El desfile de gremios, la salida de los conjuntos, el baile, la rodillada y el canto de la Salve centran un esplendoroso Jueves Santo en la ciudad de los Almirantes
El toreo de siempre da la bienvenida a una plaza de futuro en Alaejos
Jorge Manrique, Diego Urdiales, Alejandro Marcos y Daniel Medina firman una tarde inolvidable
Ha cumplido 62 abriles y en diez días celebrará 40 septiembres como matador de toros. Y, aunque lejos de los ruedos desde hace años, sigue teniendo el toreo en el alma. Jorge Manrique volvió a vestirse de corto para celebrar una doble efeméride: la inauguración de la nueva y coqueta plaza de toros de Alaejos y el cuadragésimo aniversario de su alternativa.
Disfrutó de lo lindo el riosecano que nació en La Seca. Saboreó un novillo de gran calidad de Lorenzo Rodríguez Espioja y Manrique volvió a sentirse torero. Pinchó un inolvidable trasteo, pero a esas horas eso ya era una anécdota, porque en el ruedo había un torero feliz.

La acompañaba en el cartel un torero caro: Diego Urdiales, que dejó un trasteo de mucho sabor ante un geniudo novillo, que acabó rindiéndose al oficio y a la torería del riojano. Paseó los máximos trofeos.
Al salmantino Alajandro Marcos le tocó bailar con la más fea en la fiesta del toreo. A pesar de ello apostó y logró firmar una faena de solvencia. Pena del estoque.

Cerró el festival el joven novillero vallisoletano Daniel Medina que dejó su impronta de torero clásico y buen gusto ante un novillo dulce y de extraordinaria bravura.
Una inolvidable tarde para celebrar una bienvenida: la del nuevo coso de Alaejos y la añoranza de volver a degustar el toreo de siempre.

El Cristo gótico fue acompañado por las diecisiete cofradías riosecanas y se encontró con la Virgen Dolorosa
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