Prueba Nissan Qashqai e-POWER: más eficiente, más silencioso y ahora mucho más convincente
La tercera generación del sistema e-POWER mejora notablemente el consumo y el refinamiento, pero es al volante donde el Qashqai termina de convencer gracias a un rodar muy filtrado, un elevado confort y una calidad percibida poco habitual en su segmento
El Nissan Qashqai e-POWER afronta una de las evoluciones técnicas más importantes desde la llegada de esta particular tecnología híbrida a Europa. La tercera generación estrena una arquitectura 5 en 1, un nuevo motor de gasolina desarrollado específicamente para generar electricidad y una profunda revisión destinada a reducir consumos, emisiones y, especialmente, la presencia acústica del propulsor térmico. Sobre el papel las cifras son mejores; en carretera, también se percibe un coche considerablemente más refinado, silencioso y confortable, con una calidad de rodadura que se ha convertido en uno de sus argumentos más sólidos.
Una tecnología diferente a cualquier híbrido convencional
Para entender el Qashqai e-POWER hay que olvidarse del funcionamiento habitual de un híbrido. Aunque bajo el capó encontramos un motor de gasolina, este nunca está conectado directamente a las ruedas. Su única misión consiste en producir electricidad, mientras que es siempre el motor eléctrico el encargado de impulsar el vehículo.
Esta característica condiciona por completo su personalidad. No existe una caja de cambios convencional, tampoco embragues que tengan que conectar y desconectar las distintas fuentes de energía y, desde el puesto de conducción, la respuesta se aproxima mucho más a la de un automóvil eléctrico que a la de un híbrido tradicional. La entrega de potencia es inmediata, lineal y particularmente suave desde el primer metro.
El sistema utiliza además una batería de 2,1 kWh que actúa como elemento intermedio entre la generación y el consumo de electricidad. Es una capacidad reducida frente a la de un híbrido enchufable, pero suficiente para permitir que el motor térmico permanezca detenido durante determinados momentos y para almacenar parte de la energía recuperada en las deceleraciones.
La gran ventaja es evidente: no hay que enchufarlo. Se reposta gasolina exactamente igual que en cualquier vehículo convencional, mientras que desde el acelerador hasta las ruedas todo sucede eléctricamente.
Tercera generación e-POWER: una evolución mucho más profunda de lo que parece
El gran cambio de este Qashqai está escondido bajo el capó. Nissan ha abandonado el sofisticado motor VC-Turbo de compresión variable utilizado en la anterior generación y ha desarrollado un nuevo tricilíndrico turboalimentado de 1,5 litros con una filosofía completamente diferente.
El nuevo ZR15DDTe no ha sido concebido como un motor destinado a mover un coche, sino exclusivamente como generador de electricidad. Esta diferencia puede parecer menor, pero modifica radicalmente las prioridades de desarrollo. Al no estar conectado a las ruedas, el motor no necesita responder con eficacia desde el ralentí hasta el régimen máximo ni adaptarse permanentemente a las solicitudes del acelerador. Puede concentrar prácticamente todo su funcionamiento dentro de una ventana mucho más estrecha y favorable para la eficiencia.
Eso permite a Nissan especializarlo hasta un punto que difícilmente sería posible en un propulsor convencional.
Una de las claves es el sistema de combustión STARC, diseñado para conseguir una combustión especialmente estable mediante un intenso movimiento de la mezcla dentro del cilindro. El objetivo es poder combinar una elevada relación de compresión con una alta recirculación de gases de escape, reduciendo pérdidas y aprovechando mejor cada gota de combustible.
El resultado anunciado es una eficiencia térmica del 42 %, una cifra particularmente elevada para un motor de gasolina destinado a un automóvil de producción.
Ingeniería poco visible, pero importante
Nissan ha recurrido incluso a soluciones poco habituales en un vehículo de gran producción. Entre ellas encontramos la fabricación del asiento de válvula mediante la técnica denominada cold spray, en la que un material metálico se deposita directamente sobre la culata.
