El nuevo trabajo del escritor vallisoletano deja Valladolid al borde del abismo con el inspector Sancho de testigo
Puesta de largo de 'La piel de una gota', la nueva novela de Gellida, en un abarrotado Teatro Zorrilla
El nuevo trabajo del escritor vallisoletano deja Valladolid al borde del abismo con el inspector Sancho de testigo
Hay días en los que un libro deja de pertenecer únicamente a quien lo ha escrito, y este martes, posiblemente, sea uno de esos días. El Teatro Zorrilla lució sus mejores galas para recibir al talentoso César Pérez Gellida y, con él, su nueva novela, La piel de una gota, en la que la ciudad se convierte en algo más que un simple escenario. Esta vez, Valladolid es el lugar donde todo puede saltar por los aires, donde cualquier movimiento deja a la ciudad al borde del abismo.
La presentación del mencionado libro, que empezó pasadas las 19.45 horas, y con entrada gratuita hasta completar aforo, abrió además la semana grande de Blacklladolid, el certamen que Gellida y Dolores Redondo han convertido en una cita de referencia para la literatura y el vino. Este evento, que ejerce de antesala del festival, tocó la fibra a más de uno: se demostró el cariño que tiene Valladolid a uno de los escritores que más ha hecho por convertir la ciudad en un territorio literario.
Y no faltaron sus amigos: artistas, actores, cómicos ni los representantes institucionales. Hablamos de Hovik Keuchkerian, J.J Vaquero, Álex Clavero, Siloé, Javier Varela, Conrado Íscar, Jesús Julio Carnero y la propia Dolores Redondo, entre otros, acompañaron a Gellida en una presentación donde se reinvidicó la marca de Valladolid allá donde Gellida va. Porque La piel de una gota vuelve a colocar en el mapa mediático a la capital del Pisuerga.

Una ciudad que, de repente, da miedo
La nueva novela de Gellida, su decimosexta, recupera además a uno de los personajes más reconidos de su trayectoria, el inspector Ramiro Sancho, el inspector de policía del Grupo de Homicidios de la ciudad, y sitúa la acción en Valladolid durante el año 2022. El argumento arranca con una cadena de atentados que amenaza con convertir la capital en un territorio dominado por el miedo.
El responsable es un antiguo militar experto en explosivos, conocido como El Témpano, que emprende una particular cruzada contra una sociedad a la que considera responsable de todo aquello que ha marcado su vida. Y en medio de ese caos aparece también un personaje que el lector vallisoletano reconocerá. Se trata del entonces alcalde de la ciudad y actual ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, que se cuela en las páginas de Gellida bajo el nombre ficticio de Omar Fuentes. El escritor ya confirmó esta misma mañana que se trata del exregidor vallisoletano y explicó que optó por cambiarle el nombre al no contar con su autorización. El escritor espera ahora que Puente lea el libro y, con su habitual actividad en redes sociales, responda de alguna forma.

Pero el guiño político es solo una parte de la novela. Lo verdaderamente importante es que Valladolid aparece retratada con precisión: calles, edificios, espacios reconocibles y lugares emblemáticos forman parte de una historia que somete a la ciudad. Y esa idea cogió forma en el Teatro Zorrilla. Es decir, Gellida convertió la ficción en realidad para que el vallisoletano se situara en el tiempo.
Y es que el escritor ha decidido llevar a Valladolid al límite: atentados, miedo, policías, militares y una carrera contrarreloj. Aun así, cuando se apagaron los focos, todo volvió a ser real. Valladolid no estaba al borde del abismo. Estaba detrás del talento del autor, el mismo que sobrevivió al campo de minas envuelve La piel de una gota.
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