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Castilla y León consume hasta mayo casi 55.000 toneladas menos de carburantes que antes de la pandemia
El dato es sin embargo un 102% superior al de 2021, muy marcado todavía por el Covid-19
El consumo de carburantes para transporte en Castilla y León alcanzó entre enero y mayo de 2022 las 767.049 toneladas, un dato que supone un crecimiento del 10,2 por ciento respecto a la cifra del año pasado, 696.074, muy marcado por el Covid-19, pero que sigue muy alejado de la situación prepandemia, con malos augurios para los próximos meses en un contexto de inflación galopante en los surtidores. En concreto, el consumo de carburantes acumulado este año es un ocho por ciento inferior al de 2019 en los mismos cinco meses, con 54.112 toneladas menos.
Los datos publicados por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), recogidos por Ical, precisan que en relación a los cinco primeros meses del año pasado, creció de forma intensa el consumo de gasolina 95, impulsada por la mayor movilidad ciudadana y económica. Así, se sirvieron 106.156 toneladas de este combustible, con un impulso del 27,8 por ciento.
En la misma línea, también tuvo una evolución positiva el consumo de gasóleo A, con 655.881 toneladas proporcionadas entre enero y mayo, con un crecimiento del 8,8 por ciento, respecto al ejercicio anterior.
Por el contrario, en negativo se situó el consumo de la gasolina de mayor octanaje, la 98, la más cara, que retrocedió un 8,5 por ciento en relación a los mismos meses del año 2021, con un total de 5.013 toneladas.
La evolución en relación al mismo periodo de 2019, antes de la pandemia de coronavirus, indica que la gasolina 95 se ha posicionado con fuerza en el mercado, ya que creció su consumo un 4,7 por ciento. Sin embargo, la de 98 sufrió un desplome en relación a las cifras de 2019, del 25,8 por ciento. En cuanto al gasóleo A, también perdió fuelle de forma intensa en relación a los datos prepandemia, con una merma del ocho por ciento.
Otros combustibles
Los datos que facilita Cores también incluyen otros tipos de carburantes, como el gasóleo B, que se emplea para tractores y maquinaria agrícola, y el C, dirigido a generar calor en calefacción. En este sentido, en cuanto al consumo de carburantes por el campo regional, se situó en los cinco primeros meses del año en 278.751 toneladas, con una merma respecto al año anterior del 5,1 por ciento. El consumo es sin embargo, de gasóleo agrícola en el periodo de estudio de este año, es sin embargo, un 1,5 por ciento superior a de 2019, el año prepandemia, en un sector muy condicionado por las condiciones meteorológicas y el agua.
En cuanto al gasóleo para calefacciones, el descenso ha sido imparable, ante la apuesta por energías más verdes. En concreto, su consumo ascendió a 68.427 toneladas entre enero y mayo de este año, lo que representa una caída del 10,7 por ciento en comparación al dato de 2021. Asimismo, en relación a la cifra de 2019, el desplome se situó en el 26,6 por ciento, siempre según Cores.
Por último, cabe destacar también que los castellanos y leoneses consumieron en los cinco primeros meses de 2022, un total de 5.819 toneladas de fuelóleo BIA (combustible de alta calidad para uso industrial en hornos, calderas, secaderos y motores de cogeneración), con un importante crecimiento del 41,7 por ciento respecto a 2021. Las toneladas consumidas este año también representaron una subida del 12 por ciento en comparación a la cifra del 2019.
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