Eliminar el asiento convencional ofrece mayor libertad para diseñar el conducto de admisión y favorecer el movimiento del aire dentro de la cámara de combustión. A esto se añade una configuración de carrera larga, un turbocompresor de mayor tamaño y el empleo de un aceite 0W-16 de baja viscosidad para reducir las pérdidas por fricción.
Puede parecer una concentración desproporcionada de ingeniería para un motor que ni siquiera mueve directamente las ruedas, pero precisamente ahí reside la lógica del sistema: cuanto mayor sea la eficiencia con la que se produce electricidad, más sentido tiene todo el concepto e-POWER.
La nueva arquitectura 5 en 1 sigue esa misma filosofía. Motor eléctrico, generador, inversor, reductor y multiplicador quedan ahora integrados en un conjunto compacto que permite simplificar la instalación y mejorar la eficiencia global.
190 CV y hasta 205 CV en modo Sport
El motor eléctrico puede desarrollar hasta 151 kW, equivalentes a 205 CV, disponibles en el modo Sport. En condiciones normales, el sistema ofrece 190 CV.
Las prestaciones son más que suficientes para un SUV familiar de estas características. Nissan anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,6 segundos, tres décimas menos que en el anterior e-POWER, aunque las cifras puras cuentan solamente una pequeña parte de la historia.
Lo realmente agradable es la manera de entregarlas. Como sucede en un eléctrico, la respuesta inicial es inmediata y no existe ninguna interrupción provocada por cambios de marcha. Al incorporarse a una carretera, salir de una curva lenta o realizar un adelantamiento, basta con aumentar la presión sobre el acelerador para obtener una respuesta rápida y progresiva.
No tiene pretensiones deportivas, ni las necesita. Su mayor virtud está en la facilidad con la que administra sus prestaciones y en la ausencia prácticamente total de brusquedad.
En marcha: refinamiento como principal argumento
Es probablemente en este apartado donde el nuevo Qashqai e-POWER muestra su mejor cara.
Desde los primeros kilómetros transmite una sensación de coche especialmente bien filtrado. La suspensión tiene una puesta a punto claramente orientada al confort, absorbiendo con mucha solvencia juntas de dilatación, asfaltos deteriorados y pequeñas irregularidades sin transmitir golpes secos al habitáculo.
No significa que sea un coche excesivamente blando. Existe un ligero punto de firmeza en la suspensión que evita una sensación de flotación y aporta cierto apoyo cuando aumentamos el ritmo, pero siempre permanece en un segundo plano. Nissan ha encontrado un equilibrio interesante porque permite conservar cierto control de la carrocería sin sacrificar aquello que realmente define el comportamiento de este Qashqai: el confort.
La sensación general es la de un SUV muy filtrado, con un rodar refinado y una capacidad notable para aislar a los ocupantes de lo que sucede bajo las ruedas. Incluso sobre superficies imperfectas mantiene un buen nivel de compostura, algo especialmente importante en un vehículo concebido fundamentalmente para viajar y utilizarse a diario.
No busca proporcionar una conducción especialmente comunicativa ni hacer sentir al conductor cada movimiento del chasis. La filosofía es exactamente la contraria: reducir el esfuerzo, eliminar brusquedades y hacer que los kilómetros transcurran con la menor fatiga posible.
Y en ese cometido funciona realmente bien.
Un punto de firmeza que le sienta bien
Ese ligero grado de dureza que se percibe en determinados apoyos termina siendo, de hecho, beneficioso. Evita que el Qashqai caiga en una puesta a punto excesivamente confortable, de movimientos amplios de carrocería, y proporciona cierta sensación de consistencia cuando enlazamos curvas.
No estamos ante un SUV deportivo y tampoco encontramos una dirección particularmente comunicativa, pero sí un coche estable y fácil de colocar que transmite confianza desde los primeros kilómetros.
El equilibrio de suspensión permite viajar con mucha comodidad y, al mismo tiempo, afrontar una carretera secundaria a un ritmo razonablemente vivo sin que la carrocería se descomponga. Existe balanceo, como corresponde a un vehículo de su altura y planteamiento, pero está correctamente contenido.
Es un compromiso mucho más lógico para el tipo de cliente al que está dirigido que intentar endurecer artificialmente el conjunto buscando una deportividad que no forma parte de su naturaleza.
