'La violinista' lleva el amor, la música y la guerra a la competición de la Seminci
Raúl García y Ervin Han estrenan en Valladolid una coproducción hispano-singapurense de animación ambientada en la Segunda Guerra Mundial que apuesta por una historia de amor alejada del relato histórico convencional
La animación española ha encontrado su espacio en la 71ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) con el estreno de 'La violinista', una película que combina música, amor y guerra en una historia ambientada en el Singapur ocupado por Japón durante la Segunda Guerra Mundial. El largometraje, que compite en la sección oficial del festival, está dirigido por el dibujante madrileño Raúl García y el cineasta singapurense Ervin Han.
La música actúa como hilo conductor de esta coproducción entre España y Singapur, que sigue a dos adolescentes unidos por su talento y vocación musical, pero cuya relación queda marcada por el estallido del conflicto bélico. Pese a su ambientación histórica, García ha querido dejar claro que el filme no pretende ser una reconstrucción didáctica de la guerra, sino una historia de amor que transcurre en ese contexto.
"No es una película histórica, sino una historia de amor que ocurre durante esa época", ha explicado el director durante la comparecencia posterior a la proyección. Su intención, ha añadido, era evitar que el relato se convirtiera en una lección de historia: "No queríamos abrumar al espectador con cosas didácticas".
Dos estilos de animación para construir una identidad propia
La producción de 'La violinista' ha requerido más de tres años de trabajo, uno de ellos dedicado exclusivamente a la composición musical. Uno de los principales desafíos ha sido integrar dos universos gráficos diferentes: la tradición europea, más cercana a la novela gráfica, y la estética asiática, con una mayor influencia del manga.
García, que cuenta con más de una década de experiencia en los estudios Walt Disney, ha explicado que el equipo tuvo que encontrar un equilibrio entre ambos estilos para construir una identidad visual propia, con una representación más realista y alejada de los códigos habituales de la factoría estadounidense.
La productora Paloma Mora ha destacado, por su parte, que el filme no está dirigido específicamente al público infantil y que su propuesta visual permite que, a medida que avanza la historia, "el espectador se olvida de que es dibujada".
Lo que comenzó como un proyecto más sencillo fue creciendo con la incorporación de otros países, entre ellos Italia, Japón y Taiwán, hasta convertirse en una producción internacional compleja. Las nuevas tecnologías han desempeñado un papel fundamental en su desarrollo, al permitir recrear movimientos de cámara, perspectivas, giros y encuadres virtuales como si la película se hubiera rodado con una cámara real.
La música, el vínculo entre los protagonistas
La banda sonora constituye uno de los elementos centrales de la película. Las partituras que aparecen en pantalla debían corresponderse con precisión con las interpretaciones musicales de los protagonistas, un proceso que se prolongó durante aproximadamente un año.
"La música es el tema central, el leitmotiv que une a los personajes", ha señalado García, quien ha defendido el potencial de la animación para construir mundos visuales y sonoros con un elevado nivel de detalle.
El director también ha subrayado que la tecnología ha transformado el cine de animación, al permitir propuestas con una dimensión más épica y una mayor libertad narrativa. En 'La violinista', esa capacidad se ha aprovechado para recrear el Singapur de la época y trasladar al espectador a un escenario marcado por la ocupación japonesa.
Además de los dos protagonistas, la película incluye numerosos personajes secundarios con historias propias que no llegan a desarrollarse por completo. García ha dejado abierta la posibilidad de que algunos de ellos puedan protagonizar una futura continuación.
Influencias cinematográficas y una historia que conecta con el presente
La película también bebe de referentes cinematográficos que han marcado a sus creadores. García ha reconocido la influencia de cineastas como Alfred Hitchcock y de títulos como 'El violín rojo' (1998), 'El pianista' (2002) y 'Millennium actress' (2001).
El director, que ha desarrollado y producido proyectos de animación para compañías como Warner, Discovery, Disney y Netflix, ha destacado que las circunstancias de los protagonistas pueden conectar con la actualidad pese a estar ambientadas en el pasado.
"Muchas situaciones de los protagonistas, por su multiculturalidad, pueden trasladarse al presente", ha señalado, en referencia a un contexto internacional en el que los conflictos bélicos y la violencia continúan condicionando la vida de millones de personas.
Con 'La violinista', Raúl García, primer español que dibujó para la centenaria factoría Disney, lleva a la Seminci una propuesta que combina la tradición de la animación con las posibilidades de las nuevas tecnologías y una historia en la que la música se convierte en un refugio frente a la guerra.








