serie de exposiciones promovidas por la propia Fundación, como la ya citada sobre 'El Camino', como la titulada 'Ángeles, el equilibrio de Miguel Delibes', en la que cobra gran protagonismo la novela 'Señora de rojo sobre fondo gris', como 'Patria común' o como 'Cazando imágenes'. Y continuaremos, asimismo, aportando una oferta cultural a la ciudad de Valladoid a través de ciclos de conferencias como 'Cronistas del siglo XXI' o 'Conversaciones sobre medio ambiente'. El esfuerzo es considerable para una fundación pequeña como la nuestra, pero la respuesta tan positiva de la ciudadanía lo compensa todo.

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