Mucho más silencioso que antes
Uno de los aspectos donde más trabajo ha realizado Nissan es precisamente en el aislamiento del motor térmico.
La generación anterior del e-POWER ofrecía una excelente suavidad a velocidades bajas y medias, pero podía perder parte de ese refinamiento cuando aumentaba la demanda de energía. En fuertes aceleraciones o circulando durante periodos prolongados por autopista, el motor de gasolina elevaba su régimen y su sonido podía resultar demasiado evidente en relación con la velocidad del vehículo. Esta tercera generación reduce de manera considerable esa sensación.
Nissan anuncia una disminución del ruido en el habitáculo de hasta 5,6 dB(A), acompañada de una reducción significativa del régimen de funcionamiento. En autopista, el nuevo motor puede trabajar hasta 600 rpm por debajo del sistema precedente.
Al volante se traduce en una intervención mucho más discreta del generador térmico y, sobre todo, en una mayor coherencia entre lo que escuchamos y lo que sentimos.
El motor continúa siendo perceptible cuando aumenta considerablemente la demanda de potencia -esto sigue siendo un coche que utiliza gasolina-, pero su presencia es menos intrusiva y está mucho mejor integrada dentro del funcionamiento general del vehículo.
Esta mejora acústica encaja perfectamente con la excelente calidad de rodadura del Qashqai. Suspensión, aislamiento y sistema e-POWER trabajan ahora en una dirección muy similar, creando una sensación de refinamiento que constituye probablemente uno de los principales avances respecto al modelo anterior.
Especialmente agradable en ciudad
El entorno urbano continúa siendo uno de los escenarios donde mejor se entiende el e-POWER.
Arrancar desde parado con un motor eléctrico proporciona una suavidad difícil de replicar mediante una caja de cambios convencional. Maniobrar, circular entre tráfico denso o avanzar lentamente resulta muy agradable porque desaparecen vibraciones, cambios de marcha y pequeñas discontinuidades en la entrega de potencia.
Además, las numerosas deceleraciones permiten aprovechar con mayor frecuencia la recuperación de energía, alimentando la batería y reduciendo la intervención del generador térmico durante determinados periodos. Es aquí donde la sensación se aproxima más a la de conducir un eléctrico.
No existe, naturalmente, el silencio permanente de un vehículo alimentado exclusivamente por batería. El motor de gasolina entra en funcionamiento cuando el sistema necesita producir energía, pero su intervención está ahora mejor gestionada y resulta mucho menos llamativa que en la generación anterior.
Y ahora también funciona mejor en autopista
Precisamente la conducción rápida y sostenida era uno de los escenarios más comprometidos para la anterior generación.
A velocidad de autopista, el vehículo necesita un suministro continuo de energía y el motor térmico debe permanecer funcionando durante más tiempo. Desde un punto de vista puramente energético, el sistema también tiene que convertir primero la energía mecánica del motor de combustión en electricidad para transformarla posteriormente de nuevo en movimiento a través del motor eléctrico.
La respuesta de Nissan ha sido mejorar considerablemente la eficiencia del generador y conseguir que trabaje a menor régimen. La propia marca cifra la mejora de consumo en autopista frente al anterior sistema en aproximadamente un 14 %, una reducción suficientemente importante como para corregir uno de los puntos donde el e-POWER tenía un mayor margen de mejora.
Pero más allá del consumo, en viajes largos se aprecia especialmente el conjunto formado por aislamiento acústico, suspensión y suavidad de propulsión. El Qashqai mantiene una elevada calidad de rodadura y permite cubrir kilómetros con muy poca fatiga.
Ese es, posiblemente, uno de sus mejores argumentos como coche familiar.
4,3 litros a los 100 km homologados
La tercera generación mejora considerablemente las cifras oficiales de eficiencia. Las primeras comunicaciones sobre este sistema hablaban de 4,5 l/100 km y 102 g/km de CO₂, pero las especificaciones más recientes del Qashqai reducen esos valores hasta 4,3 l/100 km y 98 g/km.
