Teresa Castro compartirá con el público un encuentro cercano para hablar sobre una obra que aborda la vida cotidiana, los afectos y las experiencias del colectivo LGTBI desde el humor y la narrativa gráfica
Maui de Utrera en el LAVA
Nueva entrega de 'Palabras contra el olvido', la sección cultural de Ágreda en TRIBUNA
La atmósfera lo es todo. Y la que se creó esa mañana en el LAVA nadie sabe las causas. El caso es que entrabas a la Sala Multiusos y te recibían con un vermut que según los entendidos estaba buenísimo y te despedían con un potaje. Vermut y Potaje se llama el espectáculo que Maui esta llevando por los escenarios de toda España. El potaje se encargó de hacerlo la artista de Utrera, a su aire, a su libre albedrío, eso sí, con mucho arte y desparpajo.
Hay artistas que bajan por las escaleras de la Sala Concha Velasco y "van curando" al personal. Viéndoles las caras tiene uno la impresión de que no tienen "ningún asterisco" en los análisis clínicos, que rebosan de salud y que, aunque sea la una de la tarde se les ha puesto el cuerpo de juerga flamenca de las tres de la mañana. Que se lo digan a María. ¡Ea, chiquilla!
Maui de Utrera trae al LAVA un cuadro flamenco de postín con el que se entiende a las mil maravillas. Ella en el escenario va a su aire, canta, baila, recita, toca el violonchelo, vamos que lo mismo fríe una corbata que plancha un huevo, para entendernos. Pero todo, todo, lo hace de verdad que es lo que hay que exigir a un artista cuando pisa un escenario.
Porque Maui se ríe hasta de su sombra. Bailar y cantar es una forma de comunicación, es un regalo que el público sabe apreciar sin que le den "la chapa" como se dice ahora. Su extravagancia es parte de su éxito. Canta y baila y va diciendo las verdades del barquero. Van contando historias que parecen no decir nada, pero te ponen al día sin tener que ver los telediarios.
Huele a potaje en la Sala Concha Velasco, hasta hubo gente que veía el vapor salir de la olla a presión, tan obnubilados estaban viendo a Maui que por un momento salían de ellos mismos, se abandonaban y daban palmas, taconeaban y se ponían de buen humor.
La libertad de la que hace gala Maui en el escenario se agradece. La conexión que tiene con el público es mejor que la que ofrece Vodafone a sus usuarios. Todo, todo su espectáculo, hay que decirlo bien alto, es un acto de generosidad, un acto comunitario de servicio público, parecido al que hacen los bomberos o los conductores de ambulancia.
Me consta que están recogiendo firmas para ponerle una calle, plaza o avenida en Valladolid, aunque según me cuenta una fuente bien informada parece ser que los tramites ya están muy avanzados para cambiar el nombre del estadio de fútbol y poner Estadio Maui de Utrera. Que cuenten con mi firma.
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