Uberto Rapisardi reivindica en la Seminci un cine que escape a los extremos con 'Vacío luminoso'
El cineasta presenta en Valladolid un documental nacido durante el rodaje de 'Sirāt' que reflexiona sobre la inmigración y la necesidad de mirar el mundo desde sus contradicciones
En un contexto en el que cuestiones como la inmigración y la identidad nacional alimentan debates cada vez más polarizados, el cineasta italiano Uberto Rapisardi defiende una mirada capaz de convivir con las contradicciones. "El cine que amo resiste el impulso de reducir el mundo a izquierda o derecha, blanco o negro", sostiene el director, que presenta 'Vacío luminoso' en la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).
El documental surgió durante el rodaje de 'Sirāt', la película de Oliver Laxe filmada entre España y Marruecos, aunque pronto dejó de ser una obra centrada en los entresijos de una producción cinematográfica. Rapisardi encontró en aquella experiencia una oportunidad para explorar cuestiones más profundas: las contradicciones de quienes crean, los límites entre observar y apropiarse de lo filmado y los encuentros entre personas procedentes de realidades muy diferentes.
Uno de los escenarios que más huella dejó en el cineasta fue Marruecos. Allí descubrió la hospitalidad del equipo local, que apenas dos días después de conocerle ya le invitaba a compartir comidas en sus camiones, entre tajines, té de menta, canciones y bailes.
Una experiencia que, sin embargo, también le llevó a reflexionar sobre la posición desde la que se observa una cultura ajena y sobre el riesgo de convertir en una abstracción aquello que no se conoce.
La inmigración como parte de la historia de la humanidad
Rapisardi reconoce que 'Sirāt' mantiene, en cierta medida, una perspectiva occidental. Son los protagonistas quienes descienden hacia aquellas tierras áridas y existe, a su juicio, el peligro de "orientalizar" una realidad que se contempla desde fuera.
Esta reflexión conecta con uno de los grandes debates de la actualidad en países como España e Italia, así como en el conjunto de Europa: la inmigración, la identidad nacional y la convivencia entre culturas.
"Nuestro mundo está profundamente desequilibrado. La migración es también la historia de la humanidad y hoy es un fenómeno muy complejo al que cualquiera tiene que enfrentarse", reflexiona el director.
Para Rapisardi, el problema surge cuando esa complejidad queda atrapada en una discusión pública marcada por la confrontación, en la que las personas terminan proyectando sus emociones unas contra otras.
El cineasta recuerda que él mismo participó durante su juventud en debates de este tipo, de los que salía "muy agitado", pero sin sentir que hubiera comprendido mejor la realidad ni que la empatía hubiera encontrado demasiado espacio.
Frente a esa dinámica, reivindica una forma de intervenir en el mundo menos estridente, aunque no por ello menos efectiva. "Alguien que cultiva silenciosamente quizá no salga en las noticias ni gane confrontaciones, pero eso no significa que sus frutos no tengan un efecto en el mundo", sostiene.
Esa es también la función que atribuye al cine que le interesa: una herramienta para ampliar la conciencia y la capacidad de comprender los matices, en lugar de ofrecer una realidad dividida en dos bloques enfrentados. "Ver con claridad es el primer paso para cualquier acción madura y para una sociedad sana", resume.
Un vacío que no representa la nada
El título de 'Vacío luminoso' encierra una doble lectura. Por un lado, remite a la inmensidad del desierto, a sus paisajes y a la luz que los atraviesa. Por otro, responde a una concepción espiritual que se aleja de la idea de la nada o del pesimismo.
"El vacío es generativo, no nihilista", explica Rapisardi, que entiende el título como una imagen abierta a diferentes interpretaciones, cuyo significado cambia en función de quién la observe y desde qué perspectiva.
Esta idea termina por condensar su propia concepción del cine: un espacio que no busca confirmar certezas ni imponer respuestas definitivas, sino abrir nuevas formas de mirar.
En 'Vacío luminoso', esa mirada se mueve entre la luz y la sombra, entre culturas y realidades distintas, y entre los extremos de un mundo que, para el cineasta italiano, necesita recuperar su capacidad de convivir con los matices.