Frente a los 5,1 l/100 km homologados por el anterior e-POWER, supone una reducción superior al 12 %.
Son cifras especialmente interesantes teniendo en cuenta las dimensiones y prestaciones del coche. También muestran hasta qué punto Nissan ha concentrado el desarrollo en optimizar precisamente aquello que podía cuestionarse en una arquitectura donde el motor térmico genera electricidad antes de que esta llegue a las ruedas.
No deja de existir esa doble conversión energética, pero el nuevo motor especializado y la gestión del sistema permiten reducir considerablemente las pérdidas asociadas al proceso.
Hasta 1.280 kilómetros de autonomía
La reducción del consumo tiene como consecuencia directa una autonomía homologada especialmente elevada. Nissan habla de más de 1.250 kilómetros WLTP y establece en determinadas especificaciones un máximo aproximado de 1.280 kilómetros con un depósito.
Naturalmente, se trata de una cifra obtenida bajo el procedimiento de homologación y no significa que cualquier conductor vaya a recorrer necesariamente esa distancia en condiciones reales. La velocidad mantenida, temperatura exterior, carga, orografía y estilo de conducción tendrán una influencia importante.
Lo verdaderamente relevante es la capacidad para realizar largos desplazamientos sin preocuparse por recargas ni planificación.
En este sentido, el Qashqai conserva una de las principales ventajas prácticas del automóvil convencional: cuando se termina el combustible, unos minutos en una estación de servicio permiten recuperar toda la autonomía.
Interior: espacio, confort y una calidad sorprendentemente elevada
El buen nivel de refinamiento dinámico encuentra continuidad dentro del habitáculo. El Qashqai sigue ofreciendo un espacio interior muy aprovechable, con una buena sensación de amplitud tanto delante como detrás y unas plazas pensadas para acomodar con solvencia a una familia. La facilidad de acceso y la propia arquitectura del interior contribuyen a reforzar esa impresión de coche práctico y confortable.
Pero probablemente lo más destacable sea la calidad percibida. Materiales, ajustes y tacto de los elementos que rodean al conductor transmiten una sensación claramente superior a la que todavía asociamos a buena parte del segmento C-SUV generalista. Hay superficies agradables al tacto, mandos que ofrecen una correcta sensación de solidez y una ejecución general particularmente cuidada.
De hecho, durante la prueba, la percepción de calidad nos ha parecido incluso superior a la que ofrecen determinados modelos equivalentes de marcas tradicionalmente consideradas premium, incluidas Audi, BMW o Mercedes-Benz.
Naturalmente, hablar de calidad percibida siempre introduce un componente subjetivo y dependerá también de versiones y acabados concretos, pero la impresión que deja este Qashqai es inequívoca: Nissan ha realizado un trabajo especialmente bueno en materiales, ensamblaje y presentación.
No necesita recurrir a diseños excesivamente llamativos para transmitir sensación de calidad. Lo consigue mediante tacto, aislamiento, solidez y una ejecución general muy consistente.
Un habitáculo pensado para viajar
El confort de los asientos y el aislamiento acústico terminan de configurar un interior particularmente agradable para cubrir largas distancias.
Además, la elevada posición de conducción facilita la visibilidad y mantiene una de las características que históricamente han contribuido al éxito del Qashqai: es un coche sencillo de conducir y fácil de entender desde los primeros minutos.
La ergonomía también conserva un enfoque bastante tradicional, algo que personalmente resulta positivo en una época en la que muchos fabricantes están trasladando prácticamente cualquier función a una pantalla táctil.
La digitalización está presente, pero no condiciona completamente la interacción con el vehículo.
Google integrado y mayor conectividad
El sistema multimedia incorpora servicios integrados de Google, incluyendo Google Maps, Google Assistant y acceso a aplicaciones mediante Google Play.
La integración permite disponer de navegación y diferentes servicios directamente en el vehículo sin necesidad de depender permanentemente del teléfono móvil.
NissanConnect Services amplía además las funciones conectadas y añade herramientas como Trip Stories, mientras que los sistemas de asistencia a la conducción ProPILOT también han evolucionado con una mayor capacidad de interpretación del entorno y funciones relacionadas con la circulación multicarril.
Son mejoras que quizá no transformen por sí solas la experiencia de conducción, pero mantienen al Qashqai en un nivel competitivo dentro de un segmento donde conectividad y asistentes han adquirido tanta importancia como la propia mecánica.
Un coche pensado para hacer kilómetros
La ampliación de los intervalos de mantenimiento de 15.000 a 20.000 kilómetros es otro de esos cambios poco llamativos que pueden terminar teniendo una influencia importante durante la vida útil del vehículo.
Especialmente para quien recorra muchos kilómetros, disminuir la frecuencia de las revisiones contribuye a reducir gastos y tiempos de inmovilización.
También encaja con la filosofía del nuevo propulsor térmico. Como el motor funciona únicamente como generador y Nissan puede controlar con bastante precisión las condiciones en las que trabaja, resulta posible optimizar su utilización de una manera que no sería viable en un motor directamente conectado a las ruedas.
No pretende sustituir a un eléctrico
Conviene, finalmente, situar al e-POWER en el lugar correcto. Nissan lo presenta como una tecnología de transición hacia la movilidad eléctrica y existen razones para entender ese argumento. Desde el puesto de conducción, la respuesta instantánea, la ausencia de cambios de marcha y el hecho de que las ruedas estén impulsadas exclusivamente mediante un motor eléctrico proporcionan sensaciones muy próximas a las de un BEV.
Pero el Qashqai e-POWER continúa consumiendo gasolina y generando emisiones locales. No puede cargarse externamente, no dispone de decenas de kilómetros de autonomía eléctrica como un híbrido enchufable y tampoco permite aprovechar electricidad doméstica de bajo coste.
Su propuesta es diferente. Está dirigida a quien quiere disfrutar de buena parte de la suavidad y respuesta de un automóvil eléctrico sin modificar absolutamente nada de sus hábitos de utilización. No hace falta disponer de garaje, cargador ni planificar paradas durante un viaje. Basta con repostar gasolina.
Conclusión
La tercera generación del Nissan Qashqai e-POWER supone una evolución considerablemente más importante de lo que podría sugerir una simple actualización mecánica.
Nissan no ha cambiado el concepto, sino que ha trabajado en prácticamente todos aquellos aspectos que podían limitarlo. El nuevo motor de gasolina ha sido desarrollado exclusivamente como generador, alcanza una eficiencia térmica anunciada del 42 %, funciona a menos revoluciones y forma parte de una arquitectura 5 en 1 más compacta. Como consecuencia, el consumo homologado desciende de 5,1 a 4,3 l/100 km, las emisiones bajan hasta 98 g/km y el aislamiento acústico mejora significativamente.
Lo mejor de este Qashqai está en cómo combina esa particular respuesta eléctrica con una elevada calidad de rodadura. Es silencioso, suave y especialmente confortable, con una suspensión que filtra muy bien las irregularidades pero conserva un ligero punto de firmeza que evita que el conjunto resulte excesivamente blando.
A ello se suma un habitáculo amplio y una calidad percibida realmente elevada. Materiales, ajustes y aislamiento transmiten una sensación de producto muy cuidado y, en nuestra experiencia, incluso superior a la que encontramos en determinados SUV equivalentes de algunas firmas premium.
No es un coche deportivo, ni pretende serlo. Tampoco sustituye a un eléctrico puro para quien tenga posibilidad de cargar diariamente y quiera prescindir por completo de la gasolina. El Qashqai e-POWER juega en otro terreno.
Busca ofrecer una conducción relajada, refinada y muy sencilla, manteniendo una autonomía propia de un automóvil convencional y eliminando cualquier dependencia de un enchufe. Y con esta tercera generación, el conjunto resulta bastante más redondo.
No porque haya cambiado radicalmente su personalidad, sino porque Nissan ha mejorado precisamente aquello que necesitaba mejorar: consumo, aislamiento, funcionamiento del motor térmico y refinamiento.
El nuevo Nissan Qashqai e-POWER está disponible en Eylo Motor, concesionario oficial Nissan en la provincia de Valladolid